martes, 23 de septiembre de 2014

Nan Sarang - CAPITULO 2


CAPITULO 2: Comenzando sin ti.
 
La noche anterior en la cena con mis padres, todo había ido de maravilla. La verdad, es que hacía mucho que no disfrutaba de la familia como anoche. Comí más de lo que debía haberlo hecho, pero echaba de menos la comida de mi madre, así que no me privé en nada, cosa que hizo que por la mañana se me resintiera un poco el estómago.

A penas pude probar el café y las tostadas que había preparado para el primer día, así que decidí irme a trabajar sin nada en el estómago, de seguro me haría mejor que comer algo.

Me pegué una ducha, me vestí con mi mejor ropa… cogí el coche  y marché hacia el instituto. Nada más llegar allí me sorprendió el lugar, para nada esperaba que fuera así, tan señorial y tan ¿ricachón?. En fin, aparqué donde pude y marché hacia el despacho del director Kim.

Me habían dicho que Kim había venido hará unos cuantos años desde estados unidos, se casó con su ahora mujer y se quedó ejerciendo de profesor de inglés avanzado en esta escuela. Mi ingles era más o menos fluido, así que esperaba no tener ningún problema al hablar con él.

Subí las escaleras sin ningún problema, ya que todo estaba señalizado. Iba mirando unos papeles cuando de pronto me tropecé con un hombre en las escaleras.


-    ¿Acaso no viste por dónde ibas? – dijimos los dos a la vez. Fue la primera vez en mi vida, que vi a un hombre como el… tan… perfecto e irreal que apenas podía creerme que existiera.
-    ¿Perdona? ¿Hola? – le escuche decir mientras aún le miraba con cara de bobo – Soy Jae, Kim Jaejoong, profesor de arte ¿Tu eres? – dijo tendiendo su mano, la cual miré sin saber qué hacer, haciendo que el pobre se extrañara – Esto… ¿a quién buscas? ¿Puedo ayudarte? ¿Te has perdido? – en aquel momento no sé por qué volví en mí y me sonrojé.
-    No… no, soy Shim ChangMin, profesor de Biología… no me perdí… estaba, subía mientras… de pronto tú… - dije.
-    Ya… bueno, lo siento… el director me mando a recoger a alguien nuevo… - me sonrió - ¿No serás tú verdad? – dijo algo dudoso - ¿Vienes del instituto Carl? – añadió.
-    Yo… esto… sí… - sonreí mientras me pasaba las manos por el pelo – perdón por el tropiezo… no fue mi intención atropellarte – le tendí la mano – encantado…
-    Oh, yo también lo siento… - sonrió – encantado de conocerte y deja que te dé la bienvenida antes que el director – acepto mi mano  y me dio un empujoncito para que comenzara a andar – El despacho del director está en la última planta, será mejor que tomemos el ascensor… - dijo mostrándome el camino – sino, sudaremos más que los chicos en sus actividades en el gimnasio – añadió mientras se miraba en uno de los espejos del ascensor y se colocaba bien el cabello.

Bajamos del ascensor, como había dicho el profesor Kim, en la cuarta planta.


-    ¡Profesor Kim! – dijo una niña que se acercaba en plan coqueto – Sabes que con Nick no tengo nada que ver… no quiero que te confundas – añadió. Me quedé sorprendido… sería que él..
-    Perdona Hana, pero la única que está confundida entre nosotros 3… eres tú – dijo de forma fría – sabes de sobra, que no puedo salir con una alumna, así que por favor… deja de acosarme, o tus padres acabarán por reprenderte – añadió – Por cierto, este es tu nuevo profesor de Biología – añadió.
-    Hola! – dijo de forma rápida lo cual solo me dio para levantar la mano – Pero ya te dije que mis padres querían que tuviera un novio como tu… alto, moreno, con un buen trabajo, amable y cariñoso – dijo ella.
-    Ya pero de seguro que tus padres no querrían como pareja de su hija a un hombre al que le gustan los hombres – aquello dejo en seco a la niña, y a mí también ¿le gustarían de verdad, o habría sido una mentira para quitársela de encima?.
-    No… no… - Hana había salido corriendo segundos después de escuchar a Jaejoong decir aquello.

Después de que Hana saliera corriendo, los dos cogimos camino hacia el despacho del director. La incomodidad entre los dos en aquel momento, se podía cortar con un cuchillo, y la verdad, es que no sabía muy bien por qué.

