La mañana se había levantado tan gris como de costumbre, y no era para menos, llevaba lloviendo desde altas horas de la noche, y desde hace varios días YunHo no había salido de su habitación con tal de trazar el maldito plan perfecto para dar con su ex, Johanna.
Sin apenas ducharse, sin comer y tan solo con un vaso de whiskey seco en las manos, trazaba líneas en lo que era su diario personal, o al menos así lo llamaba él.
- ¿Ya te has despertado? – preguntaba YunHo al ver como ChangMin se revolvía bajo las sabanas de la cama.
- ¿A qué día estamos? –pregunto este dejando al desnudo su torso cuando nada más se levantaba.
- Pues… yo diría que a Lunes… ¿por qué lo preguntas? –dijo YunHo de forma curiosa.
- Mañana… es mi último día de soltero… -susurro ChangMin.
- ¡¿Qué?!
ChangMin simplemente cubrió su cabeza con las sabanas de la cama, no quería salir de allí, se sentía tan utilizado que hasta podía sentir esa presión en el pecho que solo surgía en el cada vez que hacia algo que odiaba. Dio un gran suspiro mientras YunHo se acercaba a la cama e intentaba destaparle la cabeza.
- No me habías dicho que la boda fuera este fin de semana… -murmuro de forma suave mirando al os ojos.
- Digamos que no era algo que quisiera decirte –añadió el menor mientras desviaba su mirada.
- Ah no? Qué bien… ahora resulta que mi amante se va a casar y yo no debo saberlo… -ríe de forma burlona- ¿No debería ser al revés? Es decir… que tu mujer no se entere de que tienes un amante aun casándose contigo…
- Es-Esto… YunHo… -lo miro extrañado a los ojos- ¿Por qué te pones así?
- ¡Por qué me da la gana! –añadió y se levantó con un gran cabreo que inundaba todo su cuerpo.
- Espera… -dijo ChangMin sentándose sobre la cama – YunHo… háblame por favor… ¿qué ocurre?
- ¿Tú que crees, dime? –levanto una ceja mientras cruzaba sus brazos por encima de su torso.
- Pues… -bajo la mirada y jugo un momento a encontrar las palabras en su mente- ¿Te has enamorado de mí? –dijo de forma suave y tranquila mirando al mayor a sus ojos.
- Lo que me faltaba… ¿ahora eres un romántico empedernido? –rió YunHo entre dientes.
- ¿Sabes qué es lo que pienso de todo esto? –atino a decir después de sentir una oleada de ira llenar todos sus sentidos- Que eres un gilipoyas que tiene miedo al “¿Qué dirán?” – dijo este mientras se levantaba de la cama- Ahí te quedas YunHo y no vengas a buscarme…
- Pero…
Sí, había sido un gilipoyas, lo sabía, pero ¿Qué podía hacer él contra la sociedad?. Simplemente se quedó ahí parado en aquella cama, mientras veía como se iba quien no solo era su compañero de aventuras sino su amante, y la única persona a la que le había entregado algo que nunca le había entregado a nadie, su corazón.
ChangMin terminó de vestirse, y tras tomar su maletín, salió de aquella estancia, dando un golpe fuerte a la puerta, y bajando las escaleras hasta el punto de salir por el portón de la entraba bajo la mirada de YunHo, el cual estaba en la ventana con la mirada fija y estática en el cuerpo de su compañero, el cual se perdía por el final del callejón de en frente.
- Joder!
YunHo le dio un golpe a la repisa interior de la habitación y empezó a quejarse por el dolor que este le provocaba. Cerro los ojos y tras dar un suspiro bien largo, se adentró de nuevo en su cama, tirándose boca abajo sobre ella, percibiendo el aroma del cuerpo de ChangMin en ellas.
- Sí que te amo idiota… y no te imaginas cuanto…
HORAS MÁS TARDE:
- Hijo, ¿se puede saber donde estabas? – dijo el padre de ChangMin al verle entrar en la casa familiar.
- Oh papa, perdóname… tuve una urgencia y tuve que quedarme toda la noche con el paciente –puso de escusa.
- Entiendo, no pasa nada… tan solo era curiosidad, recuerda que mañana temprano tenemos que irnos a la abadía –dijo este.
- ¡¿Mañana?! –pregunto por la sorpresa.
- Si… ¿no lo recordabas?
- Oh.. no es eso, es que estaba despistado… perdona… -sonrió de forma fugaz.
Subió las escaleras hasta su habitación, y nada mas entrar vio colgado del armario su traje de boda. En apenas 3 días se casaría y sin la persona que amaba, pero ¿qué mas daba eso?... la persona a la que amaba era un hombre, y eso jamás lo podría hacer con el. Dio un gran suspiro y metio el traje en el armario, soltando su maletín en el suelo, y cayendo a la cama desplomado.
- YunHo-ah… Miahn…






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