EL JUEGO DE LOS SABORES
OneShot HoMin
No puedo explicar cómo es que aquel día mi boca respondía de aquella forma todas tus preguntas, cada una de las cosas que decías con aquella lógica aplastante y arrasadora que pese a ello, ocultaba todos mis nervios. Yo era tu hyung en aquel momento, tú… mi maknae… Hoy, eres mi esposo… mi todo… ha cambiado tanto en tan solo unos meses… unos meses en los que todo ocurrió corriendo, en los que a tu lado, se ha ido escribiendo mi vida… la tuya, y nuestra vida juntos.
Día a día me pregunto… qué hubiera pasado si aquella noche no te hubiera dicho de ir a tomar algo al apartamento en vez de a algún bar. Supongo que tarde o temprano lo nuestro hubiera empezado… pues hoy, sé que todo estaba escrito para que fuera así. Para que tú y yo acabáramos siendo lo que somos ahora. Pero aun así, no dejo de preguntarme… ¿Qué hubiera sido de nosotros si en algún momento, no hubiéramos hecho todo como lo hicimos?.
Aquel día surgió… surgió lo que todos llamamos amor, pero no un amor de estos que surgen cuando conoces a alguien que te gusta, en el que te embobas… No. Un amor que nos llevó a empezar un sueño que día a día nos eleva más alto, que nos hace volar y volar en cada beso, en cada caricia.
Aquel día… en el que nuestro amor… surgió a raíz de un juego… “El juego de los sabores”
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10. Mayo. 2013Los ensayos habían acabado temprano, y a decir verdad, el apetito que tenía por comer provocaba que mis tripas resonaran hasta el punto de sentirlas o incluso escucharlas.
Después de darme una ducha rápida y cambiar mi ropa, salía al pasillo. Caminé por este mientras saludaba a los bailarines, que más que eso, eran ya compañeros y amigos que día a día compartían junto a nosotros el trabajo y las ganas de ofrecer un espectáculo de cine a todas y todos nuestros fans, y en aquel momento te escuche.
- Hyung! Llévame a comer! Muero por comer unas pizzas…
Amarraste mi brazo sin que pudiera oponerme mucho a aquella petición tuya, y me dejé arrastrar completamente hasta el aparcamiento de la empresa donde estaba estacionado mi coche, y paramos en seco frente a el, escuchando algún grito de alguna fan al vernos salir de aquella manera.
- Bueno, creo que conozco el lugar perfecto…
Dije intentando reaccionar ante aquello que aún me tenía un poco confuso. Abrí el cierre automatico del auto, y después entre, dejando mi mochila con las cosas en el asiento de atrás y abrochando mi cinturón mientras te miraba de reojo, y volvía a desviar mi mirada segundos después.
En apenas 15 minutos, llegábamos a ese bar cercano, que bueno, más que bar era una pizzería de estas pequeñas, pero era perfecta pues hacían las pizzas más grandes que conocía en toda la ciudad. Estacione justo frente a ella, y mientras tomaba mis cosas, no pude evitar repasar tu cuerpo al completo al verte salir, y aquello me desconcertó.
- “¿Qué mierda te pasa YunHo?”- pensé.
Cogí mis cosas, y salí a encontrarme contigo, que esperabas en la acera a que yo saliera para encaminarnos hacia el interior del local. En pocos minutos más estábamos dentro, tomando asiento en una de las mesas, mirándonos frente a frente. En ese mismo momento no pude evitar fijarme en tus ojos.
- “¿Cómo es que no me había fijado en lo bellos que son?”
Me pregunté, y una sonrisa suave se escapó de mis labios en el momento en que tomabas el menú y comenzabas a leer, para asegurarte de todos los condimentos que llevarían aquel montón de pizzas.
- Dios… hoy tengo tanta hambre… -musité de forma suave.
- Yo también, me comería más de las que nunca comería…
- Yo también lo haría… realmente, me apetece comer…
- ¿Crees que podrás ganarme hyung?
- ¿Lo comprobamos?
En ese momento comenzó una competición en la que más que competir, no dejamos de hablar, de soltar tantas tonterías, y preguntas que apenas recuerdo alguna de ellas. Solo aquella en la que dijiste que acabarías haciéndote monje por que estabas harto de que te trataran de lo que no eras, y mi respuesta fue una que me dio agallas para decirte que me gustabas.