-    Oye… yo… - dijimos a la vez – tú primero… - volvimos a decirlo de nuevo a la vez.
-    Está bien… comienza tú… - dijo Jaejoong antes.
-    ¿Te… te… gustan…? – dije sin poder pronunciar bien las palabras.
-    Sí, me gustan los hombres como tu… por ejemplo… - me dijo de forma directa sin cortarte – Ah! Perdona si te asuste… no era mi intención… quería decir que los hombres, así… hombres… me gustan, si – continuo mientras sonreía nervioso.
-    Ah… - dije mientras notaba como mi corazón se aceleraba sin ninguna razón – los hombres… así de hombres – dije con cara de póker – ok, entendido.
-    ¿Y a ti? – me pregunto - ¿Te gustan? – añadió.
-    A mi… me gustan como tú – contesté – bueno, quiero decir… los chicos así de directos, como tú – añadí provocándole una sonrisa.
-    Bueno, te dejo, este es el despacho del director… nos vemos en el almuerzo, y encantado – dijo mientras se marchaba.

Yo no hice otra cosa más que resoplar y quitarme aquel sofoco de encima. Toqué a la puerta y entré en el despacho del director Kim.

-    ¿Se puede? – dije sin apenas asomarme por el canto de la puerta.
-    Si… pase… - al escuchar esa voz, me sentí algo extraño…
-    Hola… soy Shim ChangMin, el nuevo profesor de Biología – añadió con una reverencia que apenas me dio a conocer en persona al director.
-    Bienvenido – dijo una voz masculina, pero dulce a la vez – Yo soy Kim JunSu, director de este instituto.
-    Va… vaya… si… - dije estupefacto – es usted bastante joven… - atiné a decir sin mucho acierto.
-    Bueno, este instituto lo heredé por parte de padre… - sonrió levemente – el falleció hará unos años, y desde entonces con la ayuda de todos, he conseguido que esté donde está ahora – añadió.
-    Oh… lo siento… - dije haciendo una reverencia.
-    Tranquilo, bueno… cuéntame… ¿estás nervioso? – dijo ofreciéndome asiento en uno de los sofás de su despacho mientras servía un té para cada uno.
-    Bueno, tenía miedo de no saber dónde dirigirme cuando llegue… - sonreí y le di un sorbo al té – pero un profesor… esto… Jaejoong… hizo de guía – añadí.
-    Ah! El será tu tutor esta semana… - carraspeo – este instituto no es como los demás – dijo – y por eso se caracteriza, así que bueno… los profesores que se unen a nuestra plantilla, necesitan un poco de tiempo antes de entrar de lleno en el funcionamiento de las clases – añadió – Jaejoong, bueno… el profesor Kim, será tu guía, y ya que os conocéis, es un punto avanzado – dijo y se levantó del sofá. En aquel momento tocaron a la puerta.
-    ¿Sí? – dijo el director – entra, no estoy ocupado – añadió. De pronto, la puerta se abrió y volvió a aparecer otro hombre, alto y atractivo como Jaejoong, y por supuesto, alguien a quien no conocía.
-    Mira, ya que estas aquí, deja que os presente – dijo el director – profesor Shim, le presento al secretario Park… - agaché mi cabeza a modo de respeto.
-    Bienvenido, profesor Shim… mejor llámame YooChun, el director ha sido demasiado formal – sonrió y se dirigió al escritorio del director y le dejo una nota – A las 21 te espero… no me falles ¿eh?.
-    Tranquilo… llegaré a casa antes de esa hora… así que no te desesperes… - le regalo un guiño de ojos, y vi como YooChun se marchaba del despacho, dejándome totalmente sorprendido.
-    Perdone… - dije sentándome de nuevo en el sofá – si no es mucho preguntar, me gustaría… - dije dudando en si hacer o no la pregunta.
-    Sigue… no te cortes… no tengo secretos con nadie – sonrió.
-    ¿Cuántos profesores hay aquí en el instituto? – dije sin pensar muy bien por qué.
-    Bueno, contigo… la plantilla ahora se resume en… demasiados… - dijo rascándose la cabeza – creo que son más de 50 – añadió.
-    ¿Y hay alguna mujer? – dije yo pensativo.
-    Tenemos 20 profesoras en plantilla ¿Por qué preguntas eso? – dijo con una sonrisa – creía que preguntarías algo más personal – añadió.
-    Bueno… es que viniendo para el despacho, Jaejoong tuvo un encuentro con una alumna… y le dijo a la niña, que le gustaban los hombres. Y ahora YooChun entra, y le dice usted que irá a casa temprano… - dije meneando la cabeza – lo siento, no tenía que haber preguntado.
-    Jajajaja… - el profesor Kim se puso a reír tanto que hasta me contagió a mí – lo… lo siento, es que no he podido aguantar la risa – dijo – YooChun y yo no somos pareja, tan solo compartimos piso… jajaja.
-    Oh… lo siento, lo siento de veras… - dije algo sonrojado.
-    Tranquilo, a Jaejoong sí que le gustan los hombres… y fue él mismo es que dispuso todo para ser tu guía al segundo de ver tu fotografía – añadió dejándome perplejo.
-    ¿Jaejoong? – dije sorprendido y el corazón se volvió a acelerar de pronto.
-    Si, bueno… su despacho está en el siguiente pasillo, además no tiene perdida… en su puerta verás su nombre – sonrió – bueno, yo ahora tengo que marchar a una reunión, así que espero que nos veamos por aquí, todo sea para cosas buenas, claro está – añadió – cuídate ChangMin.
A caso le gustaría a Jaejoong, pero… ¿Cómo era posible si no me conocía de nada?. Me encaminé hacia su despacho sin saber muy bien qué hacer cuando le viera de nuevo, y tampoco, sin saber muy bien como parar el ritmo de mi corazón… y en aquel momento, algo vino como una luz a mi mente.

