domingo, 25 de noviembre de 2012

ADICCION - CAPITULO 9

CAPITULO 9


La mano de YunHo se cerraba en torno a la mía.
La van nos condujo a través de un parque industrial. Uno que había visto en días mejores, más que nada, porque la mayoría de los edificios, parecían estar vacíos. 
Mi cabeza giraba por la rapidez con la que habíamos escapado, y también, por el ataque de aquel vampiro… por esta razón, todavía no había procesado, mentalmente, que YunHo y yo volvíamos a estar juntos… o incluso llegué a pensar, mientras nos robábamos miradas sin que los demás se dieran cuenta, que era como si nunca nos hubiéramos separado el uno del otro.
- No me puedo creer que estos dos se hayan reunido al azar – Shin nos miró fijamente, y sus ojos se estrecharon, sobre todo cuando se fijó en YunHo. Vestía un pantalón de carga verde oliva y una camisa negra con un montón de bolsillos. Su cabello… totalmente liso… recogido tras sus orejas - …YunHo, no me digas que regresaste a aquel lugar…
- Yo no regrese a Medianoche – contesto el – Le pedí a Jae que nos encontráramos aquí. Pero si tengo que volver a la escuela, para poder verle, lo hare.

- Es demasiado peligroso – contestó.
- ¿Puedes decirme un ligar en el mundo donde no estemos en peligro, mama? – la miro fijamente mientras cogía mi mano aún más fuerte – Además, solo he tenido de cerca el peligro, tanto como lo he tenido siempre en la Academia.
YunHo estaba exagerando un poco, dada la manera en la que mi padre y YooChun le habían perseguido durante el año pasado, pero yo apenas quería meterme en medio, y menos cuando él estaba defendiendo su decisión de encontrarse de nuevo conmigo.
Shin suspiro, y luego sacudió la cabeza. Ella me miraba fijamente, no suavemente, más que nada… porque ella no era de hacerlo así, pero al menos lo hizo de una manera que dejó claro que no me culpaba del peligro en el que YunHo y yo habíamos estado.
- Me alegra ver que estas bien Jae… la verdad, es que no confiaba en que esas sanguijuelas mantuvieran su palabra el año pasado…
“Esas sanguijuelas son mis padres” quise decir, pero en cambio contesté otra cosa – Lo hicieron… estoy de vuelta en la escuela y todos nosotros pretendemos que no ocurrió nada…
- Probablemente ellos creen que aunque hubieras dicho algo, nadie lo creería – dijo YunHo ayudándome a seguir.
Yo esperaba que nuestra explicación sonara de lo más convincente.
- Lo que hiciste fue valiente, digo, entregarte para salvarnos del fuego – dijo un anciano que se sentó en la parte de atrás al lado de Dana. Él me había dicho su nombre… el Sr. Watanabe, recordé. – Creo que eso nos salvó a todos…
- Sí, Jae, eso fue un gesto bonito por tu parte – Diana palmoteó mis hombros y les dio un apretón cordial – En serio, que tienes agallas…
- No fue un buen gesto… era lo que tenía que hacer – esto que dije hizo que media docena de personas en la camioneta se echaran a reír, aun cuando no había estado haciendo una broma. Sin embargo, mi tensión se alivió un poco.
El año pasado, cuando YunHo se descubrió como miembro de la Cruz Negra, se vio obligado a escapar de Medianoche. Yo había huido con él. Juntos habíamos llegado con Shin y Leen, y la seguridad, al menos mientras la Cruz Negra siguiera ignorando que era un vampiro, también.  Pero es señor Lee, mis padres y varios otros vampiros nos rastrearon. 
Cuando volví con mis padres, no solo escapé de la confrontación, yo me escape antes de que la Cruz Negra supiera lo que soy realmente. Ellos todavía creían que era una niña humana secuestrada y criada por padres vampiros, algo que necesitaba que siguieran creyendo.
Condujeron hasta llegar a uno de los edificios. Shin encendió las luces de la furgoneta: apagado, encendido, apagado, encendido… y una puerta de metal, estilo a las de un muelle de carga, comenzó a abrirse, revelando así un camino inclinado hacia abajo. Entramos en un garaje subterráneo iluminado con faroles que colgaban de las paredes y de algún que otro pilar. Cuando Shin giró por una de las esquinas, pude observar como estaba todo repartido a modo de habitaciones.
- ¿Esta es la sede de la Cruz Negra? – dije sin poder evitar la sorpresa en mi voz.
En aquel momento todo el mundo se echó a reír. YunHo apretó mi mano haciendo así que me tranquilizara.
- No tenemos una sede. Tan solo vamos donde necesitemos ir, encontrando lugares donde hay problemas. Pero este lugar es seguro. Estamos seguros aquí.
Todo esto me parecía increíblemente triste. ¿YunHo había crecido en lugares tan miserables como estos?... el aire aún olía a extractor y aceite.
