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martes, 23 de septiembre de 2014

Nan Sarang - CAPITULO 2


CAPITULO 2: Comenzando sin ti.
 
La noche anterior en la cena con mis padres, todo había ido de maravilla. La verdad, es que hacía mucho que no disfrutaba de la familia como anoche. Comí más de lo que debía haberlo hecho, pero echaba de menos la comida de mi madre, así que no me privé en nada, cosa que hizo que por la mañana se me resintiera un poco el estómago.

A penas pude probar el café y las tostadas que había preparado para el primer día, así que decidí irme a trabajar sin nada en el estómago, de seguro me haría mejor que comer algo.

Me pegué una ducha, me vestí con mi mejor ropa… cogí el coche  y marché hacia el instituto. Nada más llegar allí me sorprendió el lugar, para nada esperaba que fuera así, tan señorial y tan ¿ricachón?. En fin, aparqué donde pude y marché hacia el despacho del director Kim.

Me habían dicho que Kim había venido hará unos cuantos años desde estados unidos, se casó con su ahora mujer y se quedó ejerciendo de profesor de inglés avanzado en esta escuela. Mi ingles era más o menos fluido, así que esperaba no tener ningún problema al hablar con él.

Subí las escaleras sin ningún problema, ya que todo estaba señalizado. Iba mirando unos papeles cuando de pronto me tropecé con un hombre en las escaleras.


-    ¿Acaso no viste por dónde ibas? – dijimos los dos a la vez. Fue la primera vez en mi vida, que vi a un hombre como el… tan… perfecto e irreal que apenas podía creerme que existiera.
-    ¿Perdona? ¿Hola? – le escuche decir mientras aún le miraba con cara de bobo – Soy Jae, Kim Jaejoong, profesor de arte ¿Tu eres? – dijo tendiendo su mano, la cual miré sin saber qué hacer, haciendo que el pobre se extrañara – Esto… ¿a quién buscas? ¿Puedo ayudarte? ¿Te has perdido? – en aquel momento no sé por qué volví en mí y me sonrojé.
-    No… no, soy Shim ChangMin, profesor de Biología… no me perdí… estaba, subía mientras… de pronto tú… - dije.
-    Ya… bueno, lo siento… el director me mando a recoger a alguien nuevo… - me sonrió - ¿No serás tú verdad? – dijo algo dudoso - ¿Vienes del instituto Carl? – añadió.
-    Yo… esto… sí… - sonreí mientras me pasaba las manos por el pelo – perdón por el tropiezo… no fue mi intención atropellarte – le tendí la mano – encantado…
-    Oh, yo también lo siento… - sonrió – encantado de conocerte y deja que te dé la bienvenida antes que el director – acepto mi mano  y me dio un empujoncito para que comenzara a andar – El despacho del director está en la última planta, será mejor que tomemos el ascensor… - dijo mostrándome el camino – sino, sudaremos más que los chicos en sus actividades en el gimnasio – añadió mientras se miraba en uno de los espejos del ascensor y se colocaba bien el cabello.

Bajamos del ascensor, como había dicho el profesor Kim, en la cuarta planta.


-    ¡Profesor Kim! – dijo una niña que se acercaba en plan coqueto – Sabes que con Nick no tengo nada que ver… no quiero que te confundas – añadió. Me quedé sorprendido… sería que él..
-    Perdona Hana, pero la única que está confundida entre nosotros 3… eres tú – dijo de forma fría – sabes de sobra, que no puedo salir con una alumna, así que por favor… deja de acosarme, o tus padres acabarán por reprenderte – añadió – Por cierto, este es tu nuevo profesor de Biología – añadió.
-    Hola! – dijo de forma rápida lo cual solo me dio para levantar la mano – Pero ya te dije que mis padres querían que tuviera un novio como tu… alto, moreno, con un buen trabajo, amable y cariñoso – dijo ella.
-    Ya pero de seguro que tus padres no querrían como pareja de su hija a un hombre al que le gustan los hombres – aquello dejo en seco a la niña, y a mí también ¿le gustarían de verdad, o habría sido una mentira para quitársela de encima?.
-    No… no… - Hana había salido corriendo segundos después de escuchar a Jaejoong decir aquello.

Después de que Hana saliera corriendo, los dos cogimos camino hacia el despacho del director. La incomodidad entre los dos en aquel momento, se podía cortar con un cuchillo, y la verdad, es que no sabía muy bien por qué.

-    Oye… yo… - dijimos a la vez – tú primero… - volvimos a decirlo de nuevo a la vez.
-    Está bien… comienza tú… - dijo Jaejoong antes.
-    ¿Te… te… gustan…? – dije sin poder pronunciar bien las palabras.
-    Sí, me gustan los hombres como tu… por ejemplo… - me dijo de forma directa sin cortarte – Ah! Perdona si te asuste… no era mi intención… quería decir que los hombres, así… hombres… me gustan, si – continuo mientras sonreía nervioso.
-    Ah… - dije mientras notaba como mi corazón se aceleraba sin ninguna razón – los hombres… así de hombres – dije con cara de póker – ok, entendido.
-    ¿Y a ti? – me pregunto - ¿Te gustan? – añadió.
-    A mi… me gustan como tú – contesté – bueno, quiero decir… los chicos así de directos, como tú – añadí provocándole una sonrisa.
-    Bueno, te dejo, este es el despacho del director… nos vemos en el almuerzo, y encantado – dijo mientras se marchaba.

Yo no hice otra cosa más que resoplar y quitarme aquel sofoco de encima. Toqué a la puerta y entré en el despacho del director Kim.