Hace un año en el despacho de ChangMin – 14 Febrero
-    Profesor Shim… soy el profesor Jung, ¿está disponible? – dijo Yunho al otro lado de la puerta.
-    Si, pasa tranquilo… - añadí yo – dime, ¿ocurre algo? – dije preocupado.
-    Bueno, tan solo… - añadió cerrando la puerta – wau! Estas demasiado guapo hoy Min… ¿no crees que en vez de espantar a tus alumnas harás que hasta los chicos te persigan? – dijo dejándome sorprendido.
-    Eh… - dije sonrojándome y con la mente en blanco.
-    Jajajaja… tranquilo, si yo fuera uno de esos chiquillos ya te habría arrastrado hacia el jardín de atrás y hubiéramos disfrutado de lo lindo – dijo de forma directa sin pensárselo.
-    Yunho! Por Dios, no digas esas cosas… - dije yo levantándome de la silla – además, a mí no se me ocurriría ir contigo a ningún lugar de atrás… - añadí.
-    ¿Acaso dije que te llevaría? – dijo con los ojos bien abiertos – yo solo me comparé con ellos.
-    Es…esto… bueno… emm… ¿a qué venias? – añadí yo algo desconcertado.
-    Esta noche no me esperes en casa, voy a cenar con HeeNa – sonrió – me espera una noche de marcha hasta las tantas… - hizo una señal de triunfo – ¡por fin ha caído en mis manos! – me guiño el ojo y se marchó de allí sin decir nada más y sin dejar que le contestara.

Aquella fue la primera vez que Yunho pasó la noche con HeeNa, cosa que recordaba con dolor… pese a que por aquel entonces, yo no tenía idea de lo que sentía por ti.

Nan Sarang - CAPITULO 1


CAPITULO 1: Imprevistos

Hacia más o menos tres meses desde que salieras por la puerta de nuestro apartamento, y yo aún no había conseguido olvidarte en cada uno de los rincones de ella, así que decidí poner tierra de por medio. Acababa de terminar el primer trimestre, así que decidí marcharme de aquel instituto en el cual habíamos compartido trabajo con la esperanza de recuperar mi vida, esa que tú me habías robado sin darte a penas cuenta.
Hoy mismo, entregué la carta de traslado al director Park, así que por fin empezaría mi vida en Seúl, como habían deseado mis padres. 

Llamé a los de la mudanza temprano para que recogieran todas mis cajas.

