~ Año 2012 ~
Una nueva historia de amor comienza ahora
CAPITULO 1
“Mi nombre es Kim JaeJoong, soy de Corea y tengo 18 años. Seguramente con estos datos a penas sepas quien soy de verdad. Soy una de las pocas personas de la realeza que quedan en mi país… te preguntarás por qué digo esto, ¿verdad?Bueno, en el año en el que estamos Corea del sur es una republica semipresidencial… ¿esto que es?. Pues bien, según me explicaron en las clases de política de este año, una Republica Semipresidencial significa que hay un presidente de gobierno, que es elegido por votación del pueblo… y también un ministro, que es elegido por el presidente, y ambos, rigen día a día el devenir del país.
¿Dónde queda la realeza? Os preguntaréis. Pues bien, hacia el año 1392 la dinastía Joseon apareció en Corea, y gobernó hasta el 1910 aproximadamente. Yo desciendo de aquella familia, lo que pasa, es que nadie sabe que existo.
Tras la invasión de los japoneses hacia el año 1598 mi familia huyó a tierras extranjeras, donde se pusieron a salvo. Pese a la invasión de los japoneses a Corea, estos dejaron el país poco después, siendo los chinos los que la invadieran mas tarde, llevándola a formar parte del imperio Qing.
Poco después, los pocos descendientes de la dinastía Joseon, no pudieron resistir la invasión del mundo occidental y con ello, tras muchas guerras, Corea quedó bajo el mandato japonés, y mas tarde, tras la segunda guerra mundial, los japoneses se rindieron, dejando Corea a mano de los soviéticos y los estadounidenses… de ahí, que ahora exista una Corea del Norte y una del Sur.
¿Qué es lo que os iba a contar?... Ah! Si… Mi familia, sobrevivió a las dos guerras mundiales, gracias a Dios. Así que hoy por hoy, se podría decir que soy el último descendiente de la casa real coreana vivo en la faz de la tierra. Mis tatatatatatatatarabuelos emigraron de nuevo a Corea del Sur después de que todo se regulara, y desde entonces, vivimos de nuevo aquí.
Nadie sabe que aún existimos, así que para cualquiera que nos conozca, somos uno más del pueblo. Yo nunca he vivido como cualquier príncipe que pueda existir en la actualidad, todo lo contrario… vivo en una casa de dos plantas a las afueras de Seúl, y he estudiado siempre en colegios normalillos. Eso si, mi madre me dio una educación en cuanto a modales, estética y demás que cualquier príncipe tendría, así que soy como mis compañeros dicen… un repipi.
Este año entraré a una de las universidades más importantes de Corea. La verdad es que estoy nervioso, pero no por los estudios… simplemente por que dicen que el príncipe Jung Yunho estará estudiando en esa misma universidad.
De Yunho dicen muchas cosas, todas maravillosamente estupendas. Él es uno de los príncipes de Japón… y ahora os preguntaréis, ¿por qué tiene nombre coreano, verdad?. Bueno, según me han dicho, su madre es mitad coreana… así que decidió otorgarle a Yunho un nombre coreano.
Según los rumores, Yunho ha decidido incluso vivir por su cuenta en Seúl, y tanto él, como yo… estudiaremos ciencias políticas. Así que de seguro que coincidimos en todas las clases… y eso me pone nervioso. Él es demasiado respetado, y demasiado atractivo…
Oh, no os lo dije. Me gustan los hombres… como diría una compañera del instituto, me gustan más que el chocolate caro. Y si os soy sincero… Yunho me ha gustado desde siempre… al menos, desde que buscando por internet me lo encontré en unas fotos durante sus vacaciones en EE.UU.
Bueno, por otra parte… adoro la naturaleza, la música y los caballos. Me encanta pasear por el campo montado al lomo de uno de ellos. Me siento libre… libre y acorde con la naturaleza, y eso me hace sentir importante… aunque mi madre ya dice que lo soy”
Mes de Enero
Un nuevo año acababa de comenzar, y yo, junto con mis compañeros de instituto estábamos a punto de acabar el último año de instituto. La verdad es que estaba algo nervioso… estaba deseando saber mis notas y así poder enviar mi petición para estudiar en una de las universidades mas importantes de Corea. Sabía que todo el trabajo que había realizado durante todo el año, se vería recompensado en las notas, pero no podía evitar ponerme nervioso.
