El comienzo
PARTE 2
Instituto – Dos días después
Las clases habían acabado y todos se encontraban en su tiempo de ocio habitual entre horas… y tu y yo, nos encontrábamos en nuestro lugar particular de ocio, la biblioteca.
- Oye… - dijiste poco después de ver que no atendía a tus explicaciones.
- ¡Dime!
- Te estoy enseñando por que dijiste que no lo entendías… - comentaste al ver que estaba haciendo de nuevo mal los ejercicios.
- Si… en eso tienes razón… - dije algo nervioso.
- En ese caso… ¿por qué no te concentras un poco más? – añadiste mientras mirabas un pétalo de flor que acababa de entrar a causa del aire por la ventana.
- “Contigo a mi lado ¡es imposible!” – pensaba mientras intentaba poner atención a los ejercicios.
- Yo no tengo ningún problema… pero las formulas que estás usando son un caos – comentaste al ver como hacía uno de ellos.
- Después de la otra noche… - dijiste mientras me mirabas - ¿Tu cuerpo se encuentra bien?
- ¿Eh? – te miré - ¡Muy bien! – exclamé con una sonrisa nerviosa – Ah… bueno… estoy bien – añadí bajando mi cara para que no pudieras ver lo avergonzado que estaba.
- Entonces sigamos… - dijiste acercándote y haciendo que pegara un brinco – Continúa con este ejercicio… - dijiste mirándome.
- V…voy a por un diccionario – dije para salir corriendo de allí y librarme de la cercanía de tu cuerpo que tan nervioso me ponía.
En aquel momento sabía que actuaba de una forma muy extraña. Me era imposible hablar con él de forma normal, pero es que cada vez que me miraba o se acercaba a mi, mi cuerpo se paralizaba y tan solo podía decir boberías.
Me quedé quieto delante de la estantería de los diccionarios, y tomé uno en mis manos. Me era imposible hacer caso de las explicaciones que hyung me estaba dando en aquel momento. Estaba brindándome todo su tiempo, y tan solo se lo estaba haciendo perder. Sentí la necesidad de rechazar su ayuda e irme de allí lo antes posible.
- No creo que necesites un diccionario para repasar – dijiste mientras perdía mi mirada en una pareja de estudiantes que entraba buscando un libro.
- Tienes razón – dije riéndome mientras lo volvía a dejar en su sitio.
- Oye… ¿por qué pareces tener la cabeza en las nubes desde hace un rato? – preguntaste mientras te apoyabas en la estantería.
- Esto… - dije suspirando – Lo siento… - añadí – Al tenerte tan cerca, mi corazón late muy rápidamente – dije mientras tapaba mi cara de la vergüenza.
- Uhmmm… - susurraste de forma simple.
- “Me pregunto si ya se cansó de mi” – pensé al verlo marchar a otro lado – Esto… lo siento – dije en voz alta – Mejor me vuelvo a casa – dije dándome la vuelta - …hyung, tu no vuelves? – pregunté curioso.
- Me quedaré hasta que cierren… - contestaste si a penas mirarme.
- Siempre te quedas hasta tarde, ¿verdad?
- Eso es porque mi casa es aburrida…
- ¿Por qué? – pregunté curioso.
- Porque mi familia se está desintegrando… - dijiste serio.
- Lo siento, pregunté algo que no debía – añadí al sentir como estabas incómodo.
- No importa… - susurraste – Ahora que tengo un gato, la situación ha mejorado – continuaste - ¿Pasarías la noche en mi casa?
- ¡¿Eh?! – dije sorprendido – Tendría que decirles a mis padres… y – añadí algo acelerado - ¡Pero iré…! – dije de una.
- ¿Te decides o no?
- ¡Iré! – casi lo grité – Si de esa forma hago que no te sientas triste, eso me hará feliz – añadí.
- ¿Qué insinúas? – preguntaste aún mas serio que de costumbre.
- Lo siento – hice una pausa – Tienes razón, no hace falta que vaya – dije – Simplemente pensé en que podía hacer algo por ti… - añadí con la cabeza baja - …Lo… lo siento… ¿Soy algo molesto, verdad? – añadí por no ser capaz de decir lo que sentía – En fin, me marcho… gracias por haberme ayudado…
- No quise decir eso… - añadiste cogiendo mi brazo para que no me marchara y me besaste a la vez que mi cuerpo quedaba empotrado contra la estantería.
En aquel momento, todo voló a mi alrededor. Volver a sentir los nervios de la primera vez, me hicieron recordar lo mucho que te quería…. Lo mucho que me gustaba que estuvieras cerca de mi, y lo mucho que amaba que fueras tu la persona a la que le había entregado mi corazón.
Después de soltarme y dejar mis labios, te marchaste camino a la puerta de entrada a la biblioteca y cerraste el pestillo, todo eso mientras yo me había quedado parado allí de pie, sin poder reaccionar ante aquel beso y a tu cercanía. Apagaste las luces, y cerraste las cortinas de toda la biblioteca… haciendo que el ambiente, fuera mas tranquilo… e intimo…
- Esto… hyung… - dije al sentir tus brazos rodeando mi cuerpo en un abrazo – Estamos en el instituto… - comenté – Es mejor que hagamos esto en casa… - volví a decir al ver que no dejabas de abrazarme.
- No creo que aguante a llegar a casa… - dijiste y después me besaste – Te dije que no cerraras tu boca al besarnos – añadiste volviendo a tocar tu lengua – Hiciste lo mismo la vez anterior…
- Si! Lo siento! – me disculpe mientras mis mejillas se sonrojaban.