-       Señor ¿qué hacemos con estas cajas? – me preguntó uno de los hombres.
-       Déjenla… son tan solo papeles viejos – dije hincando mi mirada en aquellas cajas que dejaba en aquel lugar. No eran precisamente papeles viejos sin importancia, eran todas aquellas cosas que tú te habías dejado en casa. Todos esos recuerdos que me hacían pensar en ti cada día.
-       Está bien señor… - dijo uno de los hombres – todo está recogido… cuando desee, puede darnos las reseñas de su nuevo apartamento y nosotros llevaremos todas sus cosas al lugar – añadió.
-       Sí, enseguida – le dije a aquel hombre y apunté en un papel las reseñas de mi nueva dirección – Salgan todos, que voy a cerrar – dije al ver que todo el mundo salía – Bueno… adiós… - dije en un amago de despedida,  y cerré el pestillo de la puerta.
-       ¡¡Perdone!! – giré mi cara y era el hombre al que había dado la reseña - ¡¡Me deje la carpeta del trabajo en su casa!!¿puede abrir? – dijo apurado y casi sin aliento, había sido capaz de bajar las cajas y correr de nuevo hasta la puerta.
-       Tranquilo, entre – dije mientras abría y esperaba paciente en la puerta.
-       Gracias… - hizo una reverencia y se marchó.

Después de aquello, subí en mi coche y marché hacia Seúl. Había alquilado un apartamento cerca de la casa de mis padres, así estaría más cerca de ellos y podría verles más a menudo, cosa que no hacía desde que me mudé a Incheon. 


El viaje se me hizo más largo de lo que me había parecido la vez que llegué a Incheon por primera vez. Supongo que era porque en aquel entonces, iba a empezar mi vida… y ahora, la había dejado atrás. Todo parecía distinto… oscuro, y sin razón alguna, habíamos acabado tú y yo así… bueno, sí… sí que había una razón…. HeeNa… la profesora de música clásica de la escuela.

Horas después llegue a mi apartamento, y los de la mudanza, a los que me había tocado dar las reseñas de nuevo, comenzaron a subir las cajas y a colocar todos los muebles donde yo les decía y en 4 horas, lo tenía todo colocado y me sentaba… solo… en aquel sofá.

-       Vaya… que tranquilidad… - dije mientras tomaba un té que había preparado. Poco después sonaba el teléfono.
-       ¿Sí? – contesté. La verdad, es que me apresuré a que mis padres me dieran de alta la luz, teléfono y gas en el apartamento, quería que todo estuviera a punto para poder entrar a vivir y no tener que esperar más.
-       Soy yo hijo… ¿Cómo fue el viaje? – dijo mi madre al otro lado del teléfono.
-       Mama… tampoco fue tanto viaje… - dije acomodándome en el sofá – se siente bien estando de nuevo en casa…
-       Me alegra hijo… - si no fuera porque no podía verla, habría jurado que mi madre sonreía por lo que le acaba de decir – Si te apetece y no estás cansado… ¿te apetecería venir a cenar? He hecho tu comida favorita.
-       ¿Cómo no me iba a apetecer mama? – sonreí – Además, si me dices esas cosas… por supuesto que iría… - rei un poco – Estaré allí sobre las 21… ¿está bien?
-       Si hijo, te esperaremos – me mando un beso y colgó.
-       Ya tengo planes… - suspire - ...iré a darme un baño para relajarme.

En Seúl. Apartamento de Yunho y ChangMin. Horas antes del traslado.
 
-    ¡¡Perdone!! –
giré mi cara y era el hombre al que había dado la reseña - ¡¡Me deje la carpeta del trabajo en su casa!!¿puede abrir? – dijo apurado y casi sin aliento, había sido capaz de bajar las cajas y correr de nuevo hasta la puerta.
-    Tranquilo, entre –
dije mientras abría y esperaba paciente en la puerta.
-    Vaya… ¿Dónde la metí? –
dijo Baek… el hombre de la mudanza mientras buscaba la carpeta de su trabajo – Ah...!! ¡¡Aquí estás!!Nadie se dio cuenta en aquel momento, pero Baek, consiguió que la vida de ChangMin retomara su rumbo, volviendo a olvidar algo de gran importancia.
-    Gracias… -
hizo una reverencia y se marchó.


En Seúl. Casa de Yunho y HeeNa.