- Sería capaz de ir allí y sacarte de la mano…
Sí, estaba dispuesto a ir donde fuera que fueras, te perseguiría hasta el fin de los tiempos con total de estar a tu lado, de verte sonreír, de hacerte reír. Así que ahí comencé a hacerte ver cómo es que me sentía. Así como comenzó la competición, acabó siendo en empate… ninguno de los dos ganó… o no quiso ganar… dejándolo en el premio de consolación, 7 días de servidumbre repartida.
No estaba mal… pensé mientras pagaba las pizzas y no dejaba de pensar en la cantidad de cosas que te haría hacer mientras una sonrisa ladina se dibujaba en mis labios.
- Oye hyung… vayamos a beber… hace tiempo que no tomo unas cervezas… ¿Qué dices?
- Mh… me parece buena idea… vayamos a un 24 horas y compremoslas allí…
- Perfecto… eso y un poco de Vodka…
- Esta bien, pero iremos a mi apartamento si?
Minutos mas tarde
- Sobre mi cama tienes algo de ropa…
Hacía apenas unos minutos que habíamos llegado a mi apartamento, y mientras preparaba algo para picar mientras tomábamos unas cervezas solo había algo por mi mente, tú. Dios, sabía que moriría en el momento en que te viera salir con esos pantalones grises y esa camiseta mía puesta encima, creo que pude hasta notar como me excitaba al imaginarte.
- Gracias por la ropa…
Y así ocurrió, te vi con aquella ropa mía y no pude evitar morder mis labios. Fui directo al sofá del salón, y lleve conmigo toda la bebida, y me senté, acomodándome. Tú decidiste poner una película, que jamás pensé que fueras a elegir una película porno, y cuando la pusiste, y pasaron los minutos, entre miradas… gemidos que provenían de la televisión, el calor y mi excitación aumento.
El juego empezó…
Tomaste la botella de Vodka y vertiste un poco sobre mi pecho al desnudo, y en aquel momento desee hacerte mío, desee adentrarme en tu cuerpo como nunca nadie había hecho. Esos labios tuyos provocaron que mi piel se erizara al completo, que mi miembro se endureciera bajo mis pantalones, y de un momento a otro, tu estas a horcajadas sobre mí, devorando mis labios.
Mis manos recorrieron tu trasero, tomándolo con ellas, por debajo de aquella tela, llevando mis dedos a tu entrada, acariciándola a la vez que sentía como mi respiración se aceleraba al completo, como mi corazón latía más fuerte que nunca, y suaves jadeos se escapaban de tus labios al sentir mis dedos. En apenas unos minutos más, estábamos desnudos, uno delante del otro, gimiendo como locos por aquellas caricias que uno y el otro estábamos recibiendo.
Aun no lo recuerdo todo exactamente, por más que intente recordar cada postura, cada instante en el que escuche tus gemidos y en el que los míos te acompañaban, solo recuerdo una cosa. El momento en que me dijiste que te hiciera mío. Aquel instante, una corriente recorrió mi espalda al completo, y en cuestión de segundos, me adentre en ti con tanta fuerza que incluso escuche un insulto de tu parte. Mi cuerpo comenzó a moverse, sintiendo que temblaba de placer al mismo instante en el que sentía que lo hacia mi corazón, me enamoré perdidamente…
Quise perderme en ti sin parar un segundo, y recuerdo haberlo hecho varias veces más, al igual que recuerdo que llegue a experimentar lo que era estar en tu boca, lo que era sentirse devorado por ti, y aquello aun me excita al completo sin poderlo remediar.
Aquel juego… ese bendito juego de los sabores, empezó ahí… Fue el detonante de nuestra relación, pues en apenas 7 días más, tú eras mío…
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- ¿YunHo que escribes? –preguntó Max mientras entraba en la habitación que compartían.- Eh? Oh… nada nada… cosas del trabajo… -añadió este.
- Está bien… -sonrió el más joven- Recuerda que en una hora, tenemos que estar en el ginecólogo si? –añadió este- Hoy se cumple el penúltimo mes de embarazo…
- Tranquilo amor… no lo he olvidado… -Este sonrió y le beso en los labios- ves bajando… estaré allí en cuestión de segundos…
- Está bien…
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Shim ChangMin… le amo más que a mi vida…
[Pliega la carta y la coloca bajo la almohada]






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