jueves, 25 de julio de 2013

3 LUNAS MAS ALLA - Capitulo 2



CAPITULO 2

- ¿Cómo que no perteneces a este mundo? ¿Te estás quedando conmigo, verdad? – añadió MinYup algo nervioso.
- Ven… será mejor que nos sentemos… - añadió Nixe mientras le cogía de la mano y bajaban la escalera hasta el salón – MinYup… yo no soy humana como tu… - dijo Nixe nerviosa – Soy… soy una ninfa…
- ¿Una qué?
- Una ninfa… - suspiró ella tocando su vientre – Algo parecido a una sirena… - añadió.
- Pe-Pero…
- Cuando nos vimos por primera vez… - suspiró de nuevo – acababa de llegar a tu mundo – añadió ella cogiéndole de la mano – Aquel día me fue imposible enamorarme de ti… - hizo una pausa – Tu me trataste como nunca un hombre lo había hecho en mi mundo… - sonrió - …nunca creí que un humano pudiera ser tan maravilloso como lo eres tu mi amor…
- No lo puedo creer…
- Lo siento… sé que debí decírtelo antes de que todo esto ocurriera…
- No… no es eso… - añadió MinYup algo aturdido - …es algo increíble Nixe… aunque… - hizo una pausa – Siempre me pregunte por que eras tan maravillosamente perfecta…


En aquel momento Nixe supo que a MinYup no le había importado para nada que ella no fuera de aquel mundo, es mas, podía sentir la curiosidad por saber mas de ella, y aquello la conmovió. Pero lo que MinYup aún desconocía era el por qué ella se lo había contado.

- Aun tengo que contarte mas…
- ¿Mas?
- Te he contado esto por que temo por nosotros… - añadió asustada – Zeus… él… el puede que no me deje volver si averigua que estoy aquí, y que encima estoy embarazada…
- ¿Qué hará que? – añadió levantándose de golpe del sofá - ¡¡Por  muy Zeus que sea, ese pequeño es parte de mi y por tanto el no puede hacer nada!!
- No es así cariño… - suspiro – Él es el sumun de los Dioses, y a razón de él, se rigen todas las reglas y normas de su mundo… y una de ellas…. – hizo una pausa - …es la que nos prohíbe tener contacto con vosotros, los humanos…
- Pero Nixe…
- Lo sé cariño… sé que me amas… lo puedo sentir… - suspiró apenada - … no sé que hacer…
- Tranquila… todo se arreglará ¿si? – añadió este tocando su pelo – Estaré contigo pase lo que pase…

Aquel mismo día MinYup le prometió a Nixe que mientras estuvieran juntos, nada le ocurriría. Sería capaz de ponerse en medio para que nada le afectara a ella y al bebe, y aquello, aquello que sentía… el miedo por perderla y el amor que sentía al abrazarla, le hacían fuertes.

Dos días después, Nixe pudo averiguar de forma certera que en verdad estaba embarazada. Aquella mañana MinYup y ella andaban por el mercado, comprando algo de frutas y verduras… Era una linda mañana, y el sol brillaba alto y fuerte. Daba gusto pasear y tomar algún refresco.

- ¿Nixe donde estás? - una voz resonó en la mente de la joven, y la canasta de la fruta se le callo al suelo desparramando todo.
- ¿Qué ocurre cariño? – preguntó asustado MinYup.
- Tran-Tranquilo… vamos a casa ¿si?
- ¿Nixe? Soy Hibris… Zeus… él… - volvió a escuchar – Él se enteró de que no estás con nosotras… - aquello provocó que Nixe callera de rodillas al suelo.
- ¡Mi amor! ¿Qué ocurre?
- Lo sabe… él lo sabe… - las lágrimas de Nixe resbalaron por sus mejillas ante la idea de marcharse.
- Tranquila… vayamos a casa y pensemos en algo…

Aunque MinYup le dijera aquello, Nixe sabía de sobra que lo único que podía hacer era volver y recibir el castigo que se merecía por desobedecer las leyes de Zeus. Sabía gracias a la ayuda de su amiga Hibris, una de las concubinas de Zeus que la buscaba… y lo único que debía hacer era marcharse y evitar así que Zeus dañara a MinYup.

Ambos llegaron a casa, y después de que Nixe tomara un baño que MinYup le había preparado, salió de esta y se sentó en el escritorio del joven y comenzó a escribir:

“Hola mi cielo,
Se que al leer esto te enfadaras… que no sabrás que hacer, y que te sentirás impotente… pero era algo que debí a hacer yo sola. Tú no podías hacer mas de lo que ya has hecho… amarme. Hazlo siempre… promételo. Yo te prometo volver sana y salva, e intentar que Zeus no sea demasiado fuerte conmigo.
Te amo mi sol”

Se levantó de la silla, y después de quitarse la toalla que enrollaba su melena negra, se colocó de nuevo el colgante y cerró los ojos, volviendo de nuevo al río Ladón, el lugar de donde procedía. Se introdujo en las aguas, y comenzó a recoger los nenúfares que se habían desperdigado a causa de su falta los últimos meses.

