jueves, 1 de agosto de 2013

LA VERDADERA HIS, PRIN. AZULES - CAPITULO 3


CAPITULO 3
Después de aquella noche en el tejado de mi casa, apenas había podido volver a verle. Las cosas se habían complicado, ya que sus padres y los míos habían decidido ponernos muchísima más tarea, y muchísimas más actividades… la gracia, es que no las hacíamos juntos, cosa que en parte me molestaba.
Los días habían pasado lentos… y en mi mente, solo había una cosa, él. Cada una de las palabras que él me dijo la otra noche rebotaba y rebotaban en mi mente y no podía sacarlas de ahí. Siempre había estado enamorado de él, pero ahora que sabía que él también lo estaba de mí, mi corazón exigía verle… sentía aún más necesidad de él.


- Hijo… ¿Cómo vas con la visita al museo? –preguntó el padre de Jae cuando entraba después de tocar de forma suave a la puerta de su habitación.
- Hola papa… todo está bien, ahora estaba ultimando la última información que me pasaron sobre las últimas adquisiciones… -sonrió Jae con sus lentes puestas y una sonrisa dulce en sus labios.
- Bien hijo… y… -su padre no sabía mucho como preguntar sobre la relación entre YunHo y su hijo.
- Si quieres preguntar por YunHo… pues… desde la cena que no le veo… -suspiró Jae algo apenado- Nos habéis tenido tan ocupados que ya son 7 días desde que no le veo… y le extraño papa… -añadió su hijo con un deje melancólico.
- Lo siento pequeño… 
- No es nada… supongo que es nuestro deber… -añadió Jae con una leve sonrisa.
Su padre salió de la habitación de su hijo con una leve sonrisa y algo preocupado por él. La verdad, es que sí que les habían llenado las agendas de actividades, y a penas se habían dado cuenta de que todo eso, separaba a ambos jóvenes… provocando mal estar, cosa que no deseaban.
Tomo su teléfono y marcó el número de su agente, con el fin de que se pusiera en contacto con el agente de su futuro suegro y le pidiera por favor que cancelaran las actividades de ambos durante los próximos 3 días, con el fin de ayudar a ambos a que se vieran y tuvieran un fin de semana juntos.
Mientras tanto, YunHo estaba exactamente como Jae… los días pasaban lentos, y no veía el momento de poderse escapar y hacer una llamada, o enviar un mensaje al chico que no dejaba de gobernar su mente.
Estaba sumergido en unos papeleos cuando de pronto sonó su móvil:
- Señorito Jung… 
- Oh… si, digame… -sonrió Yunho mientras sujetaba el móvil entre su cabeza y su hombro con el fin de poder seguir con el papeleo.
- Su padre nos ha hecho saber que durante los próximos 3 días… usted y Jaejoong no tendrán actividades –añadió aquel hombre- y además, tienen organizada una escapada a unos baños a las afueras.
- ¿Co-Como?
- Solo es esto joven… espero disfrute de su estancia…
Tras eso, la llamada se colgó. YunHo se quedó tan en blanco que su móvil cayó sobre el escritorio sin darse cuenta. Tenía 3 días para disfrutar a Jae… osea, es decir, para estar con él… y aquello lo emocionó, pero conforme en su mente se iban dibujando mil imágenes… se ponía cada vez más nervioso.
Tomó el móvil en su mano y comenzó a escribir:
“BooJae… ¿recibiste la misma llamada que yo? Tendremos tres días para estar juntos… ¿Cómo te encuentras? Tengo ganas de estar a tu lado, ¿dime que tú también tienes ganas? Espero verte pronto. YunHo”
Jaejoong estaba en su cama, tumbado boca arriba, con las mejillas rojas pensando en qué ocurriría durante aquellos tres días cuando su móvil, colocado sobre su estómago, le comenzó a hacer cosquillitas. Lo tomó y comenzó a leer el mensaje que YunHo le acababa de escribir, y una sonrisa boba se marcó en sus labios, e inevitablemente le contesto:
“Yunnie… estaba ahora mismo pensando en esos 3 días. Estoy nervioso, alterado… feliz… y, varias cosas más. No sé cómo es que han conseguido saber que necesitábamos vernos, y sí, estoy desesperado por verte. Te necesito. Boo”