-    ¿Se puede? – dije sin apenas asomarme por el canto de la puerta.
-    Si… pase… - al escuchar esa voz, me sentí algo extraño…
-    Hola… soy Shim ChangMin, el nuevo profesor de Biología – añadió con una reverencia que apenas me dio a conocer en persona al director.
-    Bienvenido – dijo una voz masculina, pero dulce a la vez – Yo soy Kim JunSu, director de este instituto.
-    Va… vaya… si… - dije estupefacto – es usted bastante joven… - atiné a decir sin mucho acierto.
-    Bueno, este instituto lo heredé por parte de padre… - sonrió levemente – el falleció hará unos años, y desde entonces con la ayuda de todos, he conseguido que esté donde está ahora – añadió.
-    Oh… lo siento… - dije haciendo una reverencia.
-    Tranquilo, bueno… cuéntame… ¿estás nervioso? – dijo ofreciéndome asiento en uno de los sofás de su despacho mientras servía un té para cada uno.
-    Bueno, tenía miedo de no saber dónde dirigirme cuando llegue… - sonreí y le di un sorbo al té – pero un profesor… esto… Jaejoong… hizo de guía – añadí.
-    Ah! El será tu tutor esta semana… - carraspeo – este instituto no es como los demás – dijo – y por eso se caracteriza, así que bueno… los profesores que se unen a nuestra plantilla, necesitan un poco de tiempo antes de entrar de lleno en el funcionamiento de las clases – añadió – Jaejoong, bueno… el profesor Kim, será tu guía, y ya que os conocéis, es un punto avanzado – dijo y se levantó del sofá. En aquel momento tocaron a la puerta.
-    ¿Sí? – dijo el director – entra, no estoy ocupado – añadió. De pronto, la puerta se abrió y volvió a aparecer otro hombre, alto y atractivo como Jaejoong, y por supuesto, alguien a quien no conocía.
-    Mira, ya que estas aquí, deja que os presente – dijo el director – profesor Shim, le presento al secretario Park… - agaché mi cabeza a modo de respeto.
-    Bienvenido, profesor Shim… mejor llámame YooChun, el director ha sido demasiado formal – sonrió y se dirigió al escritorio del director y le dejo una nota – A las 21 te espero… no me falles ¿eh?.
-    Tranquilo… llegaré a casa antes de esa hora… así que no te desesperes… - le regalo un guiño de ojos, y vi como YooChun se marchaba del despacho, dejándome totalmente sorprendido.
-    Perdone… - dije sentándome de nuevo en el sofá – si no es mucho preguntar, me gustaría… - dije dudando en si hacer o no la pregunta.
-    Sigue… no te cortes… no tengo secretos con nadie – sonrió.
-    ¿Cuántos profesores hay aquí en el instituto? – dije sin pensar muy bien por qué.
-    Bueno, contigo… la plantilla ahora se resume en… demasiados… - dijo rascándose la cabeza – creo que son más de 50 – añadió.
-    ¿Y hay alguna mujer? – dije yo pensativo.
-    Tenemos 20 profesoras en plantilla ¿Por qué preguntas eso? – dijo con una sonrisa – creía que preguntarías algo más personal – añadió.
-    Bueno… es que viniendo para el despacho, Jaejoong tuvo un encuentro con una alumna… y le dijo a la niña, que le gustaban los hombres. Y ahora YooChun entra, y le dice usted que irá a casa temprano… - dije meneando la cabeza – lo siento, no tenía que haber preguntado.
-    Jajajaja… - el profesor Kim se puso a reír tanto que hasta me contagió a mí – lo… lo siento, es que no he podido aguantar la risa – dijo – YooChun y yo no somos pareja, tan solo compartimos piso… jajaja.
-    Oh… lo siento, lo siento de veras… - dije algo sonrojado.
-    Tranquilo, a Jaejoong sí que le gustan los hombres… y fue él mismo es que dispuso todo para ser tu guía al segundo de ver tu fotografía – añadió dejándome perplejo.
-    ¿Jaejoong? – dije sorprendido y el corazón se volvió a acelerar de pronto.
-    Si, bueno… su despacho está en el siguiente pasillo, además no tiene perdida… en su puerta verás su nombre – sonrió – bueno, yo ahora tengo que marchar a una reunión, así que espero que nos veamos por aquí, todo sea para cosas buenas, claro está – añadió – cuídate ChangMin.
A caso le gustaría a Jaejoong, pero… ¿Cómo era posible si no me conocía de nada?. Me encaminé hacia su despacho sin saber muy bien qué hacer cuando le viera de nuevo, y tampoco, sin saber muy bien como parar el ritmo de mi corazón… y en aquel momento, algo vino como una luz a mi mente.

Hace un año en el despacho de ChangMin – 14 Febrero
-    Profesor Shim… soy el profesor Jung, ¿está disponible? – dijo Yunho al otro lado de la puerta.
-    Si, pasa tranquilo… - añadí yo – dime, ¿ocurre algo? – dije preocupado.
-    Bueno, tan solo… - añadió cerrando la puerta – wau! Estas demasiado guapo hoy Min… ¿no crees que en vez de espantar a tus alumnas harás que hasta los chicos te persigan? – dijo dejándome sorprendido.
-    Eh… - dije sonrojándome y con la mente en blanco.
-    Jajajaja… tranquilo, si yo fuera uno de esos chiquillos ya te habría arrastrado hacia el jardín de atrás y hubiéramos disfrutado de lo lindo – dijo de forma directa sin pensárselo.
-    Yunho! Por Dios, no digas esas cosas… - dije yo levantándome de la silla – además, a mí no se me ocurriría ir contigo a ningún lugar de atrás… - añadí.
-    ¿Acaso dije que te llevaría? – dijo con los ojos bien abiertos – yo solo me comparé con ellos.
-    Es…esto… bueno… emm… ¿a qué venias? – añadí yo algo desconcertado.
-    Esta noche no me esperes en casa, voy a cenar con HeeNa – sonrió – me espera una noche de marcha hasta las tantas… - hizo una señal de triunfo – ¡por fin ha caído en mis manos! – me guiño el ojo y se marchó de allí sin decir nada más y sin dejar que le contestara.

Aquella fue la primera vez que Yunho pasó la noche con HeeNa, cosa que recordaba con dolor… pese a que por aquel entonces, yo no tenía idea de lo que sentía por ti.

Nan Sarang - CAPITULO 1


CAPITULO 1: Imprevistos

Hacia más o menos tres meses desde que salieras por la puerta de nuestro apartamento, y yo aún no había conseguido olvidarte en cada uno de los rincones de ella, así que decidí poner tierra de por medio. Acababa de terminar el primer trimestre, así que decidí marcharme de aquel instituto en el cual habíamos compartido trabajo con la esperanza de recuperar mi vida, esa que tú me habías robado sin darte a penas cuenta.
Hoy mismo, entregué la carta de traslado al director Park, así que por fin empezaría mi vida en Seúl, como habían deseado mis padres. 

Llamé a los de la mudanza temprano para que recogieran todas mis cajas.

-       Señor ¿qué hacemos con estas cajas? – me preguntó uno de los hombres.
-       Déjenla… son tan solo papeles viejos – dije hincando mi mirada en aquellas cajas que dejaba en aquel lugar. No eran precisamente papeles viejos sin importancia, eran todas aquellas cosas que tú te habías dejado en casa. Todos esos recuerdos que me hacían pensar en ti cada día.
-       Está bien señor… - dijo uno de los hombres – todo está recogido… cuando desee, puede darnos las reseñas de su nuevo apartamento y nosotros llevaremos todas sus cosas al lugar – añadió.
-       Sí, enseguida – le dije a aquel hombre y apunté en un papel las reseñas de mi nueva dirección – Salgan todos, que voy a cerrar – dije al ver que todo el mundo salía – Bueno… adiós… - dije en un amago de despedida,  y cerré el pestillo de la puerta.
-       ¡¡Perdone!! – giré mi cara y era el hombre al que había dado la reseña - ¡¡Me deje la carpeta del trabajo en su casa!!¿puede abrir? – dijo apurado y casi sin aliento, había sido capaz de bajar las cajas y correr de nuevo hasta la puerta.
-       Tranquilo, entre – dije mientras abría y esperaba paciente en la puerta.
-       Gracias… - hizo una reverencia y se marchó.

Después de aquello, subí en mi coche y marché hacia Seúl. Había alquilado un apartamento cerca de la casa de mis padres, así estaría más cerca de ellos y podría verles más a menudo, cosa que no hacía desde que me mudé a Incheon. 


