CAPITULO 3
Ambos se habían quedado estáticos en aquel sofá, ajenos a que el tiempo pasaba y pasaba y Lord Marcus continuaba vagando por la ciudad a sus anchas. Debían detenerlo lo antes posible pero estaba claro que dentro del trabajo, siempre se debía tomar un pequeño descanso, y este momento, estaban en ello.
YunHo besaba el cuello de su compañero, provocando escalofríos por toda su piel, y es que aunque a ChangMin le crispara su malditas formas de trabajar, no podía evitarlo… no podía dejar de sentirse atraído por ese hombre que ahora le hacía arder por dentro, haciéndole sentir poseído, haciéndole sentir pasión.
ChangMin y YunHo se quedaron mirando el uno al otro hasta darse cuenta de que el tiempo corría sin parar. Se sonrieron y cuando ambos dejaron su lado personal a un lado, volvieron a ser quienes eran. YunHo se coloco su abrigo, al igual que ChangMin y ambos salieron de nuevo a la calle, y todo y pese a la herida de YunHo.
- ¿Por donde crees que deberíamos empezar? – añadió ChangMin parado en la acera.
- Cuando hable con Lord Marcus, pude ver cierta concordancia de rasgos con otro hombre… - sonrió YunHo.
- ¿Y ese hombre es?
- El presidente de la orden de las Cuatro Lunas… Lord… - añadió YunHo.
- Lord Vincent… - terminó de decir ChangMin - Vayamos entonces…
- No, iré yo solo… - sonrió - ¿Tu no deberías ir con tu prometida? – añadió YunHo - …sino recuerdo mal, tenían una cena…
- Oh!! – añadió ChangMin mirando su reloj – Llego tarde! – miró su ropa – y yo con estas pintas…
- Toma… - dijo YunHo dándole la llave de su apartamento – En el ropero de la izquierda están mis trajes… elige el que quieras, ya sabes que me gusta ir algo mas ancho… así que te vendrán perfectos… - sonrió ante la idea de verlo vestido con uno de ellos – Yo debo marcharme… pasa una linda velada… - añadió marchándose.
- YunHo! Lleva mucho cuidado ¿si?
- ¿Cuándo no lo he llevado amigo mio?
YunHo y ChangMin no dejaron de mirarse hasta que un carruaje paso de entre medio de ambos. Cuando este terminó de pasar, YunHo había desaparecido. ChangMin suspiró levemente como ocurría cada vez que ambos se separaban por causas “familiares” y debían perseguir caminos distintos. Era lo que se debía hacer… Su familia no sabía que él era ayudante del detective que iba en boca en boca por el populacho, y mucho menos, que había dejado el hospital por seguir esa causa.
Cada vez que su padre, madre o futura esposa aparecía de improvisto en el hospital, siempre tenía la escusa perfecta de que había estado visitando a varios enfermos en sus casas…. Cosa que en verdad hacía.
Tal y como YunHo le había dicho, se adentró en su apartamento sin miramientos, abrió su vestidor y se topó con mil trajes de vestir. Varios tonos se podían apreciar entre todos ellos. Las gabardinas, las camisas, todo estaba perfectamente ordenado, y aquello le causo gracia. YunHo no era precisamente el hombre mas ordenado del mundo, pero esto… el orden en el armario, era algo que se distinguía en todo el apartamento.
Se decidió por un traje gris oscuro, de chaqueta larga…. Combinado a la perfección con una camisa blanca y una pequeña pajarita. Sin olvidar la chistera y el abrigo negro a juego. Sonrió al tenerlo todo en sus brazos y salió del apartamento sin que nadie le viera.
ChangMin se encaminó hacia su pequeña casa alojada, una manzana mas allá de la de YunHo, y cuando llegó a esta, se dio un gran baño de agua caliente. Pese a que tenía un gran moretón en la mejilla, y alguna costilla fracturada a causa de la pelea de hace unas horas. Se quedó en el agua jabonosa, sumergido hasta mas allá de las orejas, con los ojos cerraros y el pensamiento en blanco… y así durante media hora mas.
