CAPITULO 1
- Están preparados – decía el comisario Kang.
Aquella noche, la policía de Londres trabajaba a modo conjunto con YunHo, bajo las órdenes expresas de la Reina. Debían buscar, encontrar y exterminar a Lord Marcus. Todos sabíamos que él era el único responsable de las muertes de aquellas cuatro jóvenes… y hoy por fin habíamos encontrado su escondite, en el cual, le atraparíamos. YunHo se había marchado bien temprano, sin apenas haber dicho nada, con el fin de hacerse con el mejor puesto en el interior del escondite de Lord Marcus, y mi misión era traer a la policía al lugar. Y aquí estábamos… delante de la casa de la moneda.
- Espero que el detective Jung esté dentro… - añadió de nuevo el comisario.
- Lo estará, no dude de ello… - añadí yo mientras preparaba mi revolver y esperaba a salir del carruaje que acaba de aparcar justo en la puerta.
- Vamos! – dijo el comisario dando la orden, y todos salimos.
Las ordenes que exactamente me habían dado, era la de utilizar a la policía como escudo. Estaba claro de que estos solo conseguirían a Lord Marcus si YunHo lo permitía, y estaba claro, que no iba a ser así. A YunHo le encantaba alardear de su maravillosa forma de encontrar y atrapar a sus presas, y esta vez, volvería a ocurrir. Lo gracioso de todo esto, es que le gustaba alardear… pero no darse a conocer. Todo el mundo en Inglaterra sabía de su forma de concluir sus casos, pero nadie conocía de sus rasgos… bueno, excepto yo y su ama de llaves, la cual lo conocía desde que llevaba pañales.
Cuando entramos en el edificio, la policía comenzó a disparar al techo activando todas las alarmas de este, mientras que yo me escabullía a la zona alta del edificio, donde sabía perfectamente que se encontraría YunHo, ya que cuando mas alto estuviera, mejor perspectiva tendría de su presa. Corría por los pasillos con mi arma agarrada con mis dos manos, ya que no era de mi costumbre utilizarla... hasta que algo amarro fuerte mi brazo.
- ChangMin… - dijo YunHo mientras le apuntaba justo en el centro de la frente con el revolver – Me sentiría mas cómodo si dejaras de apuntarme con eso… - añadió.
- …y yo me sentiría mas cómodo si te dignaras a ducharte a diario – añadí yo al percibir su olor a sudor típico de haber pasado días sin hacerlo – ¿Dónde está? – pregunté curioso.
- Lleva aproximadamente 30 minutos y 10 segundos recitando una serie de canticos demoniacos – añadió mirando con unos prismáticos de ópera que guardaba en su abrigo.
- ¿Y que hace aquí esperando? – pregunté curioso.
- No actúo si tu no has llegado – sonrió de forma suave – Dame el revolver… - añadió cogiéndolo sin mas – Dile al comisario que lleve a sus ayudantes a la zona norte… Lord Marcus me está esperando a mi…
- Lleva cuidado…
- ¿Acaso no lo llevo siempre? – añadió para salir corriendo escaleras abajo pegando gritos como loco, provocando que Lord Marcus se desconcentrara, fijándose completamente en él, mientras yo bajaba por el lado contrario haciendo llegar el mensaje, y volviéndome atrás para cubrir las espaldas de mi compañero.
- Vaya vaya… creía que no llegarías nunca – añadió Lord Marcus.
- Llevo aquí desde que entraste con la muchacha al hombro… ¿no me recuerdas? – pregunto.
YunHo era experto en camuflaje, y hacía unas horas, se había hecho pasar por un mendigo de la calle. Se había adentrado en los contenedores y restregado la basura por sus ropas, evitando así que su olor a perfume provocara que Lord Marcus dejara su plan para otro momento, de ahí, su olor a sucio.
- Creía que tus técnicas eran mas experimentales… - añadió Lord, mientras paseaba su lengua por sus afilados dientes.
Sí, Lord Marcus había sido conocido como el “vampiro” de Londres por desangrar a aquellas muchachas no sin embrujarlas antes. Claro estaba, eso no era verdad… ni una pizca. Las muchachas eran envenenadas por un polvo proveniente de una seta salvaje, y sus colmillos vampirescos, una simple ortodoncia más.
Cuando observé como Lord Marcus se apartaba de la muchacha que yacía dormida en aquella mesa de madera en medio de la sala, me acerque para chequear sus constantes vitales. Esta vez habíamos llegado a tiempo, y no había sido envenenada del todo. La subí a mi espalda, y la saqué lo mas lejos de allí, ya que conociendo a YunHo, el edificio acabaría destrozado, y en estos casos… la victima no podía salir herida.
- Mis técnicas son de lo mas creativas – dijo YunHo moviéndose en circulo – Todos me conocen por ello…
- Serías de los mejores en la orden… ¿sabias? – añadió Lord Marcus.
- ¿Yo con una panda de alucinados mentales? No gracias… - sonrió sarcásticamente – Prefiero los alucinógenos naturales…
En aquel momento, YunHo sonrió de forma sarcástica provocando un silencio que tan solo rompí yo cuando tropecé con un jarrón que cayó al suelo de pronto, haciéndose añicos. YunHo tan solo curvó sus ojos hacia donde estaba yo, guiñándome un ojo, la señal.
- Comiencen a disparar al techo…! – dije yo elevando mi voz viendo como en ese momento, YunHo comenzaba la pelea con Lord Marcus.
