domingo, 25 de noviembre de 2012

ADICCION - CAPITULO 7

CAPITULO 7

- Whooaauuu!!! 

El auto iba a alta velocidad por el centro de la ciudad de Inchon. Un par de chicos de una fraternidad casi salían de sus autos por las ventanillas para gritarle cosas a cada mujer que veían. 

Creí que a estas horas, las calles deberían estar muy desiertas. Pero lo que no había considerado era que Inchon era una especie de campus, con tres o cuatro universidades por los bordes de la ciudad. El centro no se dormía a la medianoche… los niños a mi alrededor apenas habían empezado a divertirse. 

Niños… Estas personas deberían llevarme cinco años por lo menos. Sus caras y cuerpos eran más maduros que los de los estudiantes de Medianoche. Era extraño pensar que ya habían vivido más de lo que YooChun nunca había hecho. Pero cuando estaba en Medianoche podía sentir la experiencia, cultura mundial y poder que emanaban mis compañeros de clase… sus caras eran jóvenes, pero sus siglos se mostraban en sus ojos. Comparados con ellos, estos estudiantes fumadores que me rodeaban eran sólo niños. 

¿Qué me podrían hacer? 

No me pude preocupar por eso por mucho tiempo porque estaba demasiado contento, a pesar de las mentiras que había dicho, las reglas que estaba rompiendo o las consecuencias que podría haber por ello. Todo lo que me importaba era que estaba a punto de ver a YunHo otra vez. 

- Disculpa - Un niño se cruzó en mi camino. Su rubio y ondulado cabello se balanceaba - ¿Puedo caminar contigo? 

Estaba a punto de decirle que me había confundido con alguien más, pero cuando nuestros ojos se encontraron, todo el mundo se redujo a una sola palabra: Vampiro.

No era que él se viera diferente de la gente que me rodeaba, por lo menos no en la forma obvia. Pero para mí, se detuvo en frente de mi camino tan brillante como una antorcha. Yo había sabido discernir vampiros y humanos durante toda mi vida, pero incluso para ser un vampiro, este chico era diferente. Era el vampiro de apariencia más joven que jamás había visto. Su cara con forma de corazón, todavía presentaba la forma redonda de los bebés gorditos que yo había visto en mis fotos y en otros niños, y tenía unos ojos marrones muy brillantes y grandes. En un costado del cuello, cerca de la yugular, tenía una marca de nacimiento, y ese era, probablemente, el lugar donde la habían mordido. Sentí inmediatamente un instinto protector, como si fuera mi trabajo cuidar de él… este pequeño niño perdido… de ropas que eran muy grandes. 

- Espera - Su expresión era igual a las que tenían las muñequitas de porcelana, inocente y misteriosa al mismo tiempo - Hay algo en ti que no está… que no está bien…. Oh! Eres un bebé. Uno de nuestros bebés, quiero decir.

Estaba impresionado de cómo se había dado cuenta tan fácil, ya que la mayoría de los vampiros nunca conocían a alguien como yo… un nacido en vez de transformado. 

- Si. Quiero decir, sí soy, y sí puedes caminar conmigo un rato.

- Gracias - Rodeó mi brazo con el suyo como si nos conociéramos. Su cuerpo tembló, y no estaba seguro de si era por el frío o por el miedo - Estos chicos no me dejarían tranquilo esta noche, a menos que piensen que me fui con un amigo.

- Estoy a punto de ver a alguien - No había terminado de decir estas palabras pero el ya me sonreía cálidamente, dando la impresión de soledad. Recordé a MinHo y la amabilidad de otros perdidos de la Academia de Medianoche, y tuve lástima de él - Pero puedo llevarte por lo menos hasta la estación.

- Oh, ¿podrías? Muchas gracias. Que mal. ¿Te estoy retrasando? Si lo estoy haciendo, lo lamento.

- Está bien - Había algo realmente aniñado en él, a pesar de que era más alto que yo, casi tan alto como YooChun supuse - ¿Estás bien?¿Hay alguien a quien puedas llamar?

