sábado, 11 de mayo de 2013

3 LUNAS MAS ALLÁ - CAPITULO 1




CAPITULO 1: Todo ocurre por alguna razón

Nixe había salido como tenía por costumbre a tomar nenúfares a las orillas del rio Ladón para su lago. Las demás ninfas del lugar le permitían tomar algunos, ya que el lago donde ella residía estaba algo mas al interior del bosque de los deseos y debido a la poca luz que irradiaba en él, los nenúfares no crecían.

Era un día especial, ya que se hablaba de que un semidiós desconocido para ella, la buscaba a menudo por el lago, pero ella no había podido encontrarse con él debido a sus padres. Aunque hoy estaba de suerte. Con la vigilancia única de Zeus y de Gea, la diosa primigenia de la Tierra, preparaba su lugar de encuentro con aquel hombre.

Se había trenzado algunos mechones de su larga y preciosa melena negra. Era una de las pocas ninfas que poseía en la zona ese tono oscuro de cabello, además de sus preciosos ojos azules ligeramente rasgados, y tras recoger los nenúfares tomó camino hacia su lago.
A penas llegó, pudo notar una fuerte presencia, una que jamás había podido sentir y aquello la asustó, pero a la vez la hizo sentir curiosidad. De Nixe se sabía que siempre había deseado una y otra vez con viajar, sus cantos en aquel lago hacían que los hombres que paseaban en barca se enamoraran de ella y enloquecieran, haciendo de aquel lago un lugar prohibido… pero un lugar necesario para poder pasar de un lado a otro de la cordillera.

Nixe se adentró entre los árboles y ahí lo vio. Un gran suspiro salió de su garganta y sus ojos se abrieron de par en par al contemplar a aquel hombre. Su corazón pudo ajetrearse al sentirse tan atraída… Salió de entre la maleza y se colocó justo tras él. En aquel momento el hombre se giró, quedando frente a ella, y sonrió.

- Vaya… así que eres tú la preciosa Nixe…
- Si… soy yo… ¿Quién es usted? 
- Mi nombre no es importante en estos momentos… vengo a darte un obsequio…
- ¿De quién mi señor?
- A penas lo se… tan solo conozco que es para vos… - sonrió y en aquel momento dejó deslizar por su mano un colgante de oro, con una piedra verde-azul.
- ¿Si-Sirve para algo? – añadió la joven.
- Dicen que es capaz de conectar con el plano humano…
- ¿El plano humano?  - en aquel momento casi era capaz de brincar, ya que lo que siempre había deseado era salir del mundo en el que vivía, y visitar aquel en el que todo el mundo podía convivir con amor, y no excluidos de sentirlo por orden divina.
- Así es… tan solo debes ponerlo en tu cuello y cerrar los ojos… 

Ella se acercó, y con sus dos manos lo recogió quedándose prendada del brillo de la piedra. Quiso preguntar a aquel hombre si provocaba algo usarlo, pero cuando levanto la vista de la piedra, aquel hombre había desaparecido, dejando la pregunta en el aire, y sin saber nada más. Nixe enrollo el colgante en su muñeca, y se adentró en el lago, ordenando los nenúfares en su orilla.

Se quedó sumida en las aguas durante horas, esperando a que aquel semidiós fuera a su encuentro, pero lo que ella no sabía es que aquel hombre que había estado junto a ella horas antes, era aquel semidiós, un semidiós ficticio, ya que no era mas que otra representación teatral de la Diosa Gea, que celosa de su belleza la había llevado a hacer algo que traería sus consecuencias. 

Nixe no pudo dejar de mirar una y otra vez el colgante, a la vez que la Diosa Gea la observaba a través de su charca en su panteón. Se sentía curiosa y en su mente solo estaba la idea de descubrir como es que un simple colgante la transportaría a aquel lugar. La noche ya se había concentrado en las aguas y todo estaba a oscuras, salvo pequeñas luciérnagas que revoloteaban por los nenúfares, así que Nixe tan solo cerró los ojos y se dejó llevar por Morfeo. Lo que no sabía, es que mientras ella llevara encima el colgante, este surgiría su efecto siempre.