Yo simplemente me quedé allí apoyado, en aquella pared de mármol rojizo visualizando cada uno de los movimientos de mi amigo. La verdad es que adoraba verlo en acción. Tal y como se prevenía, sus movimientos eran perfectos, sus golpes exactos… y su técnica perfecta. Tan solo le hicieron falta 20 minutos, para conseguir que Lord Marcus quedara derrotado en el suelo de aquella sala.
- ¿Todo bien? – preguntó YunHo acomodando su ropa que había sido revuelta tras la pelea - ¿La joven?
- Todo está bien…tranquilo…
- Pónganse para la foto por favor… - dijo el cámara.
Todos salimos perfectos en la plana del periódico de la mañana siguiente, claro está… todos menos YunHo. A él le encantaba mantener el anonimato, y en aquel momento de la foto, había puesto su sombrero delante de la cámara, quedando oculto su rostro.
Aquella misma mañana, Lord Marcus sería ahorcado. Por aquel entonces, a la reina le era grato ahorcar a aquellos criminales que habían sido atrapados por llevar a cabo varias muertes, y en este caso Lord Marcus era uno de ellos. YunHo y yo simplemente esperamos a que la ejecución se efectuara la ejecución con el fin de verificar la muerte de este, cosa que tuve que hacer yo mismo.
- Bueno, nosotros ya hemos acabado… - dijo YunHo mirándome satisfecho - ¿Lo celebramos?
- Lo siento amigo, debo marchar a hacer unas compras…
- Oh vaya… entiendo… ¿son para tu amada? – preguntó con sorna.
- Efectivamente…
- ¿Le propondrás matrimonio?
- ¿Qué sino debería hacer? "Esperar que se haga realidad un imposible..." – pregunté curioso y pensé al recordar que me era imposible vivir sin él, mientras andábamos por las calles bajo la luz de la mañana – Anna es una buena mujer…
- Ya… bueno… - añadió mientras nos subíamos a uno de los carros camino de la casa de YunHo.
- ¿Ya… bueno?
Sí, YunHo no aprobaba para nada mi matrimonio con Anna, ¿pero qué podía hacer yo?. Todo hombre en la ciudad debía casarse, fuera o no de su agrado debían hacerlo, y en este punto estaba yo. Mis padres habían organizado mi boda con Lady Anna, una chica joven hija de uno de los banqueros mas importantes de la ciudad, ¿y había podido decir que no?, pues la verdad es que no.
Pese a como me sentía respecto a YunHo, lo mio no podía para nada darse a conocer. Yo era su compañero, él el maravilloso detective, y nadie, nadie en la ciudad sabía que bajo esta fachada de hormigón, el y yo…
Dos días después
- Buenos días Nana… - añadía yo entrando en el edificio donde YunHo tenía alquilado su apartamento.
- Buenos días ChangMin… - añadió la mujer - …aún no despertó…
- Tranquila, yo mismo lo hago…
Subí las escaleras hacia el primer piso, y en aquel momento escuché disparos en el interior del piso de YunHo, y no pude evitar entrar de golpe y toparme con una selva. Sí, así es, todo repleto de plantas verdes que cubrían las paredes e incluso las ventanas.
- ¿YunHo? – pregunté extrañado mientras miraba a un lado y a otro - ¿Quieres salir de donde estés escondido?
- Estoy mejorando mis métodos de camuflaje… - susurró con voz ronca su compañero.
- Pues… - dijo ChangMin sonriendo de lado al toparse con la figura de su amigo justo frente a él - …como no las mejores un poquito mas, todos te encontrarán amigo…
En aquel momento, YunHo salió de su “escondite”, trajeado con una especie de mallas y una camisa ajustada, con motivos verdes de camuflaje y con cara de no haber dormido durante estos últimos días.
- ¿Y esas ojeras?
- Ya sabes… me es imposible conciliar el sueño por las noches… - añadió YunHo buscando un vaso y algo de beber entre todo lo que tenía - ¿Quieres una copa?
- ¿Has comido algo estos últimos días? – preguntó ChangMin al ver como bebía un trago de absenta sin a penas rechinar.
- Necesito tener el estómago vacío para pensar mejor… - añadió YunHo sentándose en su sillón – Dime… a qué viene esta grata visita tuya… - preguntó curioso.
- Toma… - suspiró ChangMin – Deberías limpiar todo esto un poco ¿no crees? – añadió al darse cuenta del polvo que tenían las sillas – Oh Dios mio…! – exclamó ChangMin al ver a su perra medio muerta en el suelo - ¿Se puede saber qué le has hecho? – añadió quitándole un dardo del muslo al animal.
- Tranquilo, tan solo le di un tranquilizante… despertará pronto… - añadió YunHo sin mas.
- Es mi perra! Nuestra perra! Por favor...
- ¿Y? – suspiró YunHo – No querrás que investigue conmigo mismo…
- Bueno… pero el animal no tiene culpa de tus locuras… - añadió ChangMin intentando seguir enfadado mientras le tomaba el pulso a la pobre Naya, que yacía en el suelo casi sin respirar.
- Ni yo tampoco… - sonrió de forma sarcástica a la vez que me hacía sonrojar, mientras abría el periódico y comenzaba a leer la noticia – “Lord Marcus se escapa de su ataúd”…






Y yo que pensaba que Yunho era cochinillo, pero era por elvcaso haha. Yunho parece loco la verdad, pero sí hay gente así... lindo Max por seguir a Yunho con sus locuras, pero esa tal Anna me da mala espina.
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