- Bien. Estoy bien. Estoy solo esta noche.

Miré hacia mi brazo, donde descansaba su mano. Su sweater era tan largo que lo único visible de sus manos eran los dedos. Su uñas eran finas y quebradizas, como si hubiera estado hurgando en la basura. Y creí que este chico era la persona más sola que había conocido en toda mi vida. 

Al principio, él simplemente me siguió sin comentarios. Seguimos un camino entre los estudiantes que esperaban fuera de un restaurante de pizzas. Creo que debe ser el lugar más conocido de la cuidad, porque más de cientos de “niños” esperaban afuera con vasos de cerveza o pedazos de pizza. Un par de chicos nos miraron y a él pequeño vampiro más que a mí. Si sacabas esas ropas grandes y descoloridas, tenía un aire de inocente belleza, y sus ojos marrones buscaban entre la masa de personas a alguien, a cualquiera que le cuidara probablemente.
Pude ver como un par de chicos se fijaron en eso, pero decidieron no molestar. 

- ¿A dónde vas? – preguntó él después de que saliéramos de la multitud.

- A la estación de trenes.

- Eso está sólo a una calles más allá- El vampiro echó un vistazo de preocupación sobre su hombro - Creo que los chicos que me molestaban andan por aquí… déjame caminar sólo un poco más contigo. Me dejarás,¿ verdad? Está oscuro aquí y podría perderme…

A pesar de eso, quise negarme… YunHo llegaría en cualquier momento, y yo no quería nada de espectadores para esta reunión. YunHo no estaría asustado exactamente por ver a otro vampiro, pero yo era el único en quien confiaba.

Estaba la posibilidad de que no le reconociera como vampiro, pero teniendo en cuanta su entrenamiento en la Cruz Negra, lo dudé. 

- De acuerdo, vámonos.

Seguimos hasta la estación brazo con brazo. La música nos llegaba desde todos los bares que había alrededor, y aunque estaba fuerte, se podía escuchar claramente cualquier cosa. 
- Déjame adivinar - Me dio un tímido vistazo - ¿Medianoche, cierto?

- Sí,¿ fuiste alguna vez?

- Traté de ir una vez. Pero el director... Ohhh ... No me gustó… Señor Lee creo que se llamaba… ¿Aún está allí?

- Como si alguna vez fuera a dejar su reino - Murmuré.

- Eso es cierto. Bueno, yo no le agradé ni un poco. Eso hizo las cosas bastantes desagradables.

- Tampoco le agrado yo. Creo que él odia a todos aquellos que no son… Bueno… él.

- ¿También te escapaste del colegio? Eso fue lo que yo hice.

- Sólo por el fin de semana – sonreí.

- Creo que nunca podré volver… No después... - Su vista se hizo distante, pero luego sacudió su cabeza. - No importa.

Cuando caminábamos desde el centro hasta la estación de trenes, pude definitivamente oler algo rancio. Eso no me ahuyentó, creo que todos nos acaloramos y sudamos un poco de vez en cuando, pero a pesar de eso, me hiso sentir pena de él. No parecía capaz de cuidarse a sí mismo. Qué terrible debe ser, vivir por siempre solo así, volviéndose más y más sínico fuera de la civilización. 

Por primera vez realmente entendí por qué los vampiros necesitaban la Academia de Medianoche. Siempre supe que teníamos la tendencia de perdernos en los tiempos en los cuales vivíamos, y mis padres siempre me decían lo fácil que era echarse un vistazo de repente y darse cuenta de que su ropa tenía algunas décadas de retraso, o que no sabías lo que pasaba en el mundo, pero tampoco te importaba. Pensé en cómo se sentiría estar tan separada del mundo. Mirando a este chico, finalmente lo entendí. 

La estación de trenes estaba a unas pocas cuadras del centro, pero la caminata pareció más larga. Tal vez tenía que ver con el contraste de los gritos, la música y la gente que había unas cuadras atrás, y el silencioso barrio de ahora. Unas cuadras iluminadas más allá, también había mucha oscuridad. Mi nueva compañía no tenía nada que decir. Aparentemente estaba contento sólo con agarrarme del brazo. 