- Vaya… así que estabas aquí…
- Llevo a aquí todo el tiempo mi señor… - dijo ella.
- No me vengas con mentiras Nixe… las ninfas no sois buenas haciéndolo…
- Lo siento, debía intentarlo… - añadió bajando la mirada.
- ¿De quién es la niña que crece en tu vientre? – preguntó Zeus al descubrir su embarazo.
- De… - ella tragó saliva miedosa por lo que estaba a punto de pasar - …de un humano mi señor…
- MinYup se llama ¿verdad?
- Si mi señor….
- A partir de hoy dejarás este lago para siempre… - añadió Zeus – Una mujer embarazada no es atractiva para los hombres…
- Si mi señor…
- Y volverás con el hombre al que amas…
- ¿Cómo?
- Tan solo acata mis ordenes ahora que estas de suerte… y márchate… no quiero verte mas aquí…

Nixe no podía creerse lo que Zeus acababa de hacer… es mas, no sabía el por qué lo había hecho. Se sentía feliz, y dichosa. Podría vivir su vida junto al amor de su vida, y vivir el nacimiento de su pequeña en la tierra junto a él. Zeus por su parte había sido tan dulce con ella debido a que también iba a ser padre. Había roto una de sus propias leyes: “dejar embarazada a una concubina”  y aquello le había provocado ponerse en la piel de Nixe. En unos meses nacería su vástago, un semidiós más en el plano Olímpico.

Mientras tanto, en la tierra, habían pasado 2 días. MinYup se había vuelto loco intentando buscar la manera en la que hacer volver a Nixe junto a él. Estaba desesperado y no se apartaba de aquella nota que ella le había dejado en la mesa de noche, hace dos días. Cansado, agotado al no dormir nada, se dejó caer en el sofá, y acabo tan dormido que a penas se dio cuenta de que Nixe volvió y se quedó a su lado, sentada en una silla, acariciando su cabello con una sonrisa irremediable en la cara.

- Mi dulce MinYup… a partir de hoy… estaremos juntos para siempre… - dijo susurrando en la oreja de su amor, provocando que este abriera los ojos y sonriera sin más, abrazándola después y besándola como si hubiera pasado toda una eternidad.

8 meses mas tarde

Nixe y MinYup se habían aficionado a pasar las noches en la cama, mientras cenaban o comían algo y miraba una película de esas que solo en la televisión se podían ver. Se habían convertido como todo matrimonio bien avenido, en una dulce y amorosa pareja. Además, la pequeña Rin crecía fuerte en el vientre de su preciosa madre, y aquello provocaba que MinYup amara aún más a su mujer.

- Te amo ¿sabias? – dijo Nixe – Y creo que la pequeña también lo hace… - sonrió.
- Lo se… las amo demasiado a ambas… - añadió MinYup
- Ah! – en aquel momento Nixe sintió un fuerte calambre que la hizo colocarse sentada con una de las manos aguantando su tripa - …duele…
- ¿Estás bien? – añadió MinYup asustado.
- Tranquilo… no creo que sea nada… - dijo ella respirando de forma profunda para tranquilizarse – Ah…! – añadió quejándose y en aquel momento notó como un reguero de agua salía de entre sus piernas.
- Oh no… - dijo MinYup al ver el charco.
- Tranquilo amor… tan solo coge la bolsa… vamos al hospital… - sonrió de forma dulce – Tu pequeña Rin está de camino…

Ambos tomaron lo que necesitaban,  y tras que MinYup ayudara a Nixe a colocarse el abrigo, fueron al garaje para subir al coche. Entraron y salieron a una velocidad moderada entre gemidos de dolor por las contracciones que Nixe estaba sintiendo, y los suspiros rápidos de la respiración de la joven intentando así hacer frente a los dolores.

Cuando llegaron, los gemidos de Nixe alertaron a los servicios de urgencias que de forma inmediata la colocaron en una silla de ruedas y la llevaron a paritorios. Nixe entró sola junto con las enfermeras mientras que MinYup esperaba fuera a que estas organizaran la habitación donde estaría su mujer, y la bajaran a paritorio, una vez allí entraría él.

Pocos minutos después, MinYup entraba a la vez que se colocaba una bata y un gorro que cubría su cabeza, y entraba al lugar donde se llevaría a cabo el nacimiento de su pequeña… la mirada dulce de Nixe lo tranquilizo tanto que supo enseguida que todo iría bien.

Horas después, y tras un parto sin complicaciones, la dulce y pequeña Rin lloraba tras las cachetadas en las nalgas que la enfermera le propinaba para que reaccionara, ante la atenta mirada de ambos padres que sonreían sin poder remediarlo.

Las enfermeras lavaron y asearon a la pequeña, le pusieron una ropita de algodón y la llevaron directamente a los brazos de su madre, la cual no podía dejar de sonreír y tocar sus manitas que se movían buscando algo a lo que amarrarse fuerte. MinYup babeaba al ver a su hija… tan pequeña e inocente, tan dulce y maravillosamente hermosa… tanto o mas que su madre.





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