martes, 18 de septiembre de 2012

Haru Haru - CAPITULO 10


Capitulo 10


¿Por qué ya no puedo vivir sin ti? ¿Por qué a cada segundo que te tengo, me es más difícil dejar que te marches? ¿Por qué te necesito a cada segundo?... te amo… te amo cada segundo un poco mas…
Quizá mi vida sea una locura… pero contigo, contigo junto a mi… es mi locura perfecta…  tan maravillosamente perfecta… que no puedo vivir un segundo sin ella…
Vivir cada segundo de ella contigo… me hizo descubrir lo maravilloso que es no sentirse solo y sentir el amor englobar todo tu cuerpo y alma… 
Te amare siempre…. Mi ángel…

- ¿Qué ocurre Yunho?
- Tan solo… que te amo.
- … y yo a ti amor…
- Lo se… 
- ¿Entonces?
- Tan solo recordaba aquellos días en los que me daba cuenta que sin ti no podía vivir…
- Oh… 
- Si… te convertiste en demasiado especial allí abajo… ¿sabes?
- Tu para mi fuiste especial desde el primer día…
- Te amo…
…………………………………………………….

Hace ya meses que comparto mi vida junto a ti… y no hay día que no descubra que aun te amo más de lo que pensaba. Quizá esta obsesión contigo me haga daño algún día… pero ahora, tenerte junto a mi es lo que me hace sentir vivo... es lo que me hace sentir que soy yo, y que toda mi vida valió la pena hasta aquel día… 

Ahora te tengo aquí junto a mi… los rayos del sol iluminan tu cara… cada rasgo de ti, cada detalle de tu imagen esta grabada en mi mente… Tus rosados labios, esos que me vuelven loco cada noche que te hago mío… esos que cada vez que me besan me tranquilizan y excitan a la vez… esos que me dicen “te amo” cada día un poco mas…

- Buenos días mi ángel… - dije al ver como medio abrías los ojos ante el roce de mis manos que te acariciaban.
- Buenos días… - casi suspiraste y te abrazaste a mi haciendo que sonriera ante tu expresión.
- ¿Quieres que te lleve a un lugar especial hoy? – casi susurre para dejar que medio descansaras en mis brazos.
- ¿Un lugar especial? – susurraste.
- Si… un lugar especial para mi… - comencé a acariciar tu pelo - …un lugar que quiero que conozcas… 
- Está bien… - susurraste y no pude evitar besar tus labios en aquel momento, notando como suspirabas y como tu respiración se aceleraba.

Te deje en la cama mientras yo iba directo al armario a buscar que ponerme… - ¿Qué es esto? – pregunte nada mas abrir mi armario y notar como toda mi ropa estaba limpia…  y colocada en su lugar, todo perfectamente ordenado – Boo… - me di la vuelta y ahí estabas aun medio dormido… sonreí y elegí qué ponerme aquel día… y marché al baño a asearme y tras ello vestirme.

No había terminado, y ahí estabas tu… apoyado en aquella puerta viendo como me vestía, con una maravillosa sonrisa en tu cara y esos pelos rebolicados que tan bien te sentaban.

- ¿No te vistes? – te pregunte al ver que aun andabas en ropa interior.
- Sabes que tardo nada en hacerlo… - me sonreíste - …mira… - te fuiste un momento hacia la habitación - …ya esta… - y apareciste frente a mi vestido completamente de blanco…
- Eres maravillosamente perfecto… - susurre mientras te besaba y tu terminabas de abrochar un botón de la camisa.
- ¿Dónde me vas a llevar? – preguntaste curioso.
- A un lugar que no quiero que veas hasta ultimo momento… - dije mientras encintaba a tus ojos un pañuelo negro que no te dejara ver.
- Está bien…

Recuerdo que casi nos caemos por la escalera mientras bajábamos para irnos a aquel mirador en el cual había pasado mis días sin ti. Cogimos el coche y marchamos hacia allí. Cuando llegamos abrí tu puerta, y te guié hasta el mirador  echo de madera que colgaba  en un acantilado a las afueras de Seúl. Me puse detrás de ti, y tras darte un beso en el cuello… deshice el nudo que ataba el pañuelo que tapaba tus ojos.

Tu cara de sorpresa al ver toda Seúl… desde aquel mirador nunca lo olvidare. Te pusiste a llorar, no se muy bien por qué… pero ver como tus ojos brillaban por las lagrimas es algo que recordare de por vida.

- ¿Por qué lloras amor? – te pregunte mientras secaba tus lagrimas.
- Yo… - me miraste fijamente - …ya estuve aquí antes… - me sonreíste – A este lugar… venia yo en mis días libres… cuando no trabajaba… o necesitaba despejar mi mente… - comenzaste a llorar.
- Vaya… - suspire – entonces no es solo mi lugar especial… sino que también es el tuyo… - sonreí y te bese - …eso me hace mas ilusión aún.
- ¿Si? – dijiste sonriendo.
- Si… ¿sabes por que? – te pregunte abrazando tu cuerpo entre mis brazos.
- No… - te acurrucaste en mí.
- Por que quiere decir… que mi vida y la tuya están atadas desde mucho antes de encontrarnos… - te abrace mas fuerte - …y seguirá atadas más allá de este mundo.
- Yunho… - dijiste mi nombre - …te… amo… 

Escuchar de tu voz mi nombre y aquellas dos palabras me hicieron feliz en aquel momento en que sentía tu cuerpo junto a mí. Sentía que de verdad, ambos estábamos atados con la cinta del destino… y que ninguno de los dos… podía vivir sin el otro. Era todo tan perfecto que no quería que desapareciera….

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