El viaje se me hizo más largo de lo que me había parecido la vez que llegué a Incheon por primera vez. Supongo que era porque en aquel entonces, iba a empezar mi vida… y ahora, la había dejado atrás. Todo parecía distinto… oscuro, y sin razón alguna, habíamos acabado tú y yo así… bueno, sí… sí que había una razón…. HeeNa… la profesora de música clásica de la escuela.

Horas después llegue a mi apartamento, y los de la mudanza, a los que me había tocado dar las reseñas de nuevo, comenzaron a subir las cajas y a colocar todos los muebles donde yo les decía y en 4 horas, lo tenía todo colocado y me sentaba… solo… en aquel sofá.

-       Vaya… que tranquilidad… - dije mientras tomaba un té que había preparado. Poco después sonaba el teléfono.
-       ¿Sí? – contesté. La verdad, es que me apresuré a que mis padres me dieran de alta la luz, teléfono y gas en el apartamento, quería que todo estuviera a punto para poder entrar a vivir y no tener que esperar más.
-       Soy yo hijo… ¿Cómo fue el viaje? – dijo mi madre al otro lado del teléfono.
-       Mama… tampoco fue tanto viaje… - dije acomodándome en el sofá – se siente bien estando de nuevo en casa…
-       Me alegra hijo… - si no fuera porque no podía verla, habría jurado que mi madre sonreía por lo que le acaba de decir – Si te apetece y no estás cansado… ¿te apetecería venir a cenar? He hecho tu comida favorita.
-       ¿Cómo no me iba a apetecer mama? – sonreí – Además, si me dices esas cosas… por supuesto que iría… - rei un poco – Estaré allí sobre las 21… ¿está bien?
-       Si hijo, te esperaremos – me mando un beso y colgó.
-       Ya tengo planes… - suspire - ...iré a darme un baño para relajarme.

En Seúl. Apartamento de Yunho y ChangMin. Horas antes del traslado.
 
-    ¡¡Perdone!! –
giré mi cara y era el hombre al que había dado la reseña - ¡¡Me deje la carpeta del trabajo en su casa!!¿puede abrir? – dijo apurado y casi sin aliento, había sido capaz de bajar las cajas y correr de nuevo hasta la puerta.
-    Tranquilo, entre –
dije mientras abría y esperaba paciente en la puerta.
-    Vaya… ¿Dónde la metí? –
dijo Baek… el hombre de la mudanza mientras buscaba la carpeta de su trabajo – Ah...!! ¡¡Aquí estás!!Nadie se dio cuenta en aquel momento, pero Baek, consiguió que la vida de ChangMin retomara su rumbo, volviendo a olvidar algo de gran importancia.
-    Gracias… -
hizo una reverencia y se marchó.


En Seúl. Casa de Yunho y HeeNa.

 
-    ¿Yunho? –
dijo ella al ver que su novio se había quedado demasiado estático en aquel sofá del salón - ¿Yunho en qué piensas? – dijo ella al ver que no le hacía caso – Bueno, creo que estas telas son las mejores para las cortinas ¿verdad? – añadiendo.
-    Si, esas son las mejores –
dijo Yunho sin darse cuenta de que le estaba mostrando unas negras.
-    ¡¡Yunho!! –
dijo ella al darse cuenta de que estaba pasando del tema.
-    ¿Qué? ¿Qué ocurre? –
dijo el con un gran susto.
-    ¿Te parece bien que solo sea la única que está pensando al 100% en nuestra casa? –
dijo ella crispada – La boda será en una semana y para una cosa que te pido… tú vas, y estás ido todo el día - añadió.
-    Perdona Na… -
dijo con un suspiro cansado – tan solo estoy agotado… - añadió - hoy tuve jaleo en el instituto, y no he tenido momento de relajarme – le dio un beso en la frente - ¿Perdóname sí?
-    Está bien… -
sonrió ella – dejaremos esto para mañana… - le devolvió un beso en los labios – pero mañana lo hacemos, que mi madre tiene todo el banquete apunto y quiero que nuestra casa esté perfecta para que todos puedan venir a verla – le guiño el ojo – voy a prepararte un refrigerio, mientras ves a darte una ducha… - se levantó y se fue a la cocina.


Yunho, se iba a casar… o al menos, eso creían todos. Se había acostado con HeeNa cuatro o cinco veces, cuando de pronto se presentó el padre de ella en su trabajo y le dijo que se tenían que casar ya que él y ella habían intimado hasta aquel punto. Ese hombre, no era ni más ni menos que un magnate importante en la ciudad, y el miedo a las represalias al respecto, hizo que no pusiera oposición alguna.


Por aquel entonces, de la noche a la mañana dejó todas sus cosas en su apartamento, ya que su “suegro” decidió recogerlo en el instituto en el que trabajaba y llevárselo a rastras de allí, avisando únicamente al director. No pudo despedirse de ChangMin… y eso era lo único que más le dolía.


Hacía dos años desde que entré como profesor de historia en aquel instituto, y fue el lugar donde le conocí. Recuerdo que cuando el director me presentó delante de todo el claustro de profesores, pude verlo a mi izquierda liado con un montón de papeles, pero poco después, cuando escuchó mi nombre, levanto la cabeza y puso una cara que no olvidaré nunca… de seguro que esperaba más, como la mayoría de profesores al escuchar mis antecedentes y conocerme en persona. No le puedo recriminar nada, la verdad, es que mi palmares no tiene nada que ver… con mi verdadera forma de ser.


Me desnudé completamente y me metí directamente en el agua ardiendo en aquella bañera, y mis músculos se tensaron al notar aquel calor ardiente, y de pronto algo vino de golpe a mi mente…
Hace unos meses en el apartamento de Yunho y ChanMin.

 
-    Yunho… Ángela, tu alumna de primero me pidió que… -
ChangMin había irrumpido en el aseo del apartamento – Oh!! Lo siento – dijo dándose la vuelta – no sabía que estabas desnudo… - dijo bajando la cabeza, cosa que me causo una gran sonrisa.
-    Tranquilo hombre… -
sonreí yo al notar el rojo de sus mejillas en aquel momento – al fin de al cabo… los dos somos hombres ¿no? – dije para aliviarle el sofoco – no creo que no haya nada que no desconozcas… - y en aquel momento se giró un poco y me di cuenta de que aún se ponía más rojo, lo cual me dio por reír. Me lie en aquella toalla y me di la vuelta – Va, sal… ¿o acaso te quieres duchar conmigo? – le guiñe un ojo y cerré la puerta.