- Sentaos por favor – decía el tutor de Jae que acababa de entrar por la puerta de la clase – Hoy es un día importante para vosotros – añadía el hombre – Como sabéis bien, después de recibir las notas, tendréis que elegir como continuar vuestros estudios – suspiro – sé que no todo el mundo que está en esta clase, va a seguir estudiando, así que… - hizo una pausa breve – ahora os voy a pasar una encuesta, y quiero que con toda la sinceridad del mundo – añadía – me contéis qué es lo que deseáis hacer, después de acabar el instituto.
Todos los que estábamos en aquella clase, teníamos pensamientos de futuro completamente distintos. El mío por ejemplo, era estudiar ciencias políticas en la mejor universidad de corea. Era uno de mis sueños, además de poder formar una familia y poder compartir mi vida con alguien que me amara. Sí, sé lo que pensáis, que soy muy joven… pero aun así, siempre me han criado con ese pensamiento, así que la idea no me parece tan terrible.
Me sentía al igual que mis compañeras de clase respecto a ese tema. Mi madre siempre me había criado con los ideales de una familia “políticamente correcta”, pero mis ideales de familia… no eran los mismos que los de ella. Yo deseaba encontrar un amor, pero no en una mujer… Deseaba encontrar un hombre que me amara, y poder formar una familia junto a él.
- ¿Profesor, me puede dar otra hoja? – preguntaba Jae a su tutor.
- Si, claro… -añadía el hombre – tampoco hace falta que me contéis la historia de vuestra vida, ¿eh? – añadía entre risas el tutor.
Aquel día, recuerdo que no hicimos más que hablar de las salidas que podíamos tomar dependiendo de nuestras elecciones individuales. Fue un día aburrido, sobretodo para aquellos que ya teníamos idea de qué íbamos a hacer tras terminar el instituto.
Las clases acabaron y como era de costumbre, el grupo de amigos y entre ellos yo, decidimos ir a tomar algo a una chocolatería. Me encantaba el invierno por ello. El chocolate me encantaba y más si llevaba un buen rociado de nata fría por encima… Oh… se me hace la boca agua de solo pensarlo. Salimos de clases, y nos fuimos directos hacia allí.
- Oye Jae, ¿Es verdad que irás al misma universidad que el príncipe ese japo/coreano? – añadía MiHa – una de las compañeras de Jae.
- Bueno… - contestó él – si el príncipe Yunho estudia Ciencias Políticas – añadía – supongo que sí – sonrió sin poder evitarlo.
- Vaya… - suspiró – dicen que a esa universidad va gente muy importante – añadió la chica.
- Si, eso dicen – continuó contestando Jae.
- Que suerte… ¿te imaginas que encuentras un novio importante entre ellos? – le decía feliz ella.
- ¡¿Qué dices?! – dijo Jae sorprendido – A una universidad así de importante no se va a buscar pareja – suspiró el – sería una perdida de tiempo hacer eso – añadía el – Yo voy allí a estudiar y nada mas – continuó.
- Eso lo dices ahora… - contestaba ella poniendo morritos - ¿Me estás diciendo que si… - decía ella imaginándose - … Imagínate que el tal Yunho ese se enamora de ti… - suponía ella - ¿Tu le dirás que no?
- ¿Yunho? ¿El príncipe? – la miraba con los ojos como platos - ¿Qué has desayunado hoy? – preguntaba él riéndose - ¿Cómo iba un príncipe a enamorarse de mi, a ver? – bufaba resignado.
- Pues si… ¿Por qué no podría hacerlo? – decía ella.
- ¿Por qué es in príncipe y ellos se rigen por las normas de su familia? – contestaba el – Créeme, sé lo que es eso… y es meramente imposible, que un hombre como él, acabe enamorándose de mi – continuaba el.
