CAPITULO 8
Sosteniéndome otra vez sobre mis pies, y con mis manos lastimadas, vi con horror que él vampiro había golpeado a YunHo, que había chocado contra la puerta de la estación de trenes, y estaba tirado en el suelo. Me había despistado con su apariencia de niño, pero era obviamente un vampiro poderoso…- más poderoso de lo que había imaginado. Él y YunHo se enfrentaron en la puerta por un segundo, y luego, en su violento forcejeo se vieron sus expresiones de odio a la luz de las lámparas de la calle. Luego, él vampiro tiró a YunHo a las vías de la estación. YunHo calló entre medio de ellas.
- ¡YunHo! - grité. Él no se levantó, y parecía que no podía aceptar lo que veía. Claramente, ser arrojado a través de la puerta lo había impresionado.
- Tú no deberías asustar a niños pequeños - él vampiro quitó de su rostro algunos mechones de cabello. - Debías ser detenido… ¡Yo puedo detenerte!
Él estaba lo suficientemente asustado como para matarlo, pensé. Tenía que ayudar a YunHo, pero ¿cómo? Yo era más fuerte que los humanos, pero no tan fuerte como un completo vampiro. Luego me di cuenta de que cuando la puerta fue arrancada, millones de pedazos de madera habían caído por las vías. Una cerca de mí, era perfecta para ser usada como estaca.
Clavar una estaca en el corazón de un vampiro, no lo mata, no del todo... Si la estaca era clavada directo en el corazón, el vampiro caía como si estuviera muerto, pero si la estaca era sacada, era como si nada hubiera pasado. Por lo que yo debería clavarle la estaca en la espalda del vampiro sin vacilar.
Pero hacerle eso al pequeño vampiro…
No podía hacer eso.
Agarré una pequeña pieza de madera del suelo y me incliné hacia adelante. Primero un pie, luego el otro.
- No deberías haberme seguido - Le dijo a YunHo, con cada uno de los músculos de su cuerpo tensado y sus manos curvadas, que hacían parecer zarpas a sus uñas - Te arrepentirás.
Con todo el impulso que pude tomar, tiré el pedazo de madera hacia su cabeza.
Él vampiro salió volando unos pocos metros lejos de nosotros… lo había hecho más fuerte de lo que había pensado, y giró por el suelo, una y otra vez. Antes de que se detuviera, corrí hasta YunHo y le tomé la mano.
- ¿Puedes correr?
- Podré hacerlo. Salgamos de aquí! - Dijo, parándose con dificultad.
Lo llevé en la dirección del centro de la ciudad, pensando que sería mejor perderla entre la multitud. Pero YunHo me empujó en la dirección opuesta, por lo que estábamos corriendo cerca de la estación otra vez.
- No hay nadie alrededor, YunHo...¡Estaremos solos!
- ¡Eso significa que nadie saldrá herido!
- Pero…
- Estoy contigo Jae. Confía en mí…
Corrimos hacia una pequeña calle con las clásicas casitas inglesas. Impresionantes autos de familia estaban aparcados en cada uno de los garajes, y frente a las ventanas con cortinas, se podían ver los resplandores de las luces de las televisiones. A cada paso, yo quería gritar pidiendo ayuda, pero sabía que al hacerlo, sólo conseguiría poner en peligro a las personas que acudieran en nuestra ayuda. Si salían, había muchas posibilidades de que corrieran el riesgo de quedar en medio de la Batalla entre YunHo y el vampiro, que cada vez parecía más inevitable. YunHo y yo estábamos solos en esto.
- Él no es lo que tú crees! - una fina voz que temblaba me llamó, no muy lejos de nosotros - Pertenece a la Cruz Negra! Tienes que huir!
Oh, diablos. Parecía que estaba siguiéndonos para tratar de salvarme.
- YunHo, no tenemos que hacer esto! - Respiraba con dificultad, así que la frase no quedó impregnada de la autoridad que yo pretendía inculcarle. Ambos podíamos correr naturalmente rápido, más rápido que cualquier humano, pero los vampiros eran más rápidos - Sólo déjame hablar con él!
- Él no se detendrá a hablar!
YunHo seguía pensando que todos los vampiros eran peligrosos… pero en este caso, podía estar en lo cierto. Este vampiro era poderoso, y lo peor, estaba asustado. La gente puede hacer las peores cosas cuando es presa del pánico. Si YunHo resultaba herido por mi propuesta de hablar, nunca podría perdonármelo.
Rodeamos una cuerva, y YunHo cambió de posición poniéndome a su derecha, por lo que supuse que estaba tratando de perderla. No funcionó, sus pasos se oían en el pavimento detrás de nosotros. Cada vez más y más cerca.
- Voy a perderla - YunHo apretó un poco mi mano - Cuenta hasta tres y escóndete detrás del auto más cercano,¿de acuerdo?
- YunHo, no pienso dejarte!