 
-    ¿Yunho? –
dijo ella al ver que su novio se había quedado demasiado estático en aquel sofá del salón - ¿Yunho en qué piensas? – dijo ella al ver que no le hacía caso – Bueno, creo que estas telas son las mejores para las cortinas ¿verdad? – añadiendo.
-    Si, esas son las mejores –
dijo Yunho sin darse cuenta de que le estaba mostrando unas negras.
-    ¡¡Yunho!! –
dijo ella al darse cuenta de que estaba pasando del tema.
-    ¿Qué? ¿Qué ocurre? –
dijo el con un gran susto.
-    ¿Te parece bien que solo sea la única que está pensando al 100% en nuestra casa? –
dijo ella crispada – La boda será en una semana y para una cosa que te pido… tú vas, y estás ido todo el día - añadió.
-    Perdona Na… -
dijo con un suspiro cansado – tan solo estoy agotado… - añadió - hoy tuve jaleo en el instituto, y no he tenido momento de relajarme – le dio un beso en la frente - ¿Perdóname sí?
-    Está bien… -
sonrió ella – dejaremos esto para mañana… - le devolvió un beso en los labios – pero mañana lo hacemos, que mi madre tiene todo el banquete apunto y quiero que nuestra casa esté perfecta para que todos puedan venir a verla – le guiño el ojo – voy a prepararte un refrigerio, mientras ves a darte una ducha… - se levantó y se fue a la cocina.


Yunho, se iba a casar… o al menos, eso creían todos. Se había acostado con HeeNa cuatro o cinco veces, cuando de pronto se presentó el padre de ella en su trabajo y le dijo que se tenían que casar ya que él y ella habían intimado hasta aquel punto. Ese hombre, no era ni más ni menos que un magnate importante en la ciudad, y el miedo a las represalias al respecto, hizo que no pusiera oposición alguna.


Por aquel entonces, de la noche a la mañana dejó todas sus cosas en su apartamento, ya que su “suegro” decidió recogerlo en el instituto en el que trabajaba y llevárselo a rastras de allí, avisando únicamente al director. No pudo despedirse de ChangMin… y eso era lo único que más le dolía.


Hacía dos años desde que entré como profesor de historia en aquel instituto, y fue el lugar donde le conocí. Recuerdo que cuando el director me presentó delante de todo el claustro de profesores, pude verlo a mi izquierda liado con un montón de papeles, pero poco después, cuando escuchó mi nombre, levanto la cabeza y puso una cara que no olvidaré nunca… de seguro que esperaba más, como la mayoría de profesores al escuchar mis antecedentes y conocerme en persona. No le puedo recriminar nada, la verdad, es que mi palmares no tiene nada que ver… con mi verdadera forma de ser.


Me desnudé completamente y me metí directamente en el agua ardiendo en aquella bañera, y mis músculos se tensaron al notar aquel calor ardiente, y de pronto algo vino de golpe a mi mente…
Hace unos meses en el apartamento de Yunho y ChanMin.

 
-    Yunho… Ángela, tu alumna de primero me pidió que… -
ChangMin había irrumpido en el aseo del apartamento – Oh!! Lo siento – dijo dándose la vuelta – no sabía que estabas desnudo… - dijo bajando la cabeza, cosa que me causo una gran sonrisa.
-    Tranquilo hombre… -
sonreí yo al notar el rojo de sus mejillas en aquel momento – al fin de al cabo… los dos somos hombres ¿no? – dije para aliviarle el sofoco – no creo que no haya nada que no desconozcas… - y en aquel momento se giró un poco y me di cuenta de que aún se ponía más rojo, lo cual me dio por reír. Me lie en aquella toalla y me di la vuelta – Va, sal… ¿o acaso te quieres duchar conmigo? – le guiñe un ojo y cerré la puerta.

Aquella vez, no sé por qué te hubiera atrapado y metido en aquella ducha con migo, pero no lo hice… cosa de la cual me arrepiento… ya que todo no habría sido como es ahora… quizá ahora sería “feliz”.
Eché mi cabeza hacia atrás dejando que el agua cubriera del todo mi cabeza, intentando que mi mente soltara todos los recuerdos que me habían venido a la mente en aquel momento, y es que, no podía evitarlo… habría querido no apartarme de tu lado, sin embargo… aquí estoy ahora… en el dormitorio de una mujer… una mujer a la que no amo… 

Nan Sarang - PROLOGO



PROLOGO

A veces me pregunto cuando fue que todo empezó a cambiar…cuando tu y yo comenzamos a ser algo mas que compañeros. Cuando fue la primera ver que se me ocurrió salir en tu ayuda… supongo que cuando alguna tía se te tiraba en plan pegajoso encima, eso no lo aguantaba. Al final, de tanto acercarme, hizo que se me pasara por la cabeza que tú y yo... quizá... podríamos…

- Oye Yunho... ¿se puede saber que hacen todas estas bolsas de ropa por aquí en medio...? - ChangMin acababa de levantarse. Eran las 10, hoy tenían descanso hasta las 18 y al menos podían quedarse en casa – No ves que acabo de terminar de arreglar el salón… - añadía al ver todo el alboroto.

