jueves, 30 de agosto de 2012

Un amor sin fin - CAPITULO 4


CAPITULO 4

¿Dónde están todos? – dijo Jae con cara de sorpresa.
Creo que los tres comenzaron su sesión de fotos hace unos minutos – comentó Yunho.

Yunho le pegó un empujoncito, metiendo a Jae en el interior de los camerinos, entrando justamente detrás y cerrando la puerta con el pestillo tras su paso.

Por fin estamos solos – dijo Yunho.
Mira que eres melodramático, no hace ni tres horas que estábamos en la bañera disfrutando juntos de ese maravilloso momento… Suena como si hiciera una semana que no nos vemos – le dijo Jae entre alguna risa.
Para mí, no expresar lo que siento por ti libremente, es como una semana sin verte… - dijo Yunho.
Yo también me siento mal, la verdad es que me gustaría contarlo, decírselo a los demás – dijo Jae.
¿Y por qué no lo hacemos? ¿Crees que se asustarán o se lo tomarán mal? – dijo Yunho.
¿Y si lo hacemos poco a poco?, creo que de esta forma será menos brusco para ellos – dijo Jae.
Está bien, tarde o temprano lo tendrán que saber - dijo Yunho.
Anda ven aquí, dame un abrazo – dijo Jae mientras ofrecía sus brazos a Yunho apoyado en uno de los cristales de los camerinos.

Yunho no pudo evitar sentir atracción por él. La pose de Jae era realmente sexy. El traje negro que llevaba era bastante ajustado, marcando todo su cuerpo de cintura hacia abajo. En la parte superior únicamente llevaba una chaqueta, la cual dejaba ver el torso de éste y lo bien formado que estaba. Y al ver esto, Yunho enloqueció acabando en excitación.

Dios mío… eres un ángel – dijo Yunho.
¿Un ángel? ¡Qué cosas más raras dices! – añadió Jae.
Eres perfecto… todo lo que hay en ti es perfecto, y el poder poseerlo es realmente fantástico – dijo Yunho.
Me encantan las cosas que dices – dijo Jae.
A veces digo cosas sin pensar – dijo Yunho mientras sonreía y se rascaba la cabeza.
Jajaja, ¿y si pensaras qué harías? – dijo Jae con tono de estar tentando a Yunho mientras se mordía el labio inferior.

Yunho sabía perfectamente qué respuesta tenía que darle a Jae, así que se acercó a este y desabrochando la chaqueta de Jae, dejó ver el torso desnudo de Jae.

A Jae le costó algo mas, para no mentir le costó bastante más. En esa sesión Yunho iba vestido con un chaqué negro con todos sus complementos, parecía un príncipe de cuentos de hadas… su príncipe, el chico que había robado su corazón, y también, la primera persona a la que amaba con todas sus fuerzas. Jae disfrutó más que nunca desnudándolo, así que cuando acabó de hacerlo entre besos y caricias… estaba que no soportaba más lo que estaba sintiendo en ese momento.

Yunho tenía un cuerpo muy bien formado, su pecho estaba bien marcado y Jae poco a poco lo acariciaba, sintiendo cada centímetro. Mientras, Yunho no podía evitar besar a Jae por los hombros, y puso tanta emoción en ello que le hizo un chupetón bajo el lóbulo de la oreja, otro más para la colección. Sin darse a penas cuenta, y entre tantos besos y caricias, el tiempo se les pasó corriendo, y alguien tocó la puerta.

Chicos, ¿estáis ahí? – dijo JunSu.
¿Hola? ¿Hay alguien ahí dentro? – dijo YooChun  .
Assshhh… ¿por qué son tan oportunos? – dijo Jae - Venga, vístete y abre la puerta – añadió. Ambos se vistieron y abrieron la puerta lo antes que pudieron.
¿Qué hacíais aquí encerrados? – dijo JunSu poniendo cara de pervertido. Este ya se olía lo que ambos escondían. Se fue acercando a ambos, como buscando algún rasgo que los revelara. Se acercó a Jae, y le vio el chupetón que hacía unos segundos que le había hecho Yunho.
Oye Jae, ¿Cómo te has hecho esto? – le preguntó a Jae.
¿Eh? ¿qué dices? – dijo Jae haciendo como que no tenía nada.
Es que antes no lo tenias – volvió a decir JunSu - No será que… vosotros dos… estáis… - volvió a decir.
Chicos, la sesión ya ha acabado, nos vemos el próximo día, podéis iros a casa – dijo el manager.
¡¡Yuhuuu!! – dijo Yunho - Ya estaba arto de llevar esta ropa – añadió, mientras Jae le miraba con cara de desconcierto. Esa ropa que llevaba le quedaba de infarto, y no entendía por qué había dicho aquello.

Gracias a este corte que hizo el manager el momento de tensión que se había formado entre los cinco compañeros se quedó ahí, pero JunSu que era el más curioso no se olvidó de ello, así que se hizo el loco y lo dejó pasar por hoy.

