sábado, 5 de enero de 2013

Crimen y Pasión - CAPITULO 2





CAPITULO 2

Fue leer aquella misma frase y ambos estábamos en la calle caminando a prisas con fin de llegar lo antes posible al cementerio, el lugar donde se había llevado a cabo el entierro de Lord Marcus. Sabía de sobra, por la cara de mi compañero que aquello le había causado verdadera sorpresa, y no era de esperar que hubiera dejado sus estrafalarias investigaciones con el fin de volver a retomar el caso de Lord Marcus donde lo había dejado.

YunHo y yo no eramos para nada partidarios de la magia, pero estaba claro que había ocurrido algo que nos había dejado desconcertados, y lejos de la magia, estábamos seguros de que tenía una buena explicación científica.

Tomamos la tercera calle a la derecha, y nos topamos de frente con un carruaje que casi me arrolla, de no ser por YunHo que como siempre, me salvaba de cualquier cosa que pudiera dañarme entre otras cosas. Me sonrió de lado, y continuamos el camino sin mediar palabra alguna.


Incluso yo podía escuchar como su cerebro intentaba buscarle alguna lógica a todo lo que estaba ocurriendo. E incluso yo, que había sido el medico que certificara su muerte, me sacaba de mis casillas que algo así estuviera pasando.

Media hora después ambos estábamos entrando al cementerio. La humedad de la mañana y el sentimiento de frialdad que en él se respiraban dotaban al lugar de cierto respeto “inhumano”. Poco después, a lo lejos, nos topamos con los policías que custodiaban el ataúd de Lord Marcus… el cual, estaba todo destrozado.

- Por fin han llegado… - añadió el comisario.
- ¿Acaso uno no puede desayunar con normalidad en esta ciudad? – contesto YunHo mientras se acercaba cual canino a husmear por la zona.
- Perdone… - añadí yo mientras me acercaba a tocar la piedra de la lápida - ¿Qué es este olor?
- Huele como a sulfuro… - añadió YunHo asombrado mientras se metía en el hueco del ataúd y me miraba con la mirada perdida - …fue desde dentro…
- ¿Estás diciendo…?
- Si, Lord Marcus estaba vivo…
- No puede ser, yo mismo lo certifiqué…
- Amigo mío, la ciencia se escapa de nuestro propio conocimiento… - añadió guiñándome uno de sus ojos - …ahora tan solo queda descubrir cual fue su método…
- Maldito sea…
- Tranquilo – añadió poniendo su mano en mi hombro - …ya verás como le atrapamos.

Poco después y tras otra charla sin mucha información relevante, ambos salíamos directos a buscar información. El primer lugar, fuimos directos al lugar donde por primera vez Lord Marcus llevó a cabo la muerte de la primera joven.  Según la información que habíamos encontrado en los archivos de la policía, el lugar no estaba muy alejado de donde nos encontrábamos, así que nos venía perfecto para continuar con la investigación.

A penas tardamos unos 20 minutos en encontrarnos de frente con aquel edificio de madera y ladrillo que estaba a punto de venirse al suelo.

- ¿Estás seguro de que deberíamos entrar ahí dentro?
- ¿Qué podría pasarnos? – sonrió YunHo siendo el primero que pasara abriendo antes el portón que llevaba a una especie de hall medio derruido.
- No te separes de mi ¿de acuerdo?
- ChangMin… ¿desde cuando eres tan miedoso?
- ¿Yo?
- Si tú… hombre de ciencias puras…

En aquel momento suspiré de forma suave y se escucharon pasos en el piso superior.

- ¿Qué a sido eso? – pregunté moviendo mis labios
- No digas nada… voy a ver… - dijo YunHo poniendo un dedo en sus labios mientras comenzaba a subir poco a poco las escaleras.

Vale, tenía que reconocerlo, siempre acabábamos metidos en más líos de los que nos buscábamos, aunque esta vez, nos acabábamos de dar de lleno con un muro de hormigón. A penas me había dado la vuelta y un hombre cuatro palmos mas alto que yo, estaba a mis espaldas con cara de pocos amigos golpeaba una vara de hierro con su otra mano.

- Encantado… - sonreí de forma sarcástica poniendo bien mi sombrero. Quizá dentro de mi estaba el hecho de salir corriendo y pedir auxilio a YunHo, pero mi orgullo de hombre se vería destrozado así que tras un gran suspiro, intentando preparar mi mente para la paliza que me iban a propinar, me puse en posición de ataque.

Mi contrincante tan solo me miró como si de un payaso se tratara, ya que soltó una carcajada que incluso a mi me hizo sonreír. Vale que mi posición de ataque fuera todo un show, pero al menos lo estaba intentando. Mis métodos de lucha no eran para nada de lo mas elaborado, es más, a mi eso no me gustaba. Llevaba un pequeño revolver por que YunHo me lo había hecho llevar por pura obligación, eso sí, no para mi… sino para él en algún caso de que olvidara el suyo.