Ahora que pienso en esas palabras. Quizá MiHa no esté muy mal situada… al fin de al cabo, yo también soy un príncipe, aunque… nadie sabe de mi existencia, así que es como si no existiera mi estatus en el país.
- Mira, sentémonos allí – decía Jae señalando una de las mesas cercanas a uno de los radiadores – así estaremos calentitos y no pasaremos nada de frio – añadía para luego acercarse a la mesa y comenzar a sentarse.
- Woa… que bien que se está aquí – decía MiHa sonriendo - ¿Qué vas a pedir? – añadía la joven.
- Lo de siempre… un chocolate caliente con nata – dijo sonriente.
- ¿No cambiarás nunca, verdad? – preguntó la joven.
- ¿Por qué debería cambiar algo que me gusta? – preguntó Jae.
- ¿No probarás algo aunque no sepas si te gusta? – le decía ella.
- No es eso… - dijo Jae – simplemente, prefiero algo que me gusta… a tomar algo que me hace dudar – añadía.
- ¿Siempre eres tan políticamente correcto, Jae? – preguntó ella riendo.
- Me criaron así – le guiño el ojo y le saco la lengua.
Yo y MiHa habíamos sido compañeros desde la escuela infantil. Mis padres y los suyos eran muy buenos amigos, y por ello, siempre habíamos estado juntos. Para mí, ella era mi hermana. Nunca teníamos secretos el uno para el otro, nos lo contábamos todo… por ello nos conocíamos tan bien. Éramos completamente distintos, pero nos parecíamos en algo… nos gustaban los chicos, y por esa causa, siempre nos pasábamos horas y horas hablando de ellos.
Sino recuerdo mal, siempre soy yo el que le busca novio. La verdad, es que aun no entiendo por qué no se los busca ella misma. Si yo fuera hetero, no habría dudado en salir con ella… aunque, conociéndome, seguramente no hubiera durado nada a su lado.
MiHa es demasiado activa… es decir, no para de hablar, nunca se toma un tiempo de relax y no puede vivir con alguien que interrumpa su vida diaria. Yo soy todo lo contrario, a penas hablo y cuando lo hago, es para soltar alguna estupidez… me encanta la vida en silencio, y únicamente la interrumpo con música clásica, y si… no puedo vivir solo, odio la soledad y todo lo que ello conlleva.
No tardamos mucho en acabarnos la merienda. La verdad es que se estaba bien a gusto en aquella cafetería, pero yo no podía tardar mucho en volver, así que me llevé a arrastras a MiHa del local. Al principio creía que era una simple adicción al chocolate, pero poco después descubrí que la adicción la tenía por uno de los camareros.
Nos despedimos delante de la cafetería y yo me marché a casa. Hoy no podía llegar tarde, ya que mis padres habían organizado una cena importante con invitados y demás. Así que debía prepararme y estar presente para las 20 de la tarde.
- Cariño, que bien que hayas vuelto temprano – decía HeeNa, la mama de Jae.
- Tranquila mama, no se me olvidó lo importante que es esta cena para vosotros – dijo Jae dándole un beso en la mejilla.
- Gracias… - dijo su madre – no todos los días vienen a cenar a casa la familia real japonesa – decía esta de forma graciosa.
- ¿Qué? – dijo Jae sorprendido - ¿Familia real…japonesa? – preguntó asustado.
- Ajam… - dijo su madre – Sabes que tu padre es ministro de exteriores, y tiene contacto con la familia real del país desde hace ya varios años – añadió esta – si no recuerdo mal, tienen un hijo de tu misma edad – dijo la mujer.
- Si, Yunho – añadió Jae sin dejar terminar a su madre - ¿Vendrá esta noche…? – preguntó dudoso.
- Claro que si – dijo ella sorprendida - ¿por qué lo preguntas…? – añadió.
