sábado, 22 de diciembre de 2012

Holding Back the Tears - CAPITULO 4 (Parte 2)




CAPITULO 4
PARTE 2
¿Dónde te has metido?

La paliza duró y duró una sarta de minutos interminable. Podía notar los golpes como si estos se abalanzaran sobre su cuerpo una y otra vez, y eso que hacían minutos que había cesado. Aún en el suelo, tosiendo y con dificultades para respirar tan solo tenía algo en mente, ChangMin. Sentía que debía salir corriendo y llevárselo corriendo a cualquier lado del mundo, pero después de aquel puñetazo, sabía que la había cagado y demasiado.

Pudo escuchar pasos a su alrededor, y como alguien lo levantaba del suelo. A penas podía visualizar algo de forma clara. Sentía que algo enturbiaba sus ojos y supuso que era sangre. El gusto ferroso en sus labios le dio a entender que los tendría partidos por las patadas y los puñetazos, y fue en aquel momento cuando comenzó a sentir miedo.

- Maldito gilipoyas! – añadió Baek sujetándolo de su chupa – Yo no sé si hablo para tontos o para imbéciles! – añadió dándole un guantazo que resonó en el despacho – Te dije que lo pensaras y que no te lanzaras a hacer algo de lo que te arrepintieses… - añadió – y ahora creo que la has cagado mas que nunca… - continuó para darse la vuelta y mirar a sus hombres – Ya sabéis lo que tenéis que hacer con él.




Baek no se refería a YooChun ya que este cayó de golpe al suelo una vez que lo soltaron y se marcharon. Hablaban de ChangMin. YooChun intentó levantarse pero apenas podía sujetarse con las manos para poder alzar su cuerpo del suelo. Algo iban a hacer con ChangMin y él no podía protegerlo. Se imaginaba su mirada de terror, y los gritos por el miedo que estaría sintiendo… y su corazón se desquebrajaba. El futuro de ambos no era para nada de color de rosa en aquel momento, es mas… juraría que su futuro se estaba resquebrajando al compas que pasaban los minutos,  y así era.

Los hombres de Baek se marcharon a por ChangMin que se encontraba en una habitación sin a penas luz. Estaba en un rincón, helado de frio y con más miedo del que jamás hubiera sentido en su vida. No entendía por qué estaba allí, y nadie era capaz de decirle cual era la razón.  Cuando escuchó pasos de gente acercarse a la habitación sus ojos se abrieron de par en par. Sabía que venían a por él… 

- Tú levántate… - dijo uno de los hombres.
- ¡¿Por qué estoy aquí?! – añadió asustado ChangMin que lo acababan de levantar del suelo - ¡Os habéis equivocado de persona! – añadió gritando.
- Tranquilo, tu novio… - sonrió con sorna uno de ellos - …por él estás aquí…
- ¿YooChun? – preguntó desconcertado - ¿Qué os ha hecho él?
- Tu querido amorcito, nos debe algo… - contestó uno de ellos – …y hoy, será el momento perfecto para que nos lo dé…
- ¿Es dinero? – preguntó ChangMin – Su padre tiene demasiado, e incluso yo lo tengo… os daré lo que necesitéis… - añadió.
- Cariño, si fuera dinero… no haría falta ni que te retuviéramos aquí… 
- ¿Entonces? – en aquel momento lo sacaban de la habitación.
- Lo que queremos, es su vida… - añadió uno.
- Queremos que nos la entregue… - continuó el otro – o eso, o tu morirás… - le dijo uno de ellos.
- ¡¿Qué?! 
- Lo que escuchas… o muere él, o  mueres tu…

Aquella ultima frase lo destrozó por dentro. Que YooChun muriera, implicaba su muerte también… no quería vivir sin él, y la idea de morir… por que YooChun viviera, aún le aterraba mas. Morir no estaba en sus planes, y sobrevivir con la muerte de YooChun en su corazón tampoco… 

En aquel momento necesitaba verlo, necesitaba besarlo… y abrazarlo. Quería decirle que decidiera lo que decidiera, iba a estar junto a él eso era lo único seguro que podía decirle en aquel momento. 

Cuando salían de aquella habitación, pudo escuchar como YooChun gritaba. Su mirada comenzó a buscarlo por todos los lados, quería verlo… aunque tan solo fuera eso, una mirada tranquilizadora, la necesitaba.  

- ¡YooChun! – gritó tan alto como pudo. En aquel momento lo que él no sabía es que su novio estaba en la sala de al lado.
- “¿ChangMin?” 
- ¡YooChun!¡ Estés donde estés! Si puedes oírme… que sepas que te amo – añadió a gritos mas altos mientras era arrastrado – Estaré junto a ti de por vida…
- “…yo también te amo…” – pensó YooChun mientras sonreía levemente.

En aquel momento, en su mente apareció la mejor de las opciones. Si ChangMin muriera, él sería capaz de morir también… y si él muriera, sabía que ChangMin no correría un futuro mejor al suyo. Las lágrimas de impotencia comenzaron a aparecer en sus ojos, y aun mas al saber que él y ChangMin no podrían despedirse. El futuro que había decidido para ambos, apenas había podido comenzar a forjarse… y todo aquello lo estrujaba por dentro.

Todo estaba decidido, iba a morir y lo tenía muy claro. Baek había decidido que su vida era la recompensa que debía pagar, y aunque fuera una crueldad, así eran las cosas. La vida de los corredores ilegales, corría alrededor de mafias y de grupos organizados, y para ser aún peor… él había topado con ambos. 

Desde que se enzarzó en el mundo de las carreras, esta era la primera vez que sabía que no podía escapar. Siempre había huido de todos aquellos a lo que debía algo, e incuso no había cumplido las promesas que hacían antes de las carreras, hasta que conoció a Baek… Al principio creyó que era como cualquier otro, pero conforme corría y corría más carreras… supo que no era así. Baek consiguió dejarlo sin coches, sin dinero… y ahora, se había tomado la molestia de acabar con su vida.

Cerró los ojos y después recogió la poca fuerza que le quedaba en su interior para levantarse. Debía ser fuerte, y que ChangMin viera con sus propios ojos que todo iba a ir bien aunque todo fuera mal. Necesitaba darle esa tranquilidad dentro de todo este caos.

Los hombres de Baek llevaron a ChangMin a la zona de fuera, en el descampado donde se encontraban todos los coches de chatarra medio desquebrajados.  Simplemente lo metieron en un coche, y lo cerraron con llave, marchándose de allí. Lo dejaron abandonado en aquel lugar, y aunque él intentó pegarle patadas y golpes a las puertas, no consiguió para nada abrir aquellas puertas. Sus gritos no se escuchaban fuera de aquel coche, así que por más que gritó… nadie le hizo caso.

YooChun mientras tanto, se había quedado solo. Baek se había marchado de su despacho y lo había dejado a solas junto a dos de sus hombres en aquel lugar. Aquel silencio, el dolor de su cuerpo… tenía ganas de que acabara todo… la espera era aún peor que la sensación de que iba a morir. 

1 comentarios:

  1. NOOOOOOOOOOOOOOOOO PORQUE NO SE MUERAN

    NO LOS MATEN QUE ALGUIEN VENGA Y LOS SALVE POBRE DE MI AMOR POBRE DE CHUNNIE NO PUDEN CONDENARLOS A VIVIR UNO SIN EL OTRO

    ResponderEliminar