Tras aquella carcajada, aquel “hombre” por asi llamarlo se lanzó a por mi. Yo simplemente salí de allí corriendo por el pasillo. Tomé un jarrón y se lo lancé a la cabeza, pero este chocó sin más, haciéndose añicos cuando choco con su cabeza. En aquel momento supe que tan solo una bomba podría acabar con él.

- ¿Por qué siempre es a mi a quien le ocurre estas cosas? – me pregunté mientras me colocaba al otro lado de una mesa e intentaba mirar a un lado y a otro buscando algo con lo que atizar a esa roca que tenia frente a mi.

Tomé con mi mano una vara de metal del suelo, que podría decirse que pesaba un quintal… pero cuando di una vuelta sobre mi, y chocó contra aquella cosa, la vara se doblo y yo… me quedé sin aliento.

- YunHo o bajas aquí mismo o creo que te quedas sin mi…

En aquel momento escuché ruidos de cristales y a YunHo bajar rodando la escalera. Estábamos atrapados en un lio del cual no teníamos idea de como íbamos a salir. YunHo simplemente se amarro a la pierna del hombre que me perseguía a mi, y en aquel momento tomé el revolver que escondía bajo la solapa de mi gabardina y apunté. 

Los puños no eran lo mio, pero las armas de fuego me hacían sentir como pez en el agua. Gracias al servicio militar y a mi especialización habían hecho de mi todo un especialista con cualquiera de ellas, así que no me fue muy difícil dejar que la bala entrara entre la ceja y ceja de aquel muro de hormigón.

- ¿Estás bien?
- Si bueno… un poco magullado… - añadió YunHo mientras se levantaba del suelo – Será mejor que salgamos de aquí…

En aquel momento ambos comenzamos a salir, y en cuestión de segundos una gran explosión nos llevó al otro lado de la calle, provocando que YunHo cayera justo encima de mi, dejándome por el golpe casi sin respiración.

- ¿ChangMin? – YunHo comenzó a zarandear mi cuerpo provocando que en vez de reanimarme me mareara por el golpe en la cabeza.

- Ya… - dije de forma suave y en aquel momento me pegó un bofetón – Te he dicho que ya!!! – casi le grité.
- Bueno… tan solo tenías que haberlo dicho… me hubiera ahorrado el bofetón…
- ¿Acaso estás sordo? En fin… 
- ¿Estás bien?
- No mejor que tu… - añadí señalando un cristal que se había clavado en su pierna.
- Oh vaya…
- Vamonos de aquí… será mejor que te cure o acabaremos aun peor…

Lo tomé por debajo del hombro, y aunque aun tenía el equilibro algo descolocado, conseguí llevarlo poco a poco hasta el apartamento de YunHo. Cuando ambos entramos, lo dejé en el diván de al lado de la cabeza, y tras cerciorarme de que lo que notaba resbalar por mi cabeza era la sangre que emanaba de una brecha en ella, lo dejé de lado y me fui directo a curarlo a él.

- Veamos… 
Tomé con mis manos y comencé a desabrochar el cinturón, y tras ello el pantalón de YunHo, el cual me miraba con cara de “excitación” por así decirlo. Deslicé con mis manos el pantalón hasta llegar a donde el cristal se adentraba en su piel, para quitarlo poco a poco con el fin de que el cristal no saliera de golpe, así hasta que lo dejé caer al suelo.

- Eso me a gustado…
- Caya…

Observé que este no se había clavado en una zona importante, así que tras colocarle a YunHo un pañuelo dentro de la boca con el fin de que pudiera aguantar el dolor al extraerlo. Tomé la botella de absenta y mojé mis manos con el fin de desinfectarlas, y tomando un pañuelo limpio con una mano, comencé a sacar el cristal con la otra a la vez que escuchaba los gemidos de dolor. Una vez fuera, mi mano aprisionó la zona, dando gracias a que esta no comenzara a sangrar de forma mas grave.

- Parece ser que no toco ningún vaso…
- Si bueno… 
- Has tenido suerte…
- Si… la verdad es que tengo suerte de que estés a mi lado… - añadió YunHo de forma seria.
- No me refería a eso… - añadí yo vendando la zona.
- Pero yo si… - sonrió – sino fuera por que tú no estás a mi lado, no saldría vivo de muchas…
- No exageres… eres Jung YunHo… el detective mas importante de la ciudad…
- Y tu el único que sabe aguantarme como se debe… 

En aquel momento YunHo se acercó con pretensión de besarlo, pero su niñera, tan oportuna como siempre acabó entrando de golpe, topándose con una estampa de lo más “extraña”. ChangMin entre las piernas de YunHo, haciendo presión en el interior del muslo de este… y YunHo sin pantalones. 

La mujer simplemente salió por donde había entrado, con la cara como dos fresas de temporada, a la vez que YunHo retomaba lo que no le habían dejado hacer, besar a su compañero el cual se había dejado llevar por él completamente.

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