En el momento en que cerró los ojos, apareció en un lugar del cual no conocía nada. Su lago había desaparecido y se había convertido en un pequeño charco que pisaba con una especie de pieles suaves y brillantes que la aislaba del suelo. Comenzó a andar sin mas, dándose cuenta de que no estaba desnuda como solía estarlo siempre, sino que llevaba una tela fruncida a su cintura y una camisa hasta la muñeca. Andando pudo ver su reflejo en un cristal de algo parecido a un Panteón pero de ladrillos marrones, algo extraño para ella… y observo que su larga melena negra estaba recogida formando un moño, algo que tenían prohibido las ninfas, ya que con sus cabellos sueltos eran aun mas exquisitas para los hombres que se dejaban llevar por sus pasiones.

Continuó andando y cuando giro una y otra vez intentando situarse donde se encontraba, se topó con un hombre, que se quedó pasmado al verla frente a él. Jamás había visto un hombre como él, alto, fuerte, con unos ojos azabaches preciosos, y una mirada que podría abrasar incluso al mismo Zeus. Aquella comparación le hizo gracia, ya que si Zeus supiera que existían humanos de esta talla… sería capaz de destruirlos a todos.

- Perdóneme… - añadió el joven sonriendo – ¿Le hice daño? – preguntó al saber que la había pisado sin querer.
- No…no… esto… tranquilo… - sonrió ella - …estoy bien, supongo… - añadió.
- ¿Se encuentra bien? Parece pérdida… - añadió él.
- Esto… ¿Dónde estoy?
- ¿Qué donde está?  - añadió el sorprendido por la pregunta – Se encuentra en Seúl… - continuó - ¿Está bien?
- ¿Seúl? ¿Qué es eso? – dijo ella girando hacia un lado su cabeza – Dioses, me duele la cabeza…
- Venga conmigo… la llevare a algún lado para que se tome algo – añadió el joven.
- Gracias… - dijo ella  - Mi nombre el Nixe…
- No-No hay de que – añadió el joven – Mi nombre es MinYup…
- ¿MinYup? – sonrió – Lindo nombre…

MinYup se quedó prendado de ella, de cada rasgo, de su sonrisa y su voz, tanto que acabó llevándola a su casa de forma instintiva. Llegaron a un edificio de ladrillo blanco, que el padre de MinYup había edificado, y dejó que ella pasara delante. Nixe se quedó parada en el centro de aquel lugar totalmente desconocido para ella, hasta que MinYup la cogió y la llevo a una sala mas pequeña, sentándola en un sofá mientras él iba a por algo para el dolor de cabeza.

- Ya estoy de vuelta… - sonrió él dejándole un vaso y una pastilla en la mesita – y dime… ¿de donde eres?
- Soy Griega… - añadió ella mientras miraba de forma extraña aquella pastilla.
- Vaya… - dijo él sorprendido  mientras observaba con miraba la pastilla - ¿No te gustan las pastillas? Creo que tengo esto en sobre… espera… - dijo él levantándose y trayendo uno que metia en el agua y comenzaba a burbujear.

MinYup la trataba de forma muy muy distinta a la que cualquier hombre de su mundo, y aquello la fascinó. Se quedó parada mirando cada rasgo del joven hasta que sintió como si algo se clavara en su corazón. Aquello si lo había reconocido… había sido un flecha de Eros. A Nixe tan solo le dio tiempo a dar un suspiro… y quedó completamente enamorada, tal cual lo hacían los hombres cuando ella cantaba.

Nixe se acercó a los labios de MinYup, y posó un dulce beso en ellos, provocando que su amor fluyera entre ambos, embriagándolos y llenándolos por dentro. Así es como funcionaban las flechas de Eros. En el momento en que se clavaban tenias que besar a la persona que tenías frente a ti, por que esa persona era tu amor verdadero… sino lo hacías, además de perder a esa persona… nunca mas encontrarías el amor… así que así ocurrió.
MinYup y Nixe se enamoraron el uno del otro. Nixe no se sentía perdida, ya que aquel hombre que había besado hacia unos minutos, resultó ser su amor verdadero. Ella le abrazó y sin saber muy bien como ocurrió, MinYup se dejó llevar, llevándola sin más a su habitación para dejarla reposar sobre aquella gran cama, y comenzar a desnudarse. Nixe no quiso huir, estaba acostumbrada a que los hombres la usaran… así que se quedó tumbada, con las piernas abiertas y mirando a la izquierda, esperando que la tomara sin mas.