Necesitaba relajar sus músculos, y hacer que su cuerpo no oliera al sudor que se desprende durante una pelea. Su cuerpo debía estar impoluto, aseado y bien perfumado. Hoy era la cena de pedida de mano, y aunque no lo deseaba, era lo que se debía hacer. Aunque su corazón no perteneciera a aquella bella y joven mujer… debía hacerlo, eran órdenes superiores.
Salió de aquella bañera… y tras secarse con una toalla, y perfumar su cuerpo, comenzó a vestirse. La ropa de YunHo desprendía el olor de su perfume, y es que aunque se lavaran con el mejor jabón, el perfume era imposible de borrar. Sonrió mientras se colocaba la camisa y la abotonaba, y así ocurrió hasta que acabo de vestirse.
Le era imposible no recordar a YunHo en aquel traje… seguramente era el que mas le había gustado visto en él. Sonrió al ver como por su mente pasaban mil imágenes de aquella noche en la que lo encontró medio desnudo en su apartamento. Fue el segundo día de comenzar a trabajar con el, y desde entonces, no pudo evitar sentir atracción por aquel cuerpo tan bien estructurado.
Terminó de colocarse los complementos, y tras colocarse el abrigo, tomar su chistera y un bastón, salió de allí siguiendo el camino hacia lo que seria su futuro premeditado.
Una hora mas tarde
Después de despedirse de ChangMin, y agarrarse a aquel carruaje que por casualidad pasaba entre ambos, YunHo acababa de llegar a la sede de la “Orden de las Cuatro Lunas”. Esta residia en uno de los edificios mas antiguos de Londres y aquello le daba un cierto aire siniestro, tanto como el que tenían todas las personas asiduas a ella.
Cerró los ojos y se adentró entre las rejas y el portón que separaban al edificio de la calle peatonal y poco después se adentraba en el hall de aquella mansión. Pudo ver como un hombre sentado en una pequeña estancia con escritorio le miraba, y en aquel momento supo que todo el mundo esperaba su visita.
Sonrió por aquello, ya que sabía de sobra que había acertado con sus conjeturas, y comenzó a subir las escaleras que le llevarían al despacho de Lord Vincent. No tardó mucho en descubrir el despacho, tocó dos veces, y las puertas se abrieron de par en par. Lord Vincent no estaba solo. A su derecha estaba el archiduque Louis, y a su izquierda, Lord Jean, el Vicedirector de la orden.
- Bienvenido Sir YunHo… - comenzó a hablar el archiduque cruzando sus brazos por el pecho, para deshacerlos después y estrechar su mano.
- Gracias por dejarme pasar… - añadió Lord Vincent.
- No hay de que… deseábamos que viniera… queríamos hablar con usted… - sonrió el vicepresidente.
- Díganme… ¿Qué era eso que querían contarme?
- Lord Marcus…
- Si vuestro hijo… ¿Qué ocurre con él?
- ¿Cómo sabíais?
- Bueno, no es muy difícil comparar sus facciones y rasgos con usted… - sonrió YunHo – Además, llevan el mismo sello familiar… y eso denota que son parientes cercanos… - añadió.
- Si, bueno… - carraspeó el director – mi hijo… escuche, la Orden no es un lugar donde se practique la magia negra y oscura… y él…
- Él no solo la practica sino que la usa para engañar y matar…
- Exacto… - suspiró - …queríamos hablar con usted por que necesitamos que lo atrape y lo traiga con nosotros… - añadió.
- Necesitaré información sobre todo lo que vuestro hijo puede hacer…
- Está bien…
YunHo había encontrado algo de vital importancia, Lord Vincent y su hijo no tenían una buena relación, y estaba seguro de que la personalidad de Lord Marcus se debía a su infancia y al odio que sentía por su padre, así que acababa de descubrir que la próxima victima sería él.
Intentó recoger información de la sala en la que se encontraban, y tras ello se marchó a su apartamento de nuevo, teniendo presente constantemente a ChangMin, el cual iba de camino a lo que sería su pedida de mano oficial.






Changmin no lo hsgas!! A escondidas entonces, así como dice la canción..da miedo el caso que ve Yunho~
ResponderEliminar