Por la noche, cuando ya estaban los cinco en el apartamento, JunSu le dijo a ChangMin y a YooChun   que se fueran con él al 24 horas a comprar unas cosas que hacían falta. Estos no entendían muy bien la razón por la que éste necesitaba ir a las 22:30 de la noche a comprar, pero al final acabaron acompañándolo, más bien acabaron yendo a empujones.

Pero… ¿qué te ocurre? ¿A qué viene tanta prisa por ir a comprar? – dijo YooChun.
Eso, ¿se puede saber que te ocurre? – añadía ChangMin.
Veréis chicos, creo que Jae y Yunho… tienen algo escondido – decía JunSu.
¿Qué tienen algo escondido? ¿A qué te refieres? – dijo ChangMin.
Me refiero a que últimamente están demasiado unidos ¿no os habéis dado cuenta de cómo se tratan? – dijo JunSu.
Ya sé a qué te refieres, jajajaja. Las miradas… son brutales. Y las caricias, ¿has visto como se cogen y acarician? – dijo YooChun  .
Tienes razón, hasta ahora no me había parado a pensar en ello – dijo ChangMin.
Entonces… ¿esa es la razón por la que nos hemos ido a comprar los tres? – dijo YooChun  .
Sí. Quería dejarlos a solas y así poder pillarlos en el mejor momento. Porque de esta forma podremos saber si es verdad o no lo que pensamos… Los tres sabemos como son, y si tienen un segundo a solas, lo sabrán, aprovechar – decía JunSu.
A veces me sorprendes JunSu, yo te creía el más tímido… jajajaja – dijo ChangMin.

Los chicos estuvieron como una hora y media fuera, dejándoles el suficiente tiempo a éstos dos para que ambos intimaran como estaban acostumbrados a hacer cuando estaban solos.

Jae ¿Dónde estás? – preguntaba Yunho que acababa de salir de la ducha. [NOTA: su vestimenta era simplemente una toalla]
¡¡Estoy en la cocina!! – contestó Jae.

Cuando Yunho se acercó a la cocina se encontró con que Jae estaba con el culo en pompa buscando en uno de los cajones de la nevera, algo de verdura para preparar los fideos que tenía pensado hacer para cenar.

Como me gusta… - dijo Yunho provocando que Jae diera un brinco y se pusiera recto como un palo.
No me des estos sustos – contestó Jae mientras se daba la vuelta. La cara de expectación que puso al ver a Yunho en toalla fue mortal.

Jae no hacía otra cosa que mirar a de arriba abajo a Yunho, su cara era de estar terminando de de desnudarlo con la mirada. Jae lo recorrió con sus ojos hasta llegar a los ojos de éste, donde se detuvo por un momento. Éste no se dio cuenta que mientras le miraba, Yunho se estaba acercando más y más a él, hasta que gracias a una envestida de Yunho contra el frigorífico le hizo despertar de su letargo. El frigorífico estaba realmente frio, y Jae, que iba sin camiseta, pudo notarlo, provocándole un escalofrío que puso su piel de gallina. Yunho lo tenía acorralado entre sus brazos, Jae podía sentir los latidos del corazón de este ya que tenía su cuerpo totalmente pegado al suyo. El sentirlo tan de cerca, producía en Yunho más excitación, pero no solo por eso… sino porque Jae parecía muy indefenso en ese momento.

Poco a poco, las manos de Yunho que acorralaban a Jae por la cintura, fueron subiendo acariciando los brazos de este hasta llegar al cuello y de ahí a las mejillas de Jae, las cuales estaban sonrojadas y algo acaloradas. Jae respiraba cada vez más y más fuerte, abría sus labios como pidiendo agua, esa imagen era realmente sensual y Yunho no pudo evitar lanzarse a por él.

Lo volvió a agarrar de la cintura, y de un solo empujón lo subió a la mesa de la cocina. Este se ensañó con su pecho, comenzó a hacer un sendero de besos desde el lóbulo izquierdo, pasando por los pezones de Jae y acabando más abajo del ombligo de éste. Jae no lo aguantaba más, no podía seguir sentado y se tumbó en la mesa, tirando al suelo el jarrón que la decoraba y que acabó en el suelo destrozado.

Mira que eres escandaloso – dijo Yunho entre alguna risa que se le escapó.

Mientras le decía esto a Jae, el desabrochaba el cinturón del vaquero, y después poco a poco los botones de éste, dejando ver los bóxers negros que llevaba Jae en ese momento, y a su vez, dejando ver el bulto que se notaba bajo de ellos.

Deja de hablar y continúa te lo suplico – dijo Jae soltando un pequeño gemido.
Lo siento, no me acordaba que esta tarde, en los camerinos, y por culpa de los chicos no acabé lo que yo mismo empecé – dijo Yunho.
Entonces no pares, y continúa… - dijo Jae con tono desesperado.

