sábado, 20 de octubre de 2012

Esperándote - CAPITULO 11


CAPITULO 11

Aquella mañana pasó bien rápida. Poco después de ir al acuario, ambos comieron en un restaurante cercano… y tras ello, ambos se despidieron con un dulce beso. ChangMin tenía cosas que hacer para clase, así que no podía quedarse esa tarde con Jae. JunSu y YooChun habían tenido clase hoy… así que tenía la casa a solas para él.

ChangMin tomó un taxi y lo llevó directamente al apartamento. Subió las escaleras y cuando entro, el mundo se le cayó encima… 

Alguien había entrado a su apartamento, y lo había sacado todo de su lugar… Los cuadros rotos, los libros y CD’s estaban esparcidos por todo el salón. La ropa alguna rajada y otra arrebolicada por las habitaciones. En la pared del pasillo habían mancas de spray negro manchándolo todo… y cuando llegó a su habitación, un escrito lo dejó perplejo:

- “Gallito de corral… la gallina es mía”
- ¿Quién coño a escrito esto? – se preguntó mientras recogía la ropa del suelo e intentaba colocarla en su lugar.

En aquel momento, se acordó de Yunho… y las palabras que le había dicho la noche anterior. La ira comenzó a acumularse en su interior. A penas sabía donde vivía Yunho, ya que si lo supiera iría directamente a partirle la boca y destrozarle esa cara de niño estúpido que tenía. Lo único que sabía, es que este trabajaba todos los días en el karaoke, así que decidió arreglar todo lo que habían destrozado… y esperar a que las 12 de la noche llegara.




Mientras tanto, Jae ignoraba todos los planes que ChangMin se había organizado para esta noche. A decir verdad, lo desconocía todo… hasta lo de que Yunho hubiera destrozado la casa de su novio y le hubiera dejado ese mensaje tan clarificante. De saberlo, Jae hubiera sabido que lo que Yunho deseaba era provocar a ChangMin, pero como no tenía idea… ChangMin se iba a ir directo a la boca del lobo.

Yunho era el típico hombre que se creía con poder para hacer y deshacer las cosas a su antojo. Desde que pusiera sus ojos lascivos sobre Jae, no había dejado que ningún hombre se acercara a este… y seguramente, despues de saber que Jae y ChangMin estaban juntos, había ocurrido lo mismo. Deseaba eliminarlo… o al menos darle un escarmiento que hiciera que se alejara de Jae. Pero lo que Yunho no entendía, es que Jae estaba enamorado… y que por mas que decidiera echar a ChangMin de su vida, seguiría estando enamorado de su alumno por el resto de su vida.

En un parque cercano al karaoke

- ¿Lo tenéis todo preparado? – dijo Yunho encontrándose rodeado por un grupo de tíos bastante peligroso.
- Si, estaremos esperándolo a las afueras del local, como nos dijiste – añadió uno de ellos.
- Bien… quiero que le peguéis una buena paliza… - añadió Yunho – tiene que saber que conmigo no se juega… - hizo una pausa – y mucho menos, se toca a mis juguetes… - miró hacia un lado.
- Si, lo haremos… no te preocupes – añadió el otro – se enterará de lo que es desear el hombre de otro…
- Yo me marcho – continuó – esta noche nos vemos en el karaoke – añadió.
- Está bien – todos hicieron una señal de grupo y se marcharon del parque 

Horas después

ChangMin había conseguido hacer todas las tareas que los profesores habían mandado para el lunes. La verdad  , es que apenas había tenido ningún problema al hacerlas, y parecían mas fácil de lo que él pensaba. Se quedó mirando el reloj, y vio que eran las 23… así que tomó su teléfono y le mando un mensaje a Jae:

“Espero que pases una linda noche… Nos veremos mañana. Te quiero. ChangMin”


Después de aquello, comenzó a vestirse de la forma más cómoda que podía, totalmente deportivo. No tenía por qué vestirse de traje para ir a algo así, así que tomó su coche aparcado en la calle, y se encaminó hacia el karaoke.  Cuando llegó, este acababa de abrir, así que se esperó a ver aparecer a Yunho, y cuando lo tuvo a vista, bajó del coche y se acercó a la puerta del karaoke, pero antes de que se diera cuenta, había sido rodeado por 8 hombres, y un escalofrío recorrió su cuerpo.

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