- Tengo que ir a arreglarme mama… - dijo Jae sin contestar – y para la próxima… ¡avísame de que él vendrá! – dijo mientras subía las escaleras que iban directas a su habitación.
Jae subió las escaleras como alma que se la lleva el diablo. Tan solo escuchar el nombre de Yunho y saber que iba a ir a su casa, a cenar junto con sus padres… lo revolucionó por dentro. Pese a que nadie sabía que su familia era descendientes directos de los Joseon de Corea, su padre siempre había conseguido estar junto al presidente del país en el gobierno. Así que era normal que su padre llevara a casa a gente tan importante.
- Yo mataré a mi madre algún día de estos – decía Jae mientras entraba en su habitación y dejaba las cosas sobre el escritorio, para luego acercarse a su ropero y decidir qué ropa llevaría esa misma noche -¿Y ahora que mierda voy a ponerme? – preguntaba una y otra vez - ¿Telma… que llevará mi padre esta noche? – dijo Jae marcando el teléfono de la asistente personal de su padre.
Todos los sirvientes que vivían en casa de Jae, eran descendientes de los sirvientes de los antepasados de la familia Joseon, así que todos conocían su rango de reyes, y por tanto los servían como tal.
- Príncipe… su padre llevará hoy un traje negro, camisa tono lavanda y una corbata a juego – añadió esta.
- Gracias Telma… estaba perdido – suspiró Jae.
- Gracias a usted por preguntar, su padre estaba preocupado – añadió esta – no tarde en bajar, la familia real japonesa no tardará en llegar – suspiró esta.
- No tardaré, gracias – añadió Jae y colgó el teléfono.
Jae se decantó por unos pantalones de vestir de tela vaquera oscura, y una chaqueta negra, además de un suéter. Sacó la ropa del armario, y fue directo al aseo de su habitación a darse una ducha rápida. Sabía que no tenía mucho tiempo para explayarse e intentó arreglarse lo mas rápido que pudo. Se secó, se peino, se vistió y se roció de su mejor colonia, para bajar lo mas rápido que pudo al salón de la casa.
- Ya estás aquí hijo – dijo su padre.
- Si, siento la tardanza… hace 30 minutos que llegue de clase – añadía Jae.
- No pasa nada cielo, ante todo eres estudiante además de príncipe – dijo su madre con una sonrisa.
- ¿Puedo… preguntarle algo padre? – dijo Jae educadamente viendo como su padre asentía con la cabeza - ¿A qué se debe la visita de la casa real japonesa? – añadió curioso.
- Bueno, ellos desconocen que nosotros seamos la familia real coreana, si es lo que querías saber de verdad – añadió el padre haciendo sonreír a Jae - …tan solo vienen a cenar por que están de visita – dijo este – ya sabes que su hijo, Yunho, vendrá a estudiar a Corea… y querían conocer el país de primera mano – hizo una pausa – así que el presidente, pensó que ya que tu también irás a esa universidad, no estaría mal que le ayudaras a acostumbrarse a la ciudad – dijo de nuevo.
- Pero… ¿esta noche solo? – miró Jae a su padre.
- No hijo, estarán hospedados aquí durante un mes – añadió el señor Kim – durante ese tiempo, tendrás que hacer de guía para Yunho, si lo deseas claro – dijo su padre.
- Pero yo aún estoy en clases, y son las mas importantes – dijo Jae preocupado.
- Por eso estate tranquilo – dijo su madre – Yunho también tiene clases particulares hasta las 12, así que ambos estaréis ocupados las mismas horas – sonrió ella - ¿lo harás verdad hijo?
- Claro que si mama… - dijo el suspirando algo nervioso.
- Los reyes de Japón y su hijo, el príncipe Yunho – anunciaron los sirvientes.






Qiero leer ya el principio de el yunjae xD su encuentro y como se desarrolla, jae gustoso sera el guia de el sexy principe Yunho
ResponderEliminarwau interesante pobre jae muy nervioso por la visita de yunho y el sin saber nada pero no tiene mucho que arreglarse el es hermoso con lo que se ponga se vera precioso
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