Yunho no se lo pensó dos veces, y mientras con una mano acariciaba el torso de Jae, con la otra bajaba poco a poco el bóxer dejando ver más y más trazos de piel, la cual eran cubiertos por los besos que Yunho le brindaba. Poco a poco el bóxer acabó bajo del todo dejando ver el miembro de Jae que estaba completamente despierto. Yunho lo sujetó fuerte con la mano y comenzó a rozarlo con sus labios. Poco a poco la lengua fue rozando desde la base a la punta, y cuando esta llegaba a la cumbre, se introducía dentro de la boca de Yunho el cual lo masajeaba con un movimiento de va y ben. Jae comenzó a gemir tan alto que los gemidos se escuchaban por toda la escalera, al oírlos Yunho supo que tenía que acelerar el ritmo, y así lo hizo. Jae gemía y gemía, tenía a Yunho amarrado de los pelos para que no se escapara, estaba disfrutando de cada minuto de placer que Yunho le estaba regalando.

Jae estaba a punto de estallar y cuanto más lo pensaba, más sentía que su cuerpo estaba a punto de romperse en pedazos ante tanta excitación. No pudo aguantarlo más, y estalló. Yunho se sintió satisfecho, podía por fin saborear a Jae al 100%, y aunque se sentía algo cansado deseaba que su chico le hiciera sentir un placer desbordante.

¿Chicos, donde estáis? – dijo YooChun  .
¿Hola? – dijo ChangMin.
¡¡Mierda!! – dijo Yunho - ¿Qué hacemos? – añadió.

Jae intentó vestirse como pudo, se sentía bastante aturdido… había algo que no funcionaba bien. Normalmente se sentía en una nube pero esta vez no se encontraba bien, todo daba vueltas a su alrededor y tenía que ir apoyándose para mantenerse en pie. Yunho estaba en una situación incómoda, su querido amiguito estaba completamente erecto y solo algo podía hacer que este bajara. Y eso era Jae.

¿Qué ha pasado aquí? – dijo ChangMin.
Chicos… ¿estáis bien? – preguntaba JunSu al ver la cara que tenía Jae en esos momentos.
Yunho, ¿Qué haces ahí escondido y con toalla? – le preguntaba YooChun  a Yunho que estaba justo detrás de la mesa y no se movía.

Ambos se encontraban en una situación bastante comprometida, aunque Jae no se encontraba del todo bien como para andar poniendo escusas, y Yunho estaba deseando que su chico se lo zampara sin ninguna contemplación, pero al ver que Jae no estaba bien, fue cambiando la idea.
Chicos, no me encuentro muy bien – decía Jae mientras se levantaba del taburete que había en una de las esquinas de la cocina. Yunho al oír esto no pudo evitar preocuparse por su chico, y se acercó a este con el fin de mitigar el malestar que Jae sentía en ese momento - Tranquilo, no te preocupes… seguramente será que me ha bajado la tensión y por eso me he mareado – dijo Jae. Yunho ante la imagen tan desvalida de Jae, lo abrazó y le dijo:
Está bien, ves a la habitación, túmbate en la cama y descansa, yo iré en un ratito. Te quiero.
Chicos, sois tan evidentes… - dijo YooChun  .
¿Qué estás diciendo YooChun ? - comentó Yunho.
¿Creéis que no sabemos lo que ocurre entre vosotros? ¿creéis que somos ciegos? – dijo JunSu.
¿Por qué no lo soltáis ya? – dijo ChangMin mientras Jae hacía caso a lo que Yunho le había dicho, y se marchaba aturdido por el pasillo.
Está bien… - dijo Jae mientras se marchaba.
Estamos juntos… - dijo Yunho sin ningún corte - Desde el primer día en que supimos que nos gustábamos, el amor creció y creció más entre nosotros y no lo podemos ocultar más. Estábamos planeando como decíroslo pero vosotros mismos habéis hecho el trabajo duro. Desde que estamos juntos nuestra vida es completamente maravillosa y esperamos que nos comprendáis y nos aceptéis – añadió.
Yunho… - dijo Jae entre susurros - Ne- ces- sito…a… - Jae no llegó a terminar la frase. Acabó desmayándose en el suelo del pasillo.

Yunho salió corriendo sujetándose la toalla para no dejar ver su intimidad, aunque en verdad eso no le importaba. Su chico acababa de pegarse un trompazo contra la pared al marearse y una pequeña brecha afloraba entre su cabello. Hasta hace pocos minutos estaba disfrutando de lo que él mismo le propagaba, y no entendía muy bien la situación.

Jae, por favor… dime algo, ¿estás bien? - decía Yunho mientras acariciaba las mejillas de Jae.

Yunho no se lo pensó dos veces, fue al ropero se vistió con lo primero que agarró y alzando a Jae en brazos, se marcharon a urgencias. El pobre estaba realmente preocupado, sentía que tenía parte de culpa de lo que le había pasado a su chico… No podía verlo ahí completamente dormido como si hubiera entrado en un sueño profundo. Los nervios le estaban comiendo por dentro y no podía parar de pensar en Jae…

¿Qué te ocurre mi Boo? – se preguntaba Yunho mientras los enfermeros se llevaban a Jae en camilla.

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