Miré mi reloj. 11:55. 

El vampirito abrió una de las puertas de la estación. Una habitación con bancos vacía. 

- No hay nadie en casa. Tu chico joven aún no ha llegado.

- No creo - Miré la estación con resignación y desilusión. Esperé que fuera linda o por lo menos no fría. Sabía que probablemente la estación de trenes no era el lugar más romántico para un reencuentro, pero pudo haber sido peor. Piso de linóleo, letreros fluorescentes colgando por todas partes y algunos bancos de madera no eran exactamente mi lugar ideal.

Otra vez lo mismo. ¿Qué importaba eso? Lo único que debía importarme era que pronto estaría con YunHo de nuevo en pocos minutos y una vez que estuviéramos juntos, sabía que no le prestaría atención a nada más. 

¿Qué pasaría si no era lo mismo para él? Su carta había sido asombrosa, pero, de todas formas, no nos habíamos visto desde hacía meses. ¿Qué pasaría si las cosas habían cambiado entre nosotros? ¿Y si esto sólo resultaba embarazoso? ¿Y si él ya no sentía lo que salía sentir? 

- Debes estar muy contento – el vampiro estaba sentado en un banco, y se rodeó las piernas con los brazos - Muy feliz de no estar más solo… A veces pienso en morir si tuviera que estar solo todo este tiempo.

- Si no te molesta, me gustaría tener algo de privacidad. No nos hemos visto desde hace mucho tiempo.

- Tiempo de privacidad - Su sonrisa era tímida y algo triste. 
Me hubiera gustado disculparme por dejarlo tan solo, pero ¿qué más podía hacer? La única alternativa que nos quedaba era llevármelo a Medianoche, pero él ya había expuesto cómo se sentía con eso. ¿Cómo ayudarlo con él antipático director Lee? Como si sintiera mi preocupación… - Entiendo. Me gustaría quedarme un poco. Ver si él viene o no, pero está bien… - dijo.

Oí pasos en ese instante. Pasos por la vereda y me incliné hacia la puerta por la que estaba entrando YunHo.

Usaba una campera y remera negras, y unos jeans. Su cabello oscuro había crecido, pero todo lo demás estaba igual. Mirándolo a la cara, sentí que estaba nadando en una pileta de agua tibia llena de luces por debajo. 

- ¿YunHo? Di un paso hacia él. Quería lanzarme en sus brazos, pero todavía no me podía mover - Lo hiciste. Ambos lo hicimos.

Pero él no estaba mirándome a mí. Estaba mirando al vampiro. 

- ¡Demonios!, vete de aquí Jae - gruñó.

- Oh, no – el vampiro empezó a moverse hacia atrás, tratando de aplastarse contra la pared - No, no, no…

- YunHo, todo está bien… es inofensivo...

- Él es un demonio…

El vampiro empezó a llorar. 

- ¡Te dije, te dije, él está detrás de mí, detrás de los dos!
De él es de quien tenía miedo, el que le estaba molestando. Estaba escapando de YunHo. 

La mano de YunHo se cerró a mí alrededor… el primer toque desde hace mucho tiempo, demasiado tiempo. Estaba tratando de sacarme por la puerta. 
- Jae, vas a salir de aquí.

- ¡Espera! Basta. Los dos - Miré a uno y luego al otro, pero ellos no me estaban escuchando. Estaban moviéndose en modo de batalla, en círculos, listos para la luchar. 

No sabía en qué pensar o qué hacer, no hasta ese primer segundo en el que uno se decidió. El vampiro se lanzó hacia nosotros, dando zarpazos, como un tigre, y YunHo me sacó del camino tan fuerte que me resbalé y caí sobre mis manos y rodillas, golpeándome con el suelo de golpe... Detrás de mí, oí el ruido de la madera al romperse…

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