A medida que todos salieron de la van, otra media docena de personas se acercaron a nosotros, entre ellos un tipo alto, con dos heridas en una mejilla. Era Leen, el padrastro de YunHo, y, muy posiblemente, su persona menos favorita. Su oscura mirada encarnaba todo lo que me asusta sobre la Cruz Negra.
- Vero que esta era la gran emergencia… - dijo mirándome fijamente.
- ¿Prefieres otro tipo de emergencia? – contesto Shin como si estuviera fastidiada, aunque no lo estaba. Pude escuchar el mensaje real de sus palabras “deja a mi hijo”.
- ¿El vampiro se escapó?¿de nuevo? – dijo Leen sin escuchar el mensaje, o quizá ni le importaba.
- Sí. Él es rápido – dijo YunHo apretando su mandíbula de nuevo. 
- ¿Has visto a su banda? – Shin sacudió su cabeza y pensé, ¿Qué banda?. Sabía que el chico que había visto esta noche no tenía amigos, y mucho menos una pandilla.
- Tú vas a la escuela con los vampiros durante un año y no puedes averiguar porque han admitido seres humanos, y luego encuentras a ese vampiro de suerte y le pierdes completamente por estar ligando fuera con tu novio – dijo Leen de forma tajante – Esto no es para lo que te entrenamos YunHo.
- ¿Para qué me entrenaron? … me entrenaron para callar y seguir sus órdenes sin importar cuales sean.
- Cuestiones de disciplina. Nunca has entendido eso.
- Así que no debo tener mi vida…
- Es suficiente – Shin intervino mientras caminaba entre su marido y su hijo – Tal vez los dos no están tan equivocados con este argumento, pero los demás estamos cansados.
Todavía ellos deben estar como locos por lo de los estudiantes humanos en Medianoche, pensé. Si yo lo averiguaba y se lo decía a YunHo, se lo contaríamos a Leen. Ver lo mal que trataba a YunHo, me hizo querer darle a Leen unos buenos sermones. Uno, dos. O diez.
- Jae parece realmente cansado – dijo Diana – Yunho, es mejor que la lleves a la sala de primeros auxilios, y asegúrate de que esté bien.
- Oh!, yo me siento… - en aquel momento comprendí lo que ella estaba haciendo y me detuve - …eso podría ser una buena idea.
Shin no dijo nada, pero yo supe lo que ella estaba pensando. Ella nos sacó para fuera. Leen nos miraba como si el pudiera contradecirlo, pero no lo hizo.
Los murmullos de la conversación manaron detrás de nosotros mientras que YunHo me llevo hacia una puerta lateral. Me di cuenta de que esto condujo a la habitación del aparcamiento asistente que había cuando este se sentó en un garaje 
- ¿Están hablando de nosotros? – murmure.
- Probablemente están hablando sobre ese maldito vampiro. Pero tan pronto como ellos terminen con eso, si, empezaran a hablar de nosotros.
- ¿Quién era ese vampiro?
- Tenía la esperanza de que pudieras decirnos algo – dijo YunHo cuando subimos la escalera corta hacia lo que se suponía que era la sala de primeros auxilios – Teniendo en cuenta como estabais los dos allí fuera…
- El solo estuvo un rato conmigo. Yo nunca conocí a un vampiro en las calles… tenia curiosidad.
- En serio Jae… tienes que tener más cuidado.
Antes de que pudiera decir nada más, YunHo había encendido la linterna eléctrica en el cuarto de primeros auxilios. El área era muy pequeña. Apenas entraba una cama contra la pared. La alfombra gris oscuro cubría el suelo. El sitio era tan pequeño que la linterna lo llenó de su suave luz. Esto era casi acogedor, y definitivamente privado.
YunHo cerró la puerta detrás de nosotros.
Sentí como un río de calor moderado corría a través de mi cuerpo cuando comprendí que estábamos juntos, y por fin solos, realmente solos.
YunHo me agarró y me empujó duramente contra la pared. Yo abrí la boca sin aire y él besó mis labios abiertos, y entonces, me vedó más duro de nuevo cuando empecé a responder. Mis brazos resbalaron alrededor de su cuello, y su cuerpo estaba presionado contra el mio, nuestras rodillas, nuestras bocas… Podía respirar su aroma, el que me recordó a los oscuros bosques cerda de Media noche.
Mío, pensé. Mío.
Nos besamos frenéticamente, como si estuviéramos hambrientos el uno del otro, en la manera en que la gente puede estar hambrienta de comida, agua o aire. La forma en que un vampiro puede estar hambriento de sangre.
Tomé su rostro en mis manos y sentí la suavidad de su piel que tanto añoraba. Su rodilla se abrió camino lentamente entre las mías, a fin que mis muslos quedaron sobre uno de los suyos, y una mano vino contra mi pecho, bajando mi camisa.
El toque de su piel contra la mía me mareo, pero no me sentí débil. Me sentí más fuerte de lo que había estado en toda mi vida.
- Te extrañe – susurro contra mi cuello – Dios sabe que te extrañe…
- YunHo… - no podía pensar en nada más que decir, solo su nombre. Era como si no valiera la pena decir algo más.

0 comentarios:

Publicar un comentario