Aquella vez, no sé por qué te hubiera atrapado y metido en aquella ducha con migo, pero no lo hice… cosa de la cual me arrepiento… ya que todo no habría sido como es ahora… quizá ahora sería “feliz”.
Eché mi cabeza hacia atrás dejando que el agua cubriera del todo mi cabeza, intentando que mi mente soltara todos los recuerdos que me habían venido a la mente en aquel momento, y es que, no podía evitarlo… habría querido no apartarme de tu lado, sin embargo… aquí estoy ahora… en el dormitorio de una mujer… una mujer a la que no amo… 

Nan Sarang - PROLOGO



PROLOGO

A veces me pregunto cuando fue que todo empezó a cambiar…cuando tu y yo comenzamos a ser algo mas que compañeros. Cuando fue la primera ver que se me ocurrió salir en tu ayuda… supongo que cuando alguna tía se te tiraba en plan pegajoso encima, eso no lo aguantaba. Al final, de tanto acercarme, hizo que se me pasara por la cabeza que tú y yo... quizá... podríamos…

- Oye Yunho... ¿se puede saber que hacen todas estas bolsas de ropa por aquí en medio...? - ChangMin acababa de levantarse. Eran las 10, hoy tenían descanso hasta las 18 y al menos podían quedarse en casa – No ves que acabo de terminar de arreglar el salón… - añadía al ver todo el alboroto.

- Me fui de bien temprano de compras... mira... - Yunho comenzó a sacar toda la ropa y complementos que se le habían paseado por delante de los ojos durante la mañana - ¿Te gusta? - dijo enseñándole un cinturón a ChangMin.

- Bueno, los he visto mejores... pero está bien... a ti te quedará genial... - dijo con una sonrisa en la cara.
Aún puedo revivir una y otra vez tu sonrisa, y la forma en la que me mostrabas aquel cinturón, sonrisa que ahora no veo tan a menudo como quisiera.

Desde aquella mañana que me dijiste emocionado, que ibas a comenzar tu vida con HeeNa, la mía, comenzó a acabar.

Puedo caminar despacio por "nuestro" apartamento, y aun puedo recordar todo el desastre que armabas nada más levantarte... y de como yo mismo, te regañaba por ello... 


- Para ser profesor... - sonreí mientras me apoyaba en la pared de la cocina - ...eres y serás un desastre... - continué caminando hacia la habitación.

Sé que no tengo derecho a reclamarte nada,  y mucho menos, tu corazón. Pero no puedo decir de mi propia boca que desearía que todo te fuera bien con ella.... no puedo hacerlo. Te quiero aquí conmigo, quiero que vuelvas aquí... quiero que revuelvas la casa... que la pongas patas para arriba y que yo tenga que coger y recogerlo después. 

Recuerdo el primer día que llegaste al instituto. Todo el mundo en la sala de profesores estaba revolucionado por tu llegada. Eras el gran esperado. Yo a penas me di cuenta de que entraste por la puerta, ya que estaba sumergido en los papeleos de unos exámenes, y cuando me di cuenta de que todo el mundo te estaba saludando, tan solo pensé... "Buah... tampoco es para tanto..." 

Poco después, me di cuenta de que tu imagen no tenía que ver con tu personalidad. Eras honesto, amable, constante y cabezón. No te gustaba perder a ningún deporte y para colmo, eras aún más protector que yo. 

Hace 2 meses que ya no vives conmigo, y supongo, que te irá bien con HeeNa, ya que no se te ha visto el pelo desde entonces.... 


- ¿Yunho... estarás bien? - me pregunté mientras miraba una de nuestras tantas fotos de alguna de las acampadas que hicimos juntos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

ENAMORADO DE MI HERMANO - CAPITULO 8



CAPITULO 8

YunHo rodeó la cintura de ChangMin con sus brazos, apegándolo más a su cuerpo. Mientras besaba el cuello de su hermano, dejando un reguero de saliva sobre este. Comenzó con simples y dulces roces, pero poco a poco, esas caricias se intensificaban, mordiendo la piel morena del pequeño, dejando marcas. ChangMin cerró sus ojos y se dejó llevar al completo. Pasando un brazo hasta posar su mano sobre la nuca de su hermano, ladeando su cuello y moviendo su cuerpo, contra el del otro, aumentando así la excitación.

Su hermano lo giró, dejándolo frente a él, mientras se aferraba a las caderas del menor, andando y encaminándose a la cama, donde dejó que este se tumbara despacio sobre las sabanas. YunHo se recostó sobre el cuerpo de su hermano, y beso sus labios de una forma dulce, mientras se dejaba caer un poco sobre el cuerpo de este. Una de sus manos acarició el trasero de su hermano, al compás que acariciaba uno de sus muslos, a la vez que Min metía las manos bajo la camisa del mayor.

CADA MOMENTO JUNTO A TI - CAPITULO 2



CAPITULO 2: Dámelo todo.

Tan solo habían pasado unas horas desde que ChangMin y YunHo salieran de aquel salón. ChangMin andaba delante del mayor, y este, solo podía fijar la mirada en cierta parte de su anatomía, ¿sería verdad lo que el menor le había dicho?. Si era tan puto como él, lo suyo es que entregara todo de él, el sexo era así, todos querían todo, y mientras más lo miraba, más le gustaba aquello que veían sus ojos, así que lo suyo es que todos se fijaran en su trasero y todo el mundo se lo exigiera.

En sí, ChangMin era virgen de ahí, y aquella idea de ser el único y primero que lo tomara como suyo, le gustaba demasiado, tanto, que se propuso así mismo conseguirlo, aunque no tenía mucha idea de como hacerlo, a decir verdad. No conocía nada de él, salvo que era un puto y que corría por las mañanas. Exacto, en eso coincidían, y ya tenía algo con lo que encontrarse con él todos los días, perfecto.
Cerró los ojos y soltó un suspiro profundo.

jueves, 29 de agosto de 2013

3 LUNAS MAS ALLA - CAPITULO 4


CAPITULO 4: Atado a un destino.
Ya habían pasado 20 años del nacimiento de Pan cerca de aquel lago, donde Zeus e Hibris lo concibieran aquel día. Pero lo que no sabían ni él ni su madre, es que no toda su vida sería un cuento de hadas maravilloso como hasta ahora había sido. Si algo se sabía en el Olimpo, es que el destino de cada uno estaba hilado por las Moiras, las cuales, decidían el rumbo de nuestra vida… nuestro camino a seguir, así como el día de nuestra muerte.
Pan… tenía un destino… su vida estaba encaminada a cumplir con su cometido, como la de todos aquellos que nacían con poder de Dioses en su sangre.
Hoy era el cumpleaños del semidiós, cumplía 20 años, 20 años en los que su vida había sido lo más parecida a la de un humano corriente. Había recibido sus estudios y su madre lo mantenía a raya en cuanto a las chicas que se le acercaban, y aunque no tenía muy claro el por qué lo hacía su madre, estaba claro que algo ocurría.

ENAMORADO DE MI HERMANO - CAPITULO 7





CAPITULO 7

Habían pasado unas horas desde que YunHo llamara al hotel y guardara una de las habitaciones más grandes de este. Quería que la noche junto a su hermano, o bueno, junto a su novio fuera de lo más especial. Estaba seguro de que el pequeño no se esperaba una habitación tan grande, ni tampoco… aquella botella de champan y las fresas cerca de la cama.
- ChangMin… ¿estás preparado? – pregunto a su hermano mientras este recogía las cosas y las metía en una de sus mochilas.
- Eh? Oh… si… solo me falta una cosa… -tomó su frasco de perfume y lo metió en la mochila – Ya lo tengo todo…
YunHo tomó la mochila de su hermano bajo la sonrisa dulce de éste. Sonrisa que ocultaba cierto nerviosismo que no podía evitar. Él y YunHo ya lo habían hecho, pero no lo habían vuelto a repetir, y aquello, aquello le tenía preocupado. Sabía que YunHo le amaba, pero… ¿por qué no le había vuelto a tocar?. Aún se le ponía el vello de punta al recordar aquella vez, y deseaba que se volviera a repetir, es más, había pensado que no dejarían de hacerlo, cosa que no fue así.

