jueves, 13 de septiembre de 2012

Nan Sarang - CAPITULO 9


Capitulo 9: Primera cita… o algo así.

Después de la llamada fugaz de ChangMin a Jae, este se quedó en blanco y sin saber muy bien por donde empezar. Se había vuelto loco… Su apartamento estaba a mitad de organizar, y no se le había ocurrido otra cosa que armar una cita con Jae, en él…

- ¡Maldita sea Changmin, tu y tus bellas ideas! – se decía para sí mismo.

Los muebles, gracias a Dios, estaban todos colocados… pero el resto de cosas que estaban en las cajas no. Así que se acercó a donde se encontraban amontonadas y cogiendo la de mas arriba, se la llevo a la mesa de comedor para abrirla y comenzar a sacar todo lo que había en su interior. 

ChangMin era un adicto a la lectura, así que prácticamente estaban repletas de libros. Comenzó a llenar las estanterías con todos ellos. La verdad es que tenía que haber hecho esto antes de empezar a invitar a gente a su casa, pero bueno… al menos tenía ahora una excusa para hacerlo.

Caja tras caja, comenzó a organizar sin percatarse que la hora de comer se le había pasado por completo. Eran las 16:30 y tan solo quedaban otras tres horas y pico para que Jae llegara, y no tenia ni puñetera idea de qué hacer de comer, a parte de que no tenía mucha idea sobre cocina… 

Cogió la guía de teléfonos, y comenzó a ver los anuncios de restaurantes de la zona, hasta que descubrió un tailandés que le pareció perfecto para la ocasión…. Pero, ¿a Jae le gustaría el tailandés?. Cogió su teléfono, y empezó a escribir un mensaje:

“Estoy volviéndome loco… tengo todo patas arriba y solo se me ocurre tener una cita en mi apartamento… Sí, sé que es una tontería pero soy así… Dime, ¿te gusta la comida tailandesa? Contesta rápido. Min”

Después de enviarlo, continuó limpiando un poco los cristales y el polvo que habían recogido los muebles tras sacar todo de las cajas. Colocó incienso de violeta en el quemador… y se sentó en el sofá.

- En serio… estoy loco – sonrió al ver como había quedado todo de organizado, y despues notó el vibrador del móvil en el bolsillo – a ver que me cuentas Jae… - se dijo para continuar leyendo.

“Lo de que estas loco ya lo sabia, por eso me gustas. MMMM…. ¿el tailandés?. Si me parece bien… ¿Cocinarás tu? Estoy deseando verte. Jae”

Aquel mensaje le arranco una sonrisa. Jae estaba deseoso por verle… que bien se sentía al saberlo. La verdad es que su relación había sido lo mas precipitado del mundo, pero… ¿por qué se lo tenía que tomar con tranquilidad?. Eran hombres, jóvenes… con ganas de vivir al 100%, con ganas de olvidar el pasado y vivir el presente… y con ganas de sentirse queridos. Bueno, estas ultimas dos razones… eran mas bien por él, que por Jae.

Marcó el teléfono del restaurante tailandés y comenzó a pedir la cena para esta noche.  Jae estaba ansioso por saber si la cena la iba a hacer él, así que había decidido engañarle con una pequeña mentira y decirle que sí que lo había hecho él, pero para ello, la cena debería de estar a las 19 en su casa.

Los chicos que le atendieron no tuvieron problema con ello, así que una de las cosas estaba arreglada. Ahora, tan solo quedaba el postre y la bebida. Se quedó pensando en Jae por un momento, y en seguida supo qué era lo que le podía gustar de postre. Cogió las llaves y su cartera, y tras subir en el coche, fue directo a la mejor pastelería del barrio.

- Póngame esa tarta de fresas por favor – añadió ChangMin.
- En seguida – añadió la joven.

Vale, otra cosa hecha… y la bebida, cuando iba de camino a casa, pasó por el supermercado y a parte de comprar algún zumo, algo de cerveza… alcohol y demás, se decidió por una botella de champan y un vino tinto. No sabía qué le gustaría a Jae, así que tenía que estar preparado.

Por otro lado, mientras ChangMin organizada todo lo de esa noche, Jae se desesperaba buscando que ropa ponerse esa noche. Sabía que en la primera cita no pasaría nada físico entre ambos, pero por si las moscas, tenía que ir preparado. 

Rebusco en sus cajones y comenzó a sacar la ropa que se iba a colocar esa misma noche. Primero sacó unos baqueros claros, y se colocó un suéter blanco sin nada bajo, pero no le gusto y busco un camisa negra. Cuando se vio al espejo, se vio tan arreglado, que se desnudó entero, para luego coger su vaquero oscuro y una camiseta blanca.

- Así perfecto – añadió al verse en el espejo.