Pero MinYup comenzó a desnudarse poco a poco frente a ella, con una sonrisa de medio lado a la vez que la abrasaba y recorría con la mirada, provocando nerviosismo. Cuando estuvo nervioso, comenzó a besar los muslos de Nixe, mordiendo e incluso succionando su blanca piel. Introdujo sus manos bajo aquella falda y bajó otra prenda, las medias y la ropa interior con ellas. Sacó la camisa del interior de la falda, y comenzó desabotonarla besando el vientre de Nixe, a la vez que esta no podía dejar de gemir a cada roce.
Definitivamente no era como los otros… el la estaba amando a ella, y no dejándose llevar por la pasión y el desenfreno como todos los que la habían tomado. MinYup termino desabrochando sus ropas hasta llegar a sus senos, los cuales devoro sin mas rodeando sus rosados pezones con la lengua, saboreando cada milímetro de piel… desnudándola al completo, marcándola como suya.

Se colocó entre sus piernas y cuando ella envolvió el cuello de su amante con los brazos y en aquel momento MinYup se introducía en su interior. Como si de magia fuera, ambos comenzaron a moverse, provocando un placer infinito, que jamás habían sentido. Lo que Nixe estaba sintiendo era el completo placer de los Dioses, y eso que ella jamás había estado con uno.

Podía sentir como su corazón latía con tanta fuerza que a penas le dejaba respirar. Podía sentir como el miembro de MinYup entraba una y otra vez en su interior, haciéndola estremecer hasta tal punto de poseer todo lo que en ella había… y en aquel momento Nixe supo que jamás podría separarse de él. Había encontrado a su amor verdadero, a su Dios… a MinYup.

Meses después

- Nixe… ¿estás bien? – añadía MinYup al ver como su amada vomitaba sin parar de buena mañana.
- Estoy… embarazada… - dijo ella poco antes de ir directa de nuevo al aseo a vomitar.

MinYup se quedó parado en el rellano de la escalera que llevaba al segundo piso de su apartamento, sin saber muy bien qué decir o hacer, tan solo mirando hacia donde Nixe había ido. En su mente tan solo pasaba la idea de que con 20 años que tenía iba a tener en sus brazos un precioso bebe, y aquello lo asustaba también, ya que Nixe era también joven y no quería que le pasara de nada.

Nixe bajo las escaleras con una sonrisa irremediable en la cara, y con aquel colgante atado a su cuello. Aquel amuleto le había hecho permanecer en el plano humano, junto a el, junto a su amado, y ahora que estaba embarazada, había decidido quedarse de forma completa, pero… ¿Qué dirían en el Olimpo?. Aquel era su mundo… ella no pertenecía a este. Zeus, él la mataría si se enteraba de que estaba embarazada de un humano. Cuanto mas lo pensaba, mas temía por ella y por su bebe, y aún peor, mas temía por MinYup.
Zeus era propenso a castigar a todo aquel que se involucraba de forma directa en el plano humano, y estaba claro que Nixe sería castigada, aunque no sabía aún como. Sonrió al ver a MinYup ahí parado en aquella escalera, sin poder remediarlo se había enamorado tanto que no podía ni siquiera pensar en separarse de él. Cerró los ojos y se abrazó a su novio, intentando así calmar sus nervios.

- ¿Qué ocurre mi Nix? – agregó el chico.
- Hay algo que no te he contado…
- Dime… soy todo oídos…
- No pertenezco a este mundo MinYup…

1 comentarios:

  1. la verdad no kiero ni pensar lo que le van hacer a la pobre..

    me gusto, gracias por la actualización...

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