CADA MOMENTO JUNTO A TI - CAPITULO 1


CAPITULO 1: Un cliente inesperado.
Había pasado más de una semana desde aquel accidente en el parque, y a decir verdad, desde que YunHo chocara con aquel joven en el parque, no había podido quitárselo de la cabeza. 
Si algo se distinguía en él, era su forma de preocuparse por los demás, y tras ver todas aquellas heridas en las piernas del joven, no había pasado un solo día que no se preguntara si el chico estaría bien. Tampoco es que se hubiera hecho heridas muy grabes, pero esas habían sido por su culpa. 
Aquel día, había tenido una fuerte discusión con el jefe del bar en el que trabajaba. Bueno, no era un bar en verdad, lo de que fuera un bar era una tapadera que ocultaba uno de los salones de compañía más antiguos y famosos de la ciudad, y él, era uno de los chicos más cotizados, tanto entre hombres… como entre mujeres.
Si, era un prostituto y de los caros…

martes, 13 de agosto de 2013

[OneShot] - EL JUEGO DE LOS SABORES




EL JUEGO DE LOS SABORES
OneShot HoMin

Aún no recuerdo muy bien cómo es que ese día sucedió todo tan rápido. La verdad, es que nunca hubiera pensado que tú y yo, después de tantos años juntos, acabaríamos como aquella noche… pero, ¿ahora qué más da? ¿Ocurrió no?. Aquel día en que te invité a comer, surgió todo de una manera que jamás comprenderé… una manera a la que jamás podré ponerle un ¿Por qué?, que lo defina… y es que aquel día, en aquel momento… comenzó nuestra historia… una historia que hoy continua escribiéndose… que continuará haciéndolo una vez que nuestro pequeño nazca, que MyungHo comience a crecer… y que nuestra ahora familia, crezca mucho más.

jueves, 8 de agosto de 2013

CADA MOMENTO JUNTO A TI - PROLOGO



PROLOGO.

Las noches suelen ser los momentos del día en los que soñamos, en los que la magia de la imaginación flota en nuestra mente y recrea todo aquello que día a día deseamos, que día a día buscamos… y que en muchas ocasiones, es imposible hacer en realidad.
Las noches, es el momento del día en el que los amantes se encuentran, en el que el amor, fluye entre los cuerpos de estos… momentos íntimos, momentos inolvidables que se graban en la mente, en el cuerpo…en el corazón de las personas, en el aire y en cada lugar en el que se produzcan.

3 LUNAS MAS ALLA - CAPITULO 3


CAPITULO 3: Nos vemos en las colinas del Parnaso

El sol se cernía sobre aquellas colinas repletas de un verde tan frondoso que abrumaba. La magia del Parnaso aparecía entre todas aquellas bellas plantas, aquellos árboles o aquellas maravillosas flores que cubrían todas aquellas colinas. 
Las colinas del Parnaso, eran conocidas por ser el lugar donde la magia de las ninfas se hacía presente en cada lago, en cada prado… en cada uno de los rincones. Era un lugar repleto de cosas bellísimas, un lugar de encuentros… de encuentros carnales entre Dioses, o entre aquellos que no tenían permitida su unión.

CRIMEN Y PASION - CAPITULO 7 (Final)



CAPITULO 7

Había pasado un día y medio… y no sabía nada de él. Era extraño no escuchar a ChangMin por su apartamento, tan extraño, que no había podido volver a tirarse a la bebida. Lo extrañaba y al menos el whiskey escocés que le habían mandado unos amigos le mantenía la mente en blanco y la mirada turbia. Si algo odiaba, era la soledad… y en aquel momento, no solo le rodeaba, sino que le calaba hasta el fondo de su alma, e incluso a su corazón….

jueves, 1 de agosto de 2013

ENAMORADO DE MI HERMANO - CAPITULO 6



- Ma-Mama… ¿qué…? – YunHo no sabía muy bien como preguntárselo a su madre.
- Venid… ya es hora de que sepáis ciertas cosas que no os he contado jamás.
YunHo y ChangMin tomaron su mano, enlazando sus dedos entre miradas de dudas y asombro entre ambos, mientras se sentaban en uno de los sofás del salón y su madre se sentaba en silencio mirando el anillo de boda que llevaba en ese momento, sacándolo de su dedo y echándolo encima de la mesa.
- Veréis pequeños… -suspiró ella- Vuestro verdadero padre… es mi primo hermano… 
- ¿Cómo? 
- Veamos, yo me enamoré de vuestro padre cuando tenía 18 años… -sonrió ella de forma leve mientras recordaba- Ambos íbamos al mismo instituto, y poco después de acabar, coincidimos en la misma Universidad… y ahí empezó nuestro romance –susurró- Mis padres lo descubrieron después de casi 4 años de relación… y cuando lo supieron, me trajeron a Seúl a la fuerza… pero estaba embarazada de vosotros… -sonrió tomando las manos de YunHo y ChangMin- y vuestro abuelo… ideó una boda secreta con el hijo de un amigo… y el resto ya lo conocéis…

CRIMEN Y PASION - CAPITULO 6



La mañana se había levantado tan gris como de costumbre, y no era para menos, llevaba lloviendo desde altas horas de la noche, y desde hace varios días YunHo no había salido de su habitación con tal de trazar el maldito plan perfecto para dar con su ex, Johanna.
Sin apenas ducharse, sin comer y tan solo con un vaso de whiskey seco en las manos, trazaba líneas en lo que era su diario personal, o al menos así lo llamaba él.
- ¿Ya te has despertado? – preguntaba YunHo al ver como ChangMin se revolvía bajo las sabanas de la cama.
- ¿A qué día estamos? –pregunto este dejando al desnudo su torso cuando nada más se levantaba.
- Pues… yo diría que a Lunes… ¿por qué lo preguntas? –dijo YunHo de forma curiosa.
- Mañana… es mi último día de soltero… -susurro ChangMin.
- ¡¿Qué?!