- Puedo pedir ayuda... Tienes que estar segura. Uno, dos…
No tuve tiempo de oponerme. Me empujó con su brazo, y salí disparado hacia los autos. Rodé por el suelo, y quedé en cuclillas entre los autos.
Durante unos segundos, lo único que hubo fue silencio. Buscar ayuda. Eso había dicho YunHo. La Cruz Negra estaba aquí de caza. Eso significaba que tenían soportes aquí. Sin mí, él tenía una chance de buscarlos. Empecé a calmarme pensando en que él estaba seguro, sin importarme que él vampiro estuviera detrás de los autos también.
Tal vez debí gritar pidiendo ayuda, pero no quería que él supiera donde estaba yo, o que YunHo se había ido.
Él no me atacó, sabía que no lo haría… pero aun así, me encontró. Me tendió una de sus manos…
- Tenemos que irnos – dijo -No sabes que es él.
- Sé que es de la Cruz Negra. Pero no me lastimará, pero va a volver con los demás… ¡Debes irte!
- Estás loco. ¡Él es el enemigo! - Negó con la cabeza llena de horror.
- Estoy bien – insistí - Eres tú él que está en peligro!”
Dejó caer su mano sin que yo la haya tomado. Parecía un muñequito rota con su cara llena de angustia, supe que había herido sus sentimientos. Luego de un segundo muy largo, él se volteó y comenzó a correr, tan rápido y suave, que ni siquiera pude oír sus pasos.
- ¿YunHo? – llamé cuando estuve seguro de que se había ido - ¿YunHo? – no recibí respuesta.
Oí pasos en el pavimento. Poniéndome de pie, vi a YunHo corriendo hacia mí.
Ignoré las señas de que me agachara nuevamente, y dije:
- Se fue... Estamos a salvo, ¿de acuerdo?
YunHo empezó a caminar y cuando estuvo a mi lado, se dejó caer, rodeando sus rodillas con sus manos. Todavía me sentía alterado, y tuve que esperar unos minutos para recuperar el aliento.
- ¿Estás seguro?
- Muy seguro... ¿Estás bien?
- Sólo si tú lo estás - YunHo se sacó el cabello de la cara con una mano - Dios, Jae, si él venía tras de ti..
- Él no era peligros... No hasta que se asustó.
- ¿Qué?... ¿Estás seguro?
- Sí - De repente me quedé helado. Era la primera vez que YunHo y yo estábamos solos desde hacía meses. Arrojé mis brazos a su alrededor, y él me abrazó tan fuerte que casi me quedé sin aliento.
- Te extrañé - le suspiré en su cabello - Te extrañé mucho.
- Yo también - rió suavemente - Casi no puedo creer que de verdad te tenga aquí.
- Te voy a convencer - Tomé su rostro entre mis manos, y estaba a punto de besarlo, cuando unas luces a nuestro alrededor nos hicieron saltar del susto.
Cerca nuestro, una Van estacionó. Aunque no había mucha luz, pude distinguir que había varias personas dentro.
- ¡Oh, no! – dijo YunHo quejándose - Fuera de crisis. Tardaron demasiado, chicos – dijo él gritando.
- No ha pasado mucho desde que llamaste - La mujer que contestó y bajó de la Van, me pareció familiar. Incluso antes de que pudiera verla a la luz, supuse que era Shin, la madre de YunHo.
Luego, la puerta del pasajero se abrió y una chica morena con trenzas en el cabello apareció. Busqué en mi memoria su nombre: Diana. Cuando miramos hacia ella, una pequeña sonrisa se extendió en su rostro.
- Miren qué tenemos aquí - Se apoyó en el auto y nos abarcó a YunHo y a mí con un gesto de sus manos. - YunHo, ¿nadie te ha dicho que el número de emergencias no es para alertarnos de tus conquistas?
- Ahora veo por qué insististe tanto en venir a la caza de Amherst – dijo Shin cruzándose de brazos.
- De acuerdo, me descubrieron - dijo tranquilamente, rehusándose a quedar mal - ¿Podemos llevar a Jae a un lugar seguro? El estúpido vampiro le asustó mucho.”
-Tienes razón - Shin parecía menos enojada. Yo le gustaba, más que nada, porque creía que yo había salvado la vida de YunHo una vez. Las personas en la Van estaban asintiendo y murmurando frases de bienvenida - Vamos, así puedes arreglarte. No te preocupes, estás a salvo ahora.
¿A salvo con la Cruz Negra? Estaría a salvo mientras ellos no se dieran cuenta de que era “el enemigo”. Sólo el pensar que estaría con cazadores de vampiros me hiso sentir frío y asustado por dentro. Ellos habían sido buenos conmigo la última vez que nos habíamos visto… y esa vez casi termina en desastre. Esta vez, si ellos se enterasen la verdad, me iría mucho peor.
YunHo y yo nos miramos, él sabía lo que yo estaba pensando. Pero no había nada que hacer más que sonreír, decir gracias, y subir a la Van.





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