- Y también… ¿podrías dejar de disculparte por todo?
- Lo… lo siento… - dije apoyando mis manos en tu pecho mientras bajaba mi cabeza – Es que… ¡lo siento! – volví a decir aquello que no quería – Aunque mantengo conversaciones normales con toda la gente… - hice una pausa – Cuando estoy delante de ti… ¡Todo se vuelve tan confuso! ¡Ni siquiera puedo comprender lo que estoy haciendo! – agarre tu camisa al cerrar mis manos y después de aquello, tus manos fueron a parar a mis hombros y tras ello me besaste de nuevo sin decir ni una sola palabra.
- ¿Sabes que acabas de declararme tu amor por completo?
- Sí…
- ¿Por qué te gusto tanto? – me preguntaste a la vez que se escuchaba sonar música clásica fuera del edificio.
- ¿Por qué? – me pregunté a mi mismo – Por que se trata de ti… - atine a decir de forma tranquila.
- ¿Qué intentas decir? No me estás respondiendo – dijiste aún abrazándome.
En aquel mismo instante, al escuchar como su susurraba me di cuenta de que con eso, con una sola sonrisa, una mirada o una caricia… con todo eso… y con el hecho de hacerle feliz, sería feliz a su lado.
- ¿Estás llorando?
- No… no lo estoy…
- ¡YooChun! ¡Donde estas YooChun! – añadía mi jefe gritando – Así que estabas aquí… - continuo al verme aparecer de debajo de un montón de libros completamente exhausto.
- “¿Ha sido un sueño?” – dije al abrir mis ojos y darme cuenta de que no había sido real - ¡Yunho-shi! – dije asustado - ¡¿Por qué me estás pisando?! – pregunte al ver como levantabas el pie de encima de mi.
- Lo siento, pensé que se trataba de basura – dijo sarcásticamente.
- Chun-ah… escucha…- dijo uno de mis compañeros con voz temblorosa.
- Los siento! – añadí yo levantándome del suelo - ¡Me quede dormido en medio del campo de batalla! – continué y después le vi sonreír.
- No te preocupes… simplemente te desmayaste – añadió Jaejoong - ¿Podrías sacar una copia de esto…? – me preguntó dulcemente.
- ¡S-Si! ¡Lo siento!¡Lo siento! – dije lo mas rápido que pude.
- “¡Rayos!¡Tengo que mantenerme despierto!” – pensé mientras miraba qué era lo que tenía que fotocopiar.
- ¡YooChun! – dijo mi jefe.
- ¡¿Qué quieres?! – contesté nervioso.
- No, no es nada – añadió serio. Después de aquello me marché directo a la fotocopiadora.
- “Al menos deberían dejarme tener un sueño feliz mientras estaba desmayado” – pensaba mientras fotocopiaba las hojas que Jaejoong me había pedido – “Además… ¿por qué tengo que ver a Yunho-shi en mis sueños?” – maldecía una y otra vez.
- Chun-ah… ¿Qué llevas puesto? – decía una de mis compañeras mientras se reía.
- ¿Eh?
- …T-O-N-T-O… - deletreó ella dándome cuenta a la vez del papel que colgaba en mi espalda.
- ¿Podrían quitármelo? – les pedí.
- ¿Eh?¡Pero si es divertido? – añadió riéndose.
- ¡No lo es! – grité ofuscado – Yunho-shi!¿Te diste cuenta hacer rato, no es así? – le pregunte casi gritando - ¿Por qué no me dijiste nada?
- No tengo la obligación de avisar a alguien que anda desmayándose sin permiso – contesto el mientras continuaba con su trabajo.
- ¿Ehhhh?
- Esto acaba de llegar hace poco, corrígelo – añadió señalando un montón de papeles.
- ¿Todo eso? – dije sorprendido.
- Es lógico que lo hagas, así recuperas el tiempo que anduviste dormido… - dijo él sin a penas mirarme – Te veías muy feliz mientras dormías – añadió – Debiste tener un sueño muy feliz, no? – preguntaste de nuevo haciéndome irritar.
- ¡Para nada!¡Fue toda una pesadilla! – dije para que dejaras de darme el coñazo.
- ¿En serio? – preguntaste curioso – Ah! Encontré algo que te va perfecto – dijo y me di la vuelta sin mas.
- ¿Qué es?
- Ponte éste en lugar del otro – dijiste enseñándome un papel que decía “ME GUSTAS…”
- “Rayos… en verdad me molesta…” – pensé mientras le miraba – “Tiene mal carácter, es sarcástico, se queja de todo… es arbitrario…” – continué pensando – “….pero qué tiene?” – me pregunté mientras me sentaba en mi escritorio con todos esos pesados papeles – “Además… por qué tengo que verle en sueños…” - aquello me mortificaba aún mas.
-
No me considero un acosador… pero sí una persona que ama demasiado, aunque también sé que el amor es cosa de dos, y que tenerlo oculto en el interior… puede ser malo, o no… En mi caso, así… viéndole desde lejos está bien… aunque siempre desee decirle lo que sentía…
Aquel día llegó, y todo pasó rápidamente…
Había pasado tres años observándole a lo lejos, y justo cuando se cumplía el cuarto, hyung apareció frente a mí. Mi corazón comenzó a latir y latir más fuerte, mi cara comenzó a sonrojarse… y justo cuando quería que todo pasara, no pude evitarlo y liberé todos esos sentimientos que había tenido guardados dentro de mi. Traté desesperadamente contenerlos… pero me fue imposible…
….Te quiero, Te quiero… Te quiero…













0 comentarios:
Publicar un comentario