jueves, 25 de julio de 2013

3 LUNAS MAS ALLA - Capitulo 2



CAPITULO 2

- ¿Cómo que no perteneces a este mundo? ¿Te estás quedando conmigo, verdad? – añadió MinYup algo nervioso.
- Ven… será mejor que nos sentemos… - añadió Nixe mientras le cogía de la mano y bajaban la escalera hasta el salón – MinYup… yo no soy humana como tu… - dijo Nixe nerviosa – Soy… soy una ninfa…
- ¿Una qué?
- Una ninfa… - suspiró ella tocando su vientre – Algo parecido a una sirena… - añadió.
- Pe-Pero…
- Cuando nos vimos por primera vez… - suspiró de nuevo – acababa de llegar a tu mundo – añadió ella cogiéndole de la mano – Aquel día me fue imposible enamorarme de ti… - hizo una pausa – Tu me trataste como nunca un hombre lo había hecho en mi mundo… - sonrió - …nunca creí que un humano pudiera ser tan maravilloso como lo eres tu mi amor…
- No lo puedo creer…
- Lo siento… sé que debí decírtelo antes de que todo esto ocurriera…
- No… no es eso… - añadió MinYup algo aturdido - …es algo increíble Nixe… aunque… - hizo una pausa – Siempre me pregunte por que eras tan maravillosamente perfecta…

sábado, 11 de mayo de 2013

3 LUNAS MAS ALLÁ - CAPITULO 1




CAPITULO 1: Todo ocurre por alguna razón

Nixe había salido como tenía por costumbre a tomar nenúfares a las orillas del rio Ladón para su lago. Las demás ninfas del lugar le permitían tomar algunos, ya que el lago donde ella residía estaba algo mas al interior del bosque de los deseos y debido a la poca luz que irradiaba en él, los nenúfares no crecían.

Era un día especial, ya que se hablaba de que un semidiós desconocido para ella, la buscaba a menudo por el lago, pero ella no había podido encontrarse con él debido a sus padres. Aunque hoy estaba de suerte. Con la vigilancia única de Zeus y de Gea, la diosa primigenia de la Tierra, preparaba su lugar de encuentro con aquel hombre.

Se había trenzado algunos mechones de su larga y preciosa melena negra. Era una de las pocas ninfas que poseía en la zona ese tono oscuro de cabello, además de sus preciosos ojos azules ligeramente rasgados, y tras recoger los nenúfares tomó camino hacia su lago.
A penas llegó, pudo notar una fuerte presencia, una que jamás había podido sentir y aquello la asustó, pero a la vez la hizo sentir curiosidad. De Nixe se sabía que siempre había deseado una y otra vez con viajar, sus cantos en aquel lago hacían que los hombres que paseaban en barca se enamoraran de ella y enloquecieran, haciendo de aquel lago un lugar prohibido… pero un lugar necesario para poder pasar de un lado a otro de la cordillera.

Nixe se adentró entre los árboles y ahí lo vio. Un gran suspiro salió de su garganta y sus ojos se abrieron de par en par al contemplar a aquel hombre. Su corazón pudo ajetrearse al sentirse tan atraída… Salió de entre la maleza y se colocó justo tras él. En aquel momento el hombre se giró, quedando frente a ella, y sonrió.

- Vaya… así que eres tú la preciosa Nixe…
- Si… soy yo… ¿Quién es usted? 
- Mi nombre no es importante en estos momentos… vengo a darte un obsequio…
- ¿De quién mi señor?
- A penas lo se… tan solo conozco que es para vos… - sonrió y en aquel momento dejó deslizar por su mano un colgante de oro, con una piedra verde-azul.
- ¿Si-Sirve para algo? – añadió la joven.
- Dicen que es capaz de conectar con el plano humano…
- ¿El plano humano?  - en aquel momento casi era capaz de brincar, ya que lo que siempre había deseado era salir del mundo en el que vivía, y visitar aquel en el que todo el mundo podía convivir con amor, y no excluidos de sentirlo por orden divina.
- Así es… tan solo debes ponerlo en tu cuello y cerrar los ojos… 

Ella se acercó, y con sus dos manos lo recogió quedándose prendada del brillo de la piedra. Quiso preguntar a aquel hombre si provocaba algo usarlo, pero cuando levanto la vista de la piedra, aquel hombre había desaparecido, dejando la pregunta en el aire, y sin saber nada más. Nixe enrollo el colgante en su muñeca, y se adentró en el lago, ordenando los nenúfares en su orilla.

Se quedó sumida en las aguas durante horas, esperando a que aquel semidiós fuera a su encuentro, pero lo que ella no sabía es que aquel hombre que había estado junto a ella horas antes, era aquel semidiós, un semidiós ficticio, ya que no era mas que otra representación teatral de la Diosa Gea, que celosa de su belleza la había llevado a hacer algo que traería sus consecuencias. 

Nixe no pudo dejar de mirar una y otra vez el colgante, a la vez que la Diosa Gea la observaba a través de su charca en su panteón. Se sentía curiosa y en su mente solo estaba la idea de descubrir como es que un simple colgante la transportaría a aquel lugar. La noche ya se había concentrado en las aguas y todo estaba a oscuras, salvo pequeñas luciérnagas que revoloteaban por los nenúfares, así que Nixe tan solo cerró los ojos y se dejó llevar por Morfeo. Lo que no sabía, es que mientras ella llevara encima el colgante, este surgiría su efecto siempre.

En el momento en que cerró los ojos, apareció en un lugar del cual no conocía nada. Su lago había desaparecido y se había convertido en un pequeño charco que pisaba con una especie de pieles suaves y brillantes que la aislaba del suelo. Comenzó a andar sin mas, dándose cuenta de que no estaba desnuda como solía estarlo siempre, sino que llevaba una tela fruncida a su cintura y una camisa hasta la muñeca. Andando pudo ver su reflejo en un cristal de algo parecido a un Panteón pero de ladrillos marrones, algo extraño para ella… y observo que su larga melena negra estaba recogida formando un moño, algo que tenían prohibido las ninfas, ya que con sus cabellos sueltos eran aun mas exquisitas para los hombres que se dejaban llevar por sus pasiones.

Continuó andando y cuando giro una y otra vez intentando situarse donde se encontraba, se topó con un hombre, que se quedó pasmado al verla frente a él. Jamás había visto un hombre como él, alto, fuerte, con unos ojos azabaches preciosos, y una mirada que podría abrasar incluso al mismo Zeus. Aquella comparación le hizo gracia, ya que si Zeus supiera que existían humanos de esta talla… sería capaz de destruirlos a todos.

- Perdóneme… - añadió el joven sonriendo – ¿Le hice daño? – preguntó al saber que la había pisado sin querer.
- No…no… esto… tranquilo… - sonrió ella - …estoy bien, supongo… - añadió.
- ¿Se encuentra bien? Parece pérdida… - añadió él.
- Esto… ¿Dónde estoy?
- ¿Qué donde está?  - añadió el sorprendido por la pregunta – Se encuentra en Seúl… - continuó - ¿Está bien?
- ¿Seúl? ¿Qué es eso? – dijo ella girando hacia un lado su cabeza – Dioses, me duele la cabeza…
- Venga conmigo… la llevare a algún lado para que se tome algo – añadió el joven.
- Gracias… - dijo ella  - Mi nombre el Nixe…
- No-No hay de que – añadió el joven – Mi nombre es MinYup…
- ¿MinYup? – sonrió – Lindo nombre…

MinYup se quedó prendado de ella, de cada rasgo, de su sonrisa y su voz, tanto que acabó llevándola a su casa de forma instintiva. Llegaron a un edificio de ladrillo blanco, que el padre de MinYup había edificado, y dejó que ella pasara delante. Nixe se quedó parada en el centro de aquel lugar totalmente desconocido para ella, hasta que MinYup la cogió y la llevo a una sala mas pequeña, sentándola en un sofá mientras él iba a por algo para el dolor de cabeza.