Al día siguiente: 
- Señor, sus maletas ya están en el coche… -dijo uno de los mayordomos de la casa de los señores Kim.
- ¿Jaejoong? –preguntó YunHo.
- El joven está esperando por usted en el hotel termal… dijo que quería darle una pequeña sorpresa y marchó más temprano –añadió.
- Ese chico… -sonrió sin poderlo evitar y camino hacia el coche que esperaba por él en la puerta de la mansión.
Hacía unas horas que Jaejoong había llegado al hotel en el que él y su chico pasarían su primer fin de semana a solas, y la verdad es que pese a sus nervios que lo hacían ser un poco más torpe de lo habitual, había conseguido centrarse y prepararle una noche inolvidable. Había dispuesto la mejor de las habitaciones, con fruta… bebida fresca y un futon en el suelo lleno de cojines y en el que, inconscientemente dormirían ambos.
Fue camino hacia el ropero, y tras colocarse su hambok de color rojo, se fue directo a una de las termas y se sumergió en ella cubriendo su cuerpo hasta los hombros, apoyando su cabeza y apoyando su cabeza en una de las piedras del borde, cerrando sus ojos y relajándose. 
Se quedó totalmente dormido, hasta el punto de no darse cuenta a penas de que había pasado una hora, y de que YunHo acababa de llegar prácticamente al hotel.
- Jaejoong-ah… ya estoy aquí… -dijo este mientras entraba en la habitación y se quedaba alucinado de la habitación, del futón, de la comida que estaba dispuesta cerca de él y no pudo remedia el sonreir de forma ladina. 
Dejó sus maletas a un lado de una especie de un biombo que había a un lado de la habitación, y buscó con la mirada a la persona que hacía latir su corazón con tanta fuerza que le era imposible respirar, pero no estaba, aquello le extraño. Soltó un suspiro y cuando se paseaba por la sala, se dio cuenta de donde estaba. Se apollo sobre la puerta semi abierta, y una sonrisa oculta en una pequeña mordida de labios se reflejo en su cara.
Se dio la media vuelta y tras encontrar su hambok totalmente arreglado sobre la comoda, se quedo totalmente desnudo y se encamino hacia donde Jaejoong dormia. Se metió en el agua, y se acercó a el con sumo cuidado, quedándose frente a el, llevando sus manos de forma suave a las piernas de este, rozando sus llemas por la piel suave de los muslos de Jaejoong, colocándose entre sus piernas, abranzando su cintura y llevando sus labios al oído de este.
- …cuando piensas abrir los ojos, mh? –pregunto. Sabia que Jaejoong estaba despierto por como había mordido su labio al segundo de notar sus carcias.
- Estaba esperando a ver que pensabas hacer… -casi jadeo este.
- Quiero hacerte mio en este mismo instante… ¿me darás tu permiso? –dijo de forma ronca y tan seria que Jae casi noto que le temblaba todo.
- …soy tuyo, y mi cuerpo… es todo tuyo…

4 comentarios:

  1. Ahahahhaaq q ofrecido jae xD se le puso en bandeja de plata; -;wii

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  2. uuuuyyyy....ese jae...así o mas regalado...jajajajja...

    me gusta que les hayan dado tres días para estar juntitos y haciendo cosas ricas y sabrosaa..jijiji

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  3. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah que tierno es todo suyo que bello es jae con yunho si que lo deje que lo haga suyo y que aprovechen a el máximo todo lo que puedan pues tienen muy poco tiempo y quien sabe cuando tendrán otra oportunidad igual buen provecho yunho cometelo todito

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  4. me gusta este fic. jae se la puuso facil a yunho XD

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