Mientras tanto, Yunho, en el otro lado de la ciudad, se presentaba en la boutique donde habían comprado los trajes de boda, tanto él como HeeNa para probarlos y mirar que tal les quedaban. Estaba arto de todo eso, pero además de quejarse de ella y de su padre, no podía hacer mas si ChangMin no se dignaba a aparecer. Él tenía que hacerlo por que si a Yunho lo pillaban las cámaras, y le sacaban fotos junto a él, ambos estarían en problemas… y eso no lo deseaba para nada.

Poco después, ChangMin llego a su apartamento y comenzó a organizar todo lo que había comprado en la nevera. A las 19 en punto llegó la comida del restaurante, así que tras arreglarla de tal forma que pareciera que la hubiera hecho él…se metió en la ducha, y se vistió lo mas cómodo pero arreglado posible. Se puso su mejor colonia, se peino el pelo con algo de espuma… y esperó viendo la televisión a que Jae llegara.

- ChangMin abre soy yo – decía Jae tras tocar el timbre del apartamento. 
- Bienvenido – dijo ChangMin al abrir y ver la sonrisa de Jae. Este iba vestido con unos baqueros oscuros y una camiseta blanca. El olor a frutas de su colonia dejó a ChangMin algo embobado al pasar por su lado.
- Mmmm… ¡¡que bien que huele!! – dijo Jae al entrar en el salón - ¿Dime que lo has hecho tú de verdad? – puso ojitos preguntándole a ChangMin.
- Esto… - suspiro - …no puedo mentirte – dijo sonriente – quería haberte dicho que lo hice yo, pero no puedo hacerlo… - añadió – me lo han traído de un restaurante…
- Eres perfecto – dijo riendo Jae.
- ¿Perfecto? – ChangMin se echó a reír a carcajadas.
- No te rías, que es verdad… - puso pucheros Jae – sino fuera así, me abrías mentido – le sacó la lengua.
- Tienes razón… - sonrió este – va, siéntate… ¿quieres tomar algo? – le preguntó.
- Con una cerveza bien fresquita me conformo – añadió.
- Marchando una cerveza – dijo ChangMin entrando en la cocina.

Ambos disfrutaron de aquel momento. La verdad es que estar juntos y disfrutar de la compañía el uno del otro, les venía bien. Pocos minutos después de que Jae llegara, ChangMin le invitó a que le ayudara a poner la mesa. Este accedió a ayudarlo y comenzaron a organizarla para cenar ambos. 

- Ves a la mesa y siéntate – ChangMin le guiño el ojo a Jae en aquel momento.
- Deja de hacer eso – añadió el – me pones nervioso…
- ¿A si? – le volvió a guiñar el ojo - …va, ves y siéntate que yo te sirvo la cena esta noche… - sonrió.
- ¿Esta noche? – preguntó Jae - …eso me suena a que habrán más noches pues…
- ¿Quién te dijo que no las abría? – sonrió él desde la cocina mientras tomaba en la bandeja todo lo necesario para la cena y se acercaba a Jae que andaba ya sentado - …pienso ir a tu apartamento a que me invites a cenar todos los días que pueda, así que ya sabes… - rio – ves preparándote para saciar mi estómago – añadió.
- ¿Para saciar tú estomago? – Jae no pudo evitar reírse a carcajadas al escucharlo - …yo pensaba en otra cosa… - añadió casi susurrando.
- Para eso ya tendrás tiempo… - dijo ChangMin con tono serio mientras le servía la cena en el plato.

El resto de la noche la pasaron charlando de sus aficiones, sus gustos y todo aquello que no sabían el uno del otro mientras cenaban. ChangMin le contó lo que su madre le había dicho el día anterior y Jae no pudo evitar reírse por la forma en que este le contaba cada una de las cosas. La verdad, es que no esperaban compaginar en cuanto a gustos y aficiones, pero no fue así. Ambos tenían grandes cosas en común, y eso les había agradado. Cuando ChangMin decidió sacar el postre que había comprado expresamente para Jae, los ojos de este se salieron de sus órbitas. Se acababa de enamorar del hombre que tenía enfrente, sin remedio alguno.

Llegaron las doce de la noche, y Jae y ChangMin se despedían sin más. Este esperó a que Jae se marchara y cerró la puerta de su apartamento. Tras un suspiro alegre, se metió en la ducha de nuevo… se echó agua para refrescarse, y se tumbó en la cama… para después cerrar los ojos y esperar a que el sueño se hiciera con él. Había sido un día de locos,  y estaba agotado.

1 comentarios:

  1. Uyy si esto sigue así ya me va dar pena que lo dejen al pobre Jae.
    Ya están olvidando a Yunho, aunque está bien por sonso..

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