- Ya estoy de vuelta… - sonrió él dejándole un vaso y una pastilla en la mesita – y dime… ¿de donde eres?
- Soy Griega… - añadió ella mientras miraba de forma extraña aquella pastilla.
- Vaya… - dijo él sorprendido  mientras observaba con miraba la pastilla - ¿No te gustan las pastillas? Creo que tengo esto en sobre… espera… - dijo él levantándose y trayendo uno que metia en el agua y comenzaba a burbujear.

MinYup la trataba de forma muy muy distinta a la que cualquier hombre de su mundo, y aquello la fascinó. Se quedó parada mirando cada rasgo del joven hasta que sintió como si algo se clavara en su corazón. Aquello si lo había reconocido… había sido un flecha de Eros. A Nixe tan solo le dio tiempo a dar un suspiro… y quedó completamente enamorada, tal cual lo hacían los hombres cuando ella cantaba.

Nixe se acercó a los labios de MinYup, y posó un dulce beso en ellos, provocando que su amor fluyera entre ambos, embriagándolos y llenándolos por dentro. Así es como funcionaban las flechas de Eros. En el momento en que se clavaban tenias que besar a la persona que tenías frente a ti, por que esa persona era tu amor verdadero… sino lo hacías, además de perder a esa persona… nunca mas encontrarías el amor… así que así ocurrió.
MinYup y Nixe se enamoraron el uno del otro. Nixe no se sentía perdida, ya que aquel hombre que había besado hacia unos minutos, resultó ser su amor verdadero. Ella le abrazó y sin saber muy bien como ocurrió, MinYup se dejó llevar, llevándola sin más a su habitación para dejarla reposar sobre aquella gran cama, y comenzar a desnudarse. Nixe no quiso huir, estaba acostumbrada a que los hombres la usaran… así que se quedó tumbada, con las piernas abiertas y mirando a la izquierda, esperando que la tomara sin mas.

Pero MinYup comenzó a desnudarse poco a poco frente a ella, con una sonrisa de medio lado a la vez que la abrasaba y recorría con la mirada, provocando nerviosismo. Cuando estuvo nervioso, comenzó a besar los muslos de Nixe, mordiendo e incluso succionando su blanca piel. Introdujo sus manos bajo aquella falda y bajó otra prenda, las medias y la ropa interior con ellas. Sacó la camisa del interior de la falda, y comenzó desabotonarla besando el vientre de Nixe, a la vez que esta no podía dejar de gemir a cada roce.
Definitivamente no era como los otros… el la estaba amando a ella, y no dejándose llevar por la pasión y el desenfreno como todos los que la habían tomado. MinYup termino desabrochando sus ropas hasta llegar a sus senos, los cuales devoro sin mas rodeando sus rosados pezones con la lengua, saboreando cada milímetro de piel… desnudándola al completo, marcándola como suya.

Se colocó entre sus piernas y cuando ella envolvió el cuello de su amante con los brazos y en aquel momento MinYup se introducía en su interior. Como si de magia fuera, ambos comenzaron a moverse, provocando un placer infinito, que jamás habían sentido. Lo que Nixe estaba sintiendo era el completo placer de los Dioses, y eso que ella jamás había estado con uno.

Podía sentir como su corazón latía con tanta fuerza que a penas le dejaba respirar. Podía sentir como el miembro de MinYup entraba una y otra vez en su interior, haciéndola estremecer hasta tal punto de poseer todo lo que en ella había… y en aquel momento Nixe supo que jamás podría separarse de él. Había encontrado a su amor verdadero, a su Dios… a MinYup.

Meses después

- Nixe… ¿estás bien? – añadía MinYup al ver como su amada vomitaba sin parar de buena mañana.
- Estoy… embarazada… - dijo ella poco antes de ir directa de nuevo al aseo a vomitar.

MinYup se quedó parado en el rellano de la escalera que llevaba al segundo piso de su apartamento, sin saber muy bien qué decir o hacer, tan solo mirando hacia donde Nixe había ido. En su mente tan solo pasaba la idea de que con 20 años que tenía iba a tener en sus brazos un precioso bebe, y aquello lo asustaba también, ya que Nixe era también joven y no quería que le pasara de nada.

Nixe bajo las escaleras con una sonrisa irremediable en la cara, y con aquel colgante atado a su cuello. Aquel amuleto le había hecho permanecer en el plano humano, junto a el, junto a su amado, y ahora que estaba embarazada, había decidido quedarse de forma completa, pero… ¿Qué dirían en el Olimpo?. Aquel era su mundo… ella no pertenecía a este. Zeus, él la mataría si se enteraba de que estaba embarazada de un humano. Cuanto mas lo pensaba, mas temía por ella y por su bebe, y aún peor, mas temía por MinYup.
Zeus era propenso a castigar a todo aquel que se involucraba de forma directa en el plano humano, y estaba claro que Nixe sería castigada, aunque no sabía aún como. Sonrió al ver a MinYup ahí parado en aquella escalera, sin poder remediarlo se había enamorado tanto que no podía ni siquiera pensar en separarse de él. Cerró los ojos y se abrazó a su novio, intentando así calmar sus nervios.

- ¿Qué ocurre mi Nix? – agregó el chico.
- Hay algo que no te he contado…
- Dime… soy todo oídos…
- No pertenezco a este mundo MinYup…

martes, 9 de abril de 2013

3 LUNAS MAS ALLÁ - PROLOGO



PROLOGO

- ChangMin y MinGuk a la mesa!! – decía Rin la madre y mujer de ambos respectivamente.

ChangMin acababa de cumplir 7 años, y su padre le había regalado un telescopio.  Quería que su hijo disfrutara de las estrellas y de todo el Universo tanto como él había disfrutado todo su vida, y por lo visto, había conseguido impactarle cuando ambos se pusieron a ver a través de él.

Minutos antes

- ChangMin… ven aquí – decía MinGuk mientras colocaba una silla y subía al pequeño para que este pudiera llegar al telescopio – ahora tan solo tienes que cerrar este ojo así – dijo el hombre mostrándoselo al pequeño  - y ahora mira por aquí y dime que ves…
- Papa… esas tres grandes bolas que son? – preguntó el pequeño ChangMin.
- Esas tres bolas como tu dices es el llamado Cinturón de Orión – contestó este mirando al cielo.
- ¿Cinturón?¿Como el tuyo? – preguntó el pequeño no entendiendo bien.
- No – rio de forma suave este – Se le llama así por que están formando una hilera una al lado de la otra – sonrió.
- Ohhhhhhhhhhhh entiendo – sonrió el pequeño poniendo de nuevo su ojo en el telescopio – y por qué la de en medio es azul y las otras rojas?
- ¿Azul? – dijo su padre sorprendiéndose - …déjame ver – añadió él mientras miraba por la birrilla – o… tienes razón… - sonrió – Pues será azul por que contiene oxigeno… - añadió él.
- ¿El oxigeno no es lo que respiramos nosotros appa? – preguntó curioso – La profesora dice que eso es lo que nos ayuda a vivir…
- Exacto pequeño…
- Entonces… si hay de eso… ¿allí también viven personas? – añadió con los ojos brillantes mirando a su padre.
- Pues… - suspiró MinGuk – La verdad es que eso es algo que se desconoce… - sonrió - …pero lo que sí es verdad, es que si nosotros vivimos en este mundo… puede que haya mas gente como nosotros en otros mundos mas allá…