- Me fui de bien temprano de compras... mira... - Yunho comenzó a sacar toda la ropa y complementos que se le habían paseado por delante de los ojos durante la mañana - ¿Te gusta? - dijo enseñándole un cinturón a ChangMin.

- Bueno, los he visto mejores... pero está bien... a ti te quedará genial... - dijo con una sonrisa en la cara.
Aún puedo revivir una y otra vez tu sonrisa, y la forma en la que me mostrabas aquel cinturón, sonrisa que ahora no veo tan a menudo como quisiera.

Desde aquella mañana que me dijiste emocionado, que ibas a comenzar tu vida con HeeNa, la mía, comenzó a acabar.

Puedo caminar despacio por "nuestro" apartamento, y aun puedo recordar todo el desastre que armabas nada más levantarte... y de como yo mismo, te regañaba por ello... 


- Para ser profesor... - sonreí mientras me apoyaba en la pared de la cocina - ...eres y serás un desastre... - continué caminando hacia la habitación.

Sé que no tengo derecho a reclamarte nada,  y mucho menos, tu corazón. Pero no puedo decir de mi propia boca que desearía que todo te fuera bien con ella.... no puedo hacerlo. Te quiero aquí conmigo, quiero que vuelvas aquí... quiero que revuelvas la casa... que la pongas patas para arriba y que yo tenga que coger y recogerlo después. 

Recuerdo el primer día que llegaste al instituto. Todo el mundo en la sala de profesores estaba revolucionado por tu llegada. Eras el gran esperado. Yo a penas me di cuenta de que entraste por la puerta, ya que estaba sumergido en los papeleos de unos exámenes, y cuando me di cuenta de que todo el mundo te estaba saludando, tan solo pensé... "Buah... tampoco es para tanto..." 

Poco después, me di cuenta de que tu imagen no tenía que ver con tu personalidad. Eras honesto, amable, constante y cabezón. No te gustaba perder a ningún deporte y para colmo, eras aún más protector que yo. 

Hace 2 meses que ya no vives conmigo, y supongo, que te irá bien con HeeNa, ya que no se te ha visto el pelo desde entonces.... 


- ¿Yunho... estarás bien? - me pregunté mientras miraba una de nuestras tantas fotos de alguna de las acampadas que hicimos juntos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

FIRST LOVE - CAPITULO 10 (P.1)



CAPITULO 10
Después de la tormenta, siempre llega la calma
PARTE 1


- Finalmente, logré que se recuperara… - añadió ChangMin diciéndome mientras yo aún estaba empotrado contra aquella pared - ¡No te atrevas a entrometerte y llevártelo! – volvió a decir cabreado, y en aquel momento, el ascensor se abrió y…

- ¿ChangMin? – preguntó YunHo al ver aquella escena - ¿Qué estás haciendo aquí?
- ¿Te acuerdas sobre el mensaje de venir a dejarte a este pequeño? – le contestó ChangMin mientras yo me iba.
- Ah… si…
- La comida está donde siempre… - añadió ChangMin mientras yo buscaba las llaves del apartamento
- Bien…  - dijo mientras sobaba al gato - ¿Acaso engordaste? – preguntó mientras yo me ofuscaba por encontrarlas en mi bolsa.
- No lo hizo, simplemente es por el invierno… - contestó un risueño ChangMin.
- ¡Ah, mierda! – añadí al notar como se me caían las llaves.
- ¿Es cierto eso, Sorata? – al escuchar decir el nombre del gato, no pude evitar mirar a YunHo.
- Hey, YooChun, tú…
- ¡Discúlpenme!¡Buenas noches! – añadí y entré en mi apartamento
- ¡Hey! – escuche a YunHo llamar mi atención pero entré corriendo y cerré la puerta tras de mi
- Hyung, apresurate y entra… - añadió ChangMin