Lo que MinGuk no sabía, es que sus palabras eran completamente reales. En aquel mundo azul que los ojos de su hijo pequeño habían vislumbrado,  vivía una raza de hombres, completamente distinta a la humana. Más poderosa, mágica… de esas que todo el mundo cree que son leyendas, o incluso mitos que les ha sido imposible decir si eran reales o ficticios… una raza a la cual los humanos adoraban hace miles de años, antes de que incluso naciera Jesucristo…  una raza a la que todos denominamos Dioses, aquella que reside en el Olimpo…

Si… los Dioses Olímpicos… 

Enamorado de mi hermano - CAPITULO 5


CAPITULO 5


La vida les había dado la oportunidad de amarse, y estaban seguros de que la aprovecharían. Su madre, quedó en hablar con su padre…así que le restaron importancia al hecho de que su padre no conocía de su relación de amor. Él era un poco más terco y cabezota que su madre, pero esperaban con el corazón que su padre aceptara su relación de amor.

YunHo que no dejaba de pensar ni un solo segundo en la posibilidad de que su padre reaccionara distinto a su madre, intentaba permanecer sereno frente a su hermano y novio, el cual no dejaba de sonreír desde que salieran de casa.

- Dime… ¿estás feliz? – preguntó YunHo con voz seria.
- Lo estoy… y mucho… creo que mi pecho estallará en cualquier momento –respondió ChangMin que enlazaba sus dedos con los de él - ¿Y tu?¿Lo estas?
- Ahora mismo tengo un enfrentamiento… -sonrió de forma dulce- Tengo miedo de que papa no lo acepte… y por otro lado, muerdo por gritar que enamorarme de ti s lo mejor que me ocurrió nunca…
- YunHo… -dejo salir ChangMin de sus labios sin mas- Te-Te amo…sabias?

La sonrisa dulce de YunHo en aquel momento, ratificaba que estaban completamente enamorados.  Su amor había crecido tanto que les daba incluso miedo a separarse en las noches… era gracioso ver a ChangMin despierto mirando como dormía su hermano en la litera de arriba, y como YunHo, se hacia hueco en la cama de este y le abrazaba para poder conciliar el sueño.

- Oye YunHo… tu crees que papa dirá algo… -preguntaba curioso ChangMin mientras entraban a una tienda para tomar la merienda.
- No lo sé Minnie… pero… no pienses eso si… déjamelo a mi… -sonrió de forma tranquilizadora- …yo hablare con papa… y todo estará bien… si?
- Está bien… -susurro ChangMin.
- Ahora tan solo piensa en que quieres de merendar –sonrío- Yo invito esta vez…
- Si! –dijo feliz el pequeño mientras miraba la carta bajo la atenta mirada de su hermano mayor.

Desde que este le dijera que lo amaba, ChangMin no había dejado de sonreír ni un solo dia, y aquella sonrisa la amaba por encima de cualquier cosa. Quería protegerlo con todo su cuerpo, y con su corazón. No iba a dejar que nunca le pasara nada… y si alguien osaba hacerle daño, tardaría segundos en ser el mismo el que tomara la justicia por su mano.
Había amado a su hermano desde que este naciera, y aun sin saber muy bien el por qué ocurrio esto, YunHo sentía la necesidad de ser el escudo protector de el, por que eso era lo que conllevaba ser la pareja de alguien.

- Dime… ¿decidiste ya? –pregunto YunHo despues de ver como Minnie se pasaba mas de 10 minutos eligiendo que comprar.
- Estoy entre estos… pero no sé que coger… -mordió sus labios.
- Venga… llévate ambos… -sonrió dulce.
- ¿De verdad?
- Si… ya te dije que yo invito… así que vamos… 
- Gracias… -ChangMin en aquel momento se acercó y le beso, delante de todo el mundo que había en aquel lugar, sin importarle nada ni nadie que les conociese… y aquello le deshizo por dentro.
- Minnie…

A YunHo se le llenaron los ojos de lagrimas sin poder evitarlo, y es que aquel momento, había comprendido que para ChangMin ya no importaba su alrededor… no le importaba nada, tan solo él… y el amor que sentían. Sabía que debía hacer lo mismo y dejar libres sus sentimientos sin importar nada ni nadie… aunque tuviera miedo, debía arriesgarse.
Se acercó a paso lento, y abrazo a ChangMin que sonrió sin poder evitarlo de forma dulce al sentir como él le abrazaba sin dudarlo… y segundos después, ambos salían cogidos de la mano tomando una paleta de cereza en su boca. 

- YunHo… te llaman… -dijo ChangMin al escuchar la melodía del teléfono de su hermano.
- Si…? Quien es? 
- YunHo ¿Dónde estáis? –preguntó su padre.
- Papa…? Eh… estamos cerca del parque… necesitas algo?
- …necesito que tu y tu hermanos vengáis rápido a casa… 
- Es-Está bien… -contesto YunHo asustado mientras colgaba el teléfono.
- ¿Qué… quería? – preguntó Minnie asustado.
- …quiere que volvamos…
- YunHo… ¿tu crees que…?
- No pensemos en eso y volvamos si?
Ambos tomaron el camino de vuelta a casa, y minutos después, abrían la puerta del adosado donde vivían.
- Ya estamos en casa… -dijeron ambos a la vez.

Su padre salió de la cocina con una cara que jamás hubiera podido describir YunHo. Sintió un escalofrió recorrer su cuerpo y después su corazón empezó a latir tan fuerte como podía. YunHo tomo la mano de ChangMin que se resguardaba tras él por el miedo a que su padre les hiciera algo. Podían ver como su padre tenia los puños cerrados, y aquello les aterraba.

- YunHo… ChangMin… entrar por favor… -dijo su madre llevándoselos al comedor ante la mirada furiosa de su marido – Escucharme… papa sabe lo vuestro… y no lo tomo bien… no hacer nada que le haga rabiar mas… escúchenle… y acepten lo que el día…
- Mama… -dijo YunHo asustado.
- Pero…
- Tranquilo Minnie… yo os protegeré…
- ¿Qué harás qué? –dijo el padre de ambos tras ella.
- Les protegeré con mi vida por que yo les traje a este mundo… -dijo ella.
- ¿Con tu vida? –dijo el padre de ambos- Esta bien… al fin de al cabo nunca fueron mis hijos… -dijo el cabreado- Siempre fueron de tu primo… hasta suena asqueroso el simple hecho de decirlo…
- ¿Papa? –dijeron ambos sorprendidos.
- Yo no soy vuestro padre… y a